EEUU-Cuba, a propósito de una pretendida acusación
El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) saldó hoy una deuda con la parte más recalcitrante de la comunidad cubana en Florida, los que prefieren bombas en lugar de diálogo y odio en vez de abrazos.
Ese segmento que vota
republicano y quiere acciones drásticas contra la isla sin pensar quizás en
familiares que dejaron al otro lado del estrecho, sin reparar en que un disparo
no distingue nombres ni afiliaciones ideológicas.
El DOJ, cumplió con hacer
formal este 20 de mayo -fecha que convirtió a Cuba en 1902 en neocolonia de
Estados Unidos luego de ser colonia de la metrópoli española- una pretendida
acusación contra el líder de la Revolución Cubana Raúl Castro Ruz.
La acusación intenta cobrar
responsabilidad sobre una decisión soberana de Cuba tres décadas atrás en
legítima defensa ante reiteradas violaciones del espacio aéreo cubano al
derribar dos avionetas de la organización radicada en Miami Hermanos al Rescate,
que desafió advertencias sin medir el peligro de sus acciones.
En un mensaje en la red
social X, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó que la “pretendida
acusación contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz, que acaba de comunicar
el Gobierno estadounidense, solo evidencia la soberbia y la frustración que le
provoca a los representantes del imperio, la inquebrantable firmeza de la
Revolución Cubana y la unidad y fortaleza moral de su liderazgo”.
Insistió que “se trata de
una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el
expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a
Cuba”.
El mandatario cubano recalcó
que Estados Unidos “miente y manipula los sucesos alrededor del derribo de las
avionetas de la organización narco-terrorista Hermanos al Rescate, en 1996”.
Sabe bien, porque sobran
evidencias documentales, que no se actuó de manera imprudente -acotó- ni se
violó el derecho internacional, como sí vienen haciendo fuerzas militares
estadounidenses, con sus fríamente calculadas y abiertamente publicitadas ejecuciones
extrajudiciales sobre embarcaciones civiles en el Caribe y el Pacífico.
Reiteró que “el 24 de
febrero de 1996, Cuba actuó en legítima defensa, dentro de sus aguas
jurisdiccionales, tras sucesivas y peligrosas violaciones de nuestro espacio
aéreo por connotados terroristas, de lo cual la administración estadounidense
de turno fue alertada en más de una decena de ocasiones, pero hizo caso omiso
de las advertencias y permitió las violaciones”.
“La altura ética y el
sentido humanista de su obra, derriban cualquier infamia que se pretenda
levantar contra el General de Ejército Raúl Castro. Como jefe guerrillero y
como estadista, ganó el amor de su pueblo, a lo que se suma el respeto y la
admiración de otros líderes de la región y del mundo. Esos valores son su mejor
defensa y un escudo moral, frente al ridículo intento de menoscabar su talla de
héroe”, concluyó.
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