El César dominicano a la sombra del sátrapa


por ANA  JOSEFA  GIL MATEO
En la República Dominicana, donantes y donatarios se reparten el néctar del poder de la misma forma quelos dineros de dudoso origen. 
¿Quién que este tributando o informando debidamente sería capaz de hacer una donación sin acreditarla en un comprobante fiscal emitido por el beneficiario? ¡Ahí mismo perece el alegato de ignorancia!
Para muchos, la República Dominicana es un paraíso fiscal, no así para los pobres de solemnidad, obligados a financiar la vida bohemia del César y sus séquitos con los despiadados impuestos directos.
El actual César dominicano, mediante su arte histriónico y la costosa magia publicitaria desde una oficina adscrita a la Presidencia de la República, posiciona una insípida candidatura vicepresidencial, en franca violación a las leyes dominicanas.
De igual forma utiliza otra adscrita oficina para las  construcciones de mala calidad; contrario a las obras de la Era de  Trujillo o del invidente Balaguer.  Y cabe preguntar ¿Quién vigilaba o auditaba los fondos destinados a tales construcciones? Con esos dos colosos ¿Quién se podía equivocar?
Asombrados  observamos un nuevo artilugio, ahora contratan una firma internacional de auditores para fiscalizar el uso de parte de los dineros que en el presupuesto se asigna a la Presidencia de la República como si no existiera la Cámara de Cuentas, ni leyes que la regulen.
Ante esto recurro a nuestra historia, me ubico en la entonces desgraciadamente denominada Provincia Benefactor y observo que a más de medio siglo permanecen intactas sus estructuras de hormigón armado, tales como: El Hotel Maguana, Ayuntamiento Municipal, Palacio de Justicia, Arco del Triunfo, y  muchas más. 
Las estructuras de estas obras superan en calidad a pesar de su longevidad a las pocas nuevas, tal cual el CURO-UASD, sede universitaria que a un costo de más de mil millones de pesos oro dominicano y  apenas a un año de su inauguración ya tiene graves desperfectos y filtraciones.
Mientras  la falta de transparencia en la administración pública y la voracidad fiscal,  siguen constituyendo la silla eléctrica de las mayorías, el César dominicano y sus serviles van imitando la buena vida del sátrapa, cobijándose bajo sus sombras.  
Por eso me parece ver a Angelita Trujillo casi a diario en la prensa nacional exhibiendo costosos atuendos y amasando una fortuna del pueblo en nombre de los más necesitados. Por eso sigo viendo cuan cantidad de sangre se derrama diariamente, tan atroz como en la dictadura.
Así como veo estas frondosas sombras que van en detrimento del pueblo, ansío bajo un verdadero gobierno social demócrata, ver  las luces que brillaron en nuestro país,  a pesar de tener al frente aquel autócrata.
Quien haciéndose llamar “El jefe” logró crear un engranaje de  generación de riquezas, priorizó en la producción nacional y en las exportaciones, mantuvo un excelente  Saldo Per Cápita  de hasta un 27.54% tal cual aconteció en el año 1951 y además saldó la deuda externa. Si la oscuridad es la ausencia de luz, es imposible pretender que un segmento de nuestra historia quede en total tinieblas.
El pueblo que permite que sus sombras apañen sus luces se convierte en un inepto para  perfeccionar su presente. ¡En el 2012 el pueblo dominicano se pronunciará!
                                                                                                 









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