PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO El territorio y su planificación
https://www.elvalleinformativo.com/2014/10/planificacion-y-desarrollo-el.html
Félix Bautista
El territorio es uno de los
elementos constitutivos del Estado. Se integra con los espacios físico y aéreo
y el mar territorial, dentro de los límites establecidos en tratados
internacionales.
El suelo, es uno de los
componentes esenciales del territorio. En su espacio físico confluyen muchos
elementos e intereses que demandan de una política integral vinculada a la
coordinación de la planificación del desarrollo.
El ordenamiento del
territorio desde sus inicios, se ha asociado a políticas ambientales,
urbanísticas y gestiones de descentralización.
Hoy día se concibe como un
instrumento esencial de comportamiento científico, ejecutado como política
pública, con múltiples enfoques (político, técnico y administrativo) y cuyo
propósito fundamental es organizar, armonizar y administrar la ocupación y uso
del espacio, procurando la equidad social y económica.
Ángel Massiris Cabeza,
Doctor en Geografía, es un investigador colombiano experto en políticas y
estrategias de ordenamiento y desarrollo territorial en América Latina y en la
formulación de planes municipales de desarrollo,
En uno de sus
investigaciones, titulada “Ordenación del Territorio en América Latina”,
publicada por el departamento de Geografía de la Universidad Pedagógica y
Tecnológica de Colombia, el experto afirma que planificar el uso del territorio
es un tema en “proceso de construcción” que siempre debe ser concebido a largo
plazo y acorde a las expectativas y aspiraciones de la población y a los
objetivos y metas de desarrollo.
Massiris, en estudios
relacionados con políticas de ordenamiento territorial formuladas en países
como Alemania Francia, España, Venezuela, Bolivia, Honduras, El Salvador y su
natal Colombia, establece que todos estos procesos de planificación reflejan
aristas comunes: son procesos planificados, multidimensionales coordinados,
prospectivos y democráticos.
El ordenamiento territorial
(OT), es un proceso planificado porque se diseña y ejecuta mediante planes,
programas y acciones, revisables y flexibles, de modo que puedan reformularse
cuando sea necesario. De igual modo,
tiene que haber una continuidad en el tiempo de modo que puedan ejecutarse en
el horizonte de tiempo para el cual fueron diseñadas.
En este orden, para
Massiris, la ruta metodológica de un proceso de ordenamiento territorial sería,
primero, el Diagnóstico Territorial, que integre el levantamiento y análisis de
los objetivos, proyectos, metas y líneas de acción, sectoriales o generales,
coherentes con la visión de desarrollo del Estado. Estas informaciones sirven
de base al diseño y elaboración de modelos territoriales futuros (Prospectiva
Territorial), los cuales son, a su vez, el punto de partida para la
formulación, discusión y aprobación del plan (Planificación Territorial) y su
ejecución (Gestión Territorial).
El carácter
multidimensional de los planes de OT se configura con el involucramiento
armonioso de objetivos de desarrollo económico, social, cultural y ambiental,
en los distintos niveles políticos y administrativos de la división territorial.
El carácter prospectivo se
evidencia en la construcción de escenarios futuros, concebidos a horizontes a
largo plazo, generalmente entre 15 y 30 años.
En cuanto a la
coordinación, este proceso debe darse bajo tres modalidades: vertical,
horizontal y temporal. Massiris Cabeza,
considera esta fase como el enfoque esencial de los procesos de OT y la
explica: “La coordinación vertical hace referencia a la acción concurrente y
armónica entre los distintos niveles territoriales que tienen jurisdicción administrativa
sobre el territorio.
La coordinación horizontal,
se refiere a la concurrencia y armonía de las distintas políticas sectoriales
que se desarrollan en el territorio. La coordinación temporal, tiene que ver
con la continuidad en el tiempo de la política ordenadora aunque cambien los
gobiernos, de modo que la construcción de los escenarios prospectivos o futuros
sea posible.”
Por último, la
participación ciudadana es lo que establece el carácter democrático de los
planes de OT y los legitima socialmente. Además, viabiliza el proceso de las
políticas de ordenamiento y su ejecución al ser discutidas y consensuadas por
los distintos grupos sociales.
La planificación
territorial en la República Dominicana tiene rango constitucional y legal.
El capítulo II de la Ley de
Estrategia Nacional de Desarrollo, END 2030, define los ejes transversales que
deben impactar todas las políticas públicas orientadas a los objetivos de
desarrollo programados.
En este sentido, el Art.14
plantea lo siguiente: “En el diseño y gestión de las políticas públicas deberá
incorporarse la dimensión de la cohesión territorial y asegurar la necesaria
coordinación y articulación entre dichas políticas, a fin de promover un
desarrollo territorial más equilibrado mediante la dotación de infraestructura,
servicios y capacidades necesarias para impulsar el desarrollo de las regiones
y los municipios menos prósperos y promocionar estrategias regionales de
desarrollo y competitividad que aprovechen la diversidad regional, con el
concurso de los gobiernos locales y actores sociales, económicos y políticos de
cada región”.
El proceso de OT en el
país, tiene muchos obstáculos que deberán ser superados con líneas de acción
programáticas, así como también importantes retos y desafíos que exigen
esfuerzos compartidos y responsabilidades definidas.
Un documento temático sobre
desarrollo territorial elaborado por el MEPyD y el CONARE como insumo para la
elaboración de la Ley 1-12 sobre la END
2030, presenta las siguientes problemáticas a resolverse en los procesos de OT:
El país no cuenta con el marco regulatorio que establezca y unifique el uso de
los suelos y su vocación de desarrollo, lo cual genera, entre otras cosas, el
aprovechamiento incorrecto de los recursos naturales y el crecimiento sectorial
en perjuicio de la planificación integral; La dispersión y falta de control
en el asentamiento de grupos humanos,
especialmente en las zonas de alto riesgo y vulnerabilidad, como las orillas y
laderas de los ríos;
El crecimiento del sector turismo ha generado la
explotación de recursos naturales que han alterado ecosistemas y hábitats de
zonas protegidas; Los altos flujos migratorios que se han concentrado en el
casco urbano o en zonas turísticas, sin control y sin las normas
correspondientes;
La fragmentación a nivel político-administrativo que ha
sufrido el Estado dominicano en las últimas décadas, con la creación de nuevas
divisiones territoriales; La planificación territorial en cuanto al proceso de
regionalización única, lo cual impide la generación de las estadísticas
regionales confiables para la planificación cohesionada del territorio.
Ordenar el territorio como
base del desarrollo sostenible es una tarea impostergable. Pasemos de la fase
burocrática a la ejecución. Sólo así avanzamos.

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