Miembro de Academia de la Lengua dice es amoral otorgar premio a Vincho Castillo
https://www.elvalleinformativo.com/2016/01/miembro-de-academia-de-la-lengua-dice.html
SANTO DOMINGO, República
Dominicana….El intelectual y académico, Odalís G. Perez, miembro de número de
la Academia Dominicana de la Lengua, hizo un llamado a la comunidad intelectual
del país a rechazar la entrega de un reconocimiento que hizo esa entidad al
político y abogado Marino Vinicio Castillo (alias Vincho), debido a que ese
premio coloca a la Academia de la Lengua en una condición de amoralidad y al
servicio de intereses espurios, que no son para nada el rol de la entidad.
En una carta dirigida a
Bruno Rosario Candelier, Odalís G. Perez, dice que Vincho Castillo ni es autor
ni merecedor del reconocimiento, porque la ADL no entrega premios porque
alguien hable bien. Hablar bien es un deber de todo ciudadano, y recuerda que
Hitler, Trujillo y otros dictadores leían discursos bien escritos y no por ello
había que reconocerlos.
Por ello, Odalís G. Perez
explicó su postura sobre el reconocimiento a Vincho Castillo: “le hacemos un llamado a nuestra comunidad
científica y académica para que juntos rechacemos, como en efecto lo estamos
haciendo, este intento de agravio, daño y distorsión de nuestra función
institucional y que, por lo mismo, preservemos nuestro espíritu formador,
humanístico y promotor de los valores de libertad y moral de nuestra Academia.
Rechazar esta “premiación” debe ser un deber ciudadano e institucional”.
La carta es extensa, y se
pregunta el porqué de la premiación a Vincho Castillo, el 10 de diciembre. La
pregunta la formula con calificativos de que van desde “político histriónico,
megalómano, engreído y fabulador” para Vincho Castillo
Dice que “otorgarle un
reconocimiento a un político de la calaña del Dr. Marino Vinicio Castillo,
justamente en un período electoral, coloca a nuestra corporación en un punto
social oscuro que la contamina e infecta, y más si se trata del “móvil” de
dicho premio o reconocimiento”.
Las razones del
reconocimiento las ubica en las intenciones de promoverse que tiene Manuel
Núñez Asencio, miembro directivo de la Academia Dominicana de la Lengua:
“Claro está, dicha maniobra
tuvo como artífice discreto y solapado al tesorero de nuestra Corporación, el
señor Manuel Núñez Asencio, quien, siendo un conocido militante de la
agrupación Fuerza Nacional Progresista (FNP), aspira a ser “diputado” por dicha
organización político-partidista, y haciendo uso indebido de un estratégico
tráfico de influencia, impuso por lo bajo esta propuesta oportunista y amoral,
para autopromoverse políticamente, utilizando a la Academia Dominicana de la
Lengua para este y otros propósitos de poder.
Lo que significa un manejo también “amoral” de nuestra institución, a
los fines de “maniobrar” y utilizar la respetabilidad de nuestra Corporación
desde una perspectiva “politiquera” y gananciosa a favor de su persona”.
La carta de Odalís G. Pérez
a Bruno Rosario Candelier
Señor
Bruno Rosario Candelier
Director Academia
Dominicana de la Lengua
Atención: Directiva ADL
Su despacho
Muy estimado académico y
amigo:
Aprovecho la oportunidad
para saludarle y a la vez explicarle el motivo de mi comunicación. Como muy bien usted sabe, la sociedad
dominicana atraviesa por una profunda crisis de múltiple signo: cultural,
moral, espiritual, económica, familiar e institucional. Ha sido convertida en
un sociedad violenta y donde históricamente se ejerce y se ha ejercido la
violencia en todos sus niveles. Somos el
producto de esta violencia en todos los marcos y grados de la vida social,
aunque clamemos a Dios y recemos todos los días. Pero nuestra sociedad no nació
así. Ha sido su Estado y el
Estado-Gobierno imperante los que la han convertido en violenta cada día debido
a la inequidad, la injusticia, la inseguridad, la falta de derechos y
oportunidades sociales y otros males que han logrado infectarla y ser lo que es
hoy: un escenario de agravios,
agresividad, muerte, criminalidad, robo, abandono moral, pérdida de la
confianza y, sobre todo, delincuencia, privación de derechos constitucionalmente
establecidos o determinados y, como muy bien usted sabe, corrupción
institucional, política y gubernamental.
Es por eso que, en el orden
pragmático y argumentativo, cualquier propuesta de reconocimiento, ponderación,
consideración, encubrimiento, premio a un sujeto, debe ser estudiada y
sancionada institucionalmente, no sólo en su “estado” sincrónico, sino también
histórico y temporal.
La propuesta de incluir a
un sujeto para un premio o reconocimiento desde nuestra Academia no debe ser
ponderada “a la ligera”, sino de una forma sobria, juiciosa, racional y sobre
todo normativa desde el punto de vista ético y moral. Al presentarse una
propuesta de “premio” al consejo de dirección o directiva, ella debe ser
acompañada de un protocolo “valorativo” del sujeto particular, para que así dicha
valoración funcione en su intencionalidad y conformidad ético-moral.
En fecha 10 de diciembre,
según comunicación enviada a mi dirección electrónica, se sometió a nuestro
consejo un premio a favor del señor Marino Vinicio Castillo, un conocido abogado,
político y polemista dominicano, con la predeterminada intención de “premiar” a
dicho abogado por el uso correcto y ejemplar del idioma español. Claro está, dicha maniobra tuvo como artífice
discreto y solapado al tesorero de nuestra Corporación, el señor Manuel Núñez
Asencio, quien, siendo un conocido militante de la agrupación Fuerza Nacional
Progresista (FNP), aspira a ser “diputado” por dicha organización
político-partidista, y haciendo uso indebido de un estratégico tráfico de
influencia, impuso por lo bajo esta propuesta oportunista y amoral, para
autopromoverse políticamente, utilizando a la Academia Dominicana de la Lengua
para este y otros propósitos de poder.
Lo que significa un manejo también “amoral” de nuestra institución, a
los fines de “maniobrar” y utilizar la respetabilidad de nuestra Corporación
desde una perspectiva “politiquera” y gananciosa a favor de su persona.
Estimado Bruno Rosario
Candelier:
La Academia Dominicana de
la Lengua no es una corporación política o politiquera. Nuestra Corporación está conformada como una
institución humanística, intelectual, profesional, educativa, cultural,
crítica, formadora de sujetos públicos y privados, y en ella no deben tener
lugar acciones dolosas, inmorales, amorales, politiqueras, sospechosas ni
viciosas.
La República Dominicana y
en particular nuestra Academia no debe reconocer, premiar o admitir a una
persona porque utilice o “use” la lengua de manera correcta y ejemplar, pues el
criterio de corrección y “ejemplaridad” no es suficiente para que nuestra
Academia premie y reconozca a un sujeto solamente porque muestre un “uso” o
fórmula comunicativa pública correcta para dirigirse a un sector u otro de la
población.
Hablar “correctamente” no
es una excepción, es más bien un deber ciudadano y cultural. Centenares de
dominicanos y dominicanas, académicos y académicas ilustres serían también merecedores de un “premio” o
reconocimiento social por el buen uso y el desenvolvimiento lingüístico a nivel
de “habla”.
Pero nuestra academia no es
una empresa “premiadora” o “reconocedora” de tal competencia o valor. Ella es
un cuerpo científico y humanístico que debe tomar en cuenta la producción
“escrita” de un intelectual en el ámbito de su instrucción lingüística.
Aparte de que semejante
ponderación a favor del señor Marino Vinicio Castillo adolece de respaldo real,
científico y académico, es bueno y saludable para nuestra corporación evitar el
empoderamiento y encumbramiento de políticos disociadores, intrigantes,
contaminantes, solapados y amorales que quieren utilizar nuestra
respetabilidad académica para ganar
nombradía o reconocimientos inmerecidos.
Pero, ¿por qué se premia a
este político histriónico, megalómano, engreído y fabulador? El argumento es,
según los firmantes, el siguiente:
“Por su condición de
Maestro del derecho dominicano, su fecunda trayectoria en el ejercicio de la
palabra con ejemplar exposición oral y escrita en enjundiosas disertaciones y
edificadores artículos, su admirable oratoria y sus ilustradas charlas durante
medio siglo en las que evidencia el uso correcto del idioma con riqueza de
lenguaje y hondura conceptual, esta Academia honra con el Premio de La Academia
A Marino Vinicio Castillo (Santo Domingo, República Dominicana, 10 de diciembre
de 2015”). El Premio y el diploma
expedidos llevan la firma del Director de la ADL, Sr. Bruno Rosario Candelier
(Director), el señor José Enrique García (Secretario) y del tesorero-miembro y
aspirante a diputado por la FNP, Manuel Núñez Asencio.
Semejante argumento,
decisión y premiación carece de un respaldo científico, moral y académico, por
cuanto el mismo no toma en cuenta la productividad textual de la persona en
cuestión, esto es, un expediente debidamente documentado para que de manera
específica y atinada se le premie por su contribución lingüística o literaria
en su práctica de abogado, político o polemista. Los discursos y escritos de
Adolfo Hitler, Trujillo, Pinochet y los grandes tiranos del mundo moderno y
contemporáneo han sido escritos de manera impecable, correcta y ejemplar, y no
por ello han sido premiados o deben ser premiados por sus respectivas academias
de la lengua por sus llamados “valores lingüísticos”. Los propósitos
encaminados a premiar personalidades
políticamente destacadas y por conveniencias grupales o partidistas
constituyen una estafa moral a nuestro pueblo, habida cuenta de los muchos
males que en el plano moral y social estos le han causado al país.
El otorgarle un
reconocimiento a un político de la calaña del Dr. Marino Vinicio Castillo,
justamente en un período electoral, coloca a nuestra corporación en un punto
social oscuro que la contamina e infecta, y más si se trata del “móvil” de
dicho premio o reconocimiento. Usted muy
bien sabe que lo que conduce a este supuesto premio es la “presentación” del
jefe de la FNP de un libro políticamente racista, excluyente, lleno de odio y violencia verbal que escribió
el tesorero de nuestra Academia Manuel Núñez Asencio, aspirante a diputado al
Congreso Nacional por el partido del abogado Marino Vinicio Castillo
(FNP). El libro que se puso a circular
en nuestra Academia el jueves 10 de diciembre del año en curso fue presentado
por este “político dominicano”. Dicho libro, titulado La dictadura del débil,
es un libro monotemático de un autor monotemático y cuyas obsesiones
prototalitarias, racistas, antihaitianas y supuestamente “duartianas” son de
todos conocidas. Este documento es un panfleto, un escrito insultante,
acusador, plagado de improperios, prejuicios exterminadores, demagógicos e
incalificablemente portador de un odio profundo y visceral hacia nuestro vecino
país; libro incitador a la violencia, a la provocación; escrito irrespetuoso de
toda autoridad moral y desconocedor del valor ciudadano, ético y moral; libro
virulento y sin respaldo lingüístico-cultural serio ni responsable; libro
“calculadamente” electorero, politiquero y sobre todo con defectos verbales de
lengua, redacción, ortografía, estilo y grafémica.
Pero el “tesorero” de
nuestra Academia quiere “pagarle” a su amo por esta calculada y gananciosa
presentación de su libro y, tomándonos como peleles y tarados, nos implica en
una maniobra indecorosa y amoral, utilizando nuestra Academia para
catapultarse, encumbrarse en una próxima posición y función política como
diputado.
Como miembro de número de
esta venerable Corporación intelectual y sobre todo académica, estuve ausente
el día de la convocatoria por motivo de compromiso docente en la UASD, donde
por 28 años he ejercido la docencia. No pude faltar a un examen final debido a
mi práctica ética y profesional como maestro de esa institución. Sin embargo,
la convocatoria a esa reunión donde se le otorgó el Premio de la Academia al
político y abogado referido no llegó a mi dirección electrónica acompañada de
un expediente con documentos escritos (textuales) que demuestren el valor del
contenido de dicha resolución de nuestra directiva. Ni tampoco de una Agenda
que acompañe tal llamado o convocatoria con referencias, aportes, publicaciones
o “valores escritos” que respalden intelectualmente la necesidad de la
premiación en cuestión.
Estimado Bruno Rosario
Candelier:
Usted no debe permitir que
se utilice la Academia de la Lengua para semejantes maniobras personalistas,
politiqueras y amorales. Es por eso que le pido ante todo cordura, sobriedad
ante tal intento manipulador de otorgar reconocimientos y premios inmerecidos,
sobre todo a “políticos” con una larga trayectoria de agravios al pueblo
dominicano, pues usted sabe muy bien que esa “élite” se ha convertido en un
cáncer social, una “plaga” devastadora que todo lo “pudre” en nuestra
sociedad-cultura.
De ahí que, con su permiso
y con el debido respeto, le hacemos un llamado a nuestra comunidad científica y
académica para que juntos rechacemos, como en efecto lo estamos haciendo, este
intento de agravio, daño y distorsión de nuestra función institucional y que,
por lo mismo, preservemos nuestro espíritu formador, humanístico y promotor de
los valores de libertad y moral de nuestra Academia. Rechazar esta “premiación”
debe ser un deber ciudadano e institucional.
Atentamente,
Dr. Odalís G. Pérez
Miembro de número de la
Academia Dominicana de la
Lengua
Tomada de Acento.com



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