VIOLENCIA ESCOLAR
https://www.elvalleinformativo.com/2017/06/violencia-escolar.html
Por Roberto Rosado
Fernández
Una ola de delitos se
comete con mucha frecuencia en las escuelas del país. Eso está preocupando a gran parte de la
ciudadanía que observa la ocurrencia de los mismos y lo poco que esto preocupa
a los órganos institucionales llamados a corregirlos.
Robos frecuentes de
pertenencias útiles para el desenvolvimiento adecuado de la docencia
desaparecen sin que nadie se haga responsable del delito, mucho menos quien
produzca alguna iniciativa para que se aprese a los culpables.
Peleas frecuentes de donde
salen estudiantes o grupos de estudiantes lesionados bajo la mirada indiferente
de las autoridades llamadas a corregirlos.
Últimamente las
reyertas se han producido entre alumnos
y profesores. Buscando el elemento causal de tal acción y, repasando cada
acontecimiento de los que recogen las redes sociales, se colige que, por lo
general, lo que provoca el desenlace fatal es algún reclamo que hace el o la
docente para que el discente mejore determinada conducta a la que se resiste
con fiereza provocando el conflicto que, a su vez, provoca la preocupación que
describo. Me pregunto, Es que el docente no puede corregir o debe cambiar de
estrategia para hacerlo?
Los últimos
acontecimientos, dos casos, ocurren el Liceo Pedro Henríquez Ureña de San Juan
de la Maguana en donde un alumno agrede a su profesor porque le reclama
entregar la tarea que casi o nunca realizaba y que participara en clase, lo que
tampoco hacía con frecuencia. La respuesta es una agresión física que no fue
mayor porque se impuso la cordura del profesor para evitar males peores.
Gracias a la buena comprensión de los padres y al interés de la Dirección y
profesores organizados en la Unidad de Base de la A.D.P, se pudo buscar una
salida que no afectara el año escolar del estudiante y la escuela pudiera volver
a la normalidad. Pero por paradoja de la vida aparece a pocos días escribiendo
en las redes ufanándose de lo que le
hizo al profesor y llamándose a si mismo jefe de un grupo llamado My Tyson. Qué
ironía.
Estas actitudes deben
llamar la atención de nuestras autoridades para tomar medidas que permitan
mejorar la vigilancia y la orientación en las escuelas, principalmente las
públicas para preservar la vida, tanto de los propios estudiantes como de los
profesores.
El otro caso reciente
ocurre en el Municipio de Vallejuelo, del Distrito Educativo 02-05. En la
escuela Anacaona, una alumna, adolescente, de séptimo grado, rompe de una
pedrada, un diente a un profesor por el
solo hecho de solicitarle bajar de un árbol en su hora de Educación Física
cuando se supone deben estar haciendo tareas de recreación o algún ejercicio.
Como estos hechos, ocurren
muchos en otras escuelas, sin que se difundan para evitar que, al igual que los
mencionados, lesionen, de igual manera, la buena marcha de la educación, mas
hoy que, gracias a la lucha cívica que
envolvió a la mayoría de la población, se consiguió la asignación del 4% del
P.B.I para el desarrollo de una
educación de calidad al alcance de toda la población del país.
Creo que es necesario
acompañar esta iniciativa desarrollando
programas conjuntos en donde participen todas las instituciones estatales en un
propósito común de modo que Estado, Escuela, Familia y Poder Mediático
respondan al mismo interés de formar un hombre para servir a su sociedad.
La tarea fundamental ahora
es eliminar la escuela que enseña desde otras esferas todo lo contrario de lo que se enseña tanto en el hogar como en
la escuela, motor de la descomposición social que hoy exhiben nuestros jóvenes
y la que reflejan en la escuela con irrespeto y agresión.
El autor es profesor UASD,
San Juan de la Maguana.

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