Lengua de suegra despierta interes de cientificos
SANTO DOMINGO---- La sansevieria, conocida popularmente como “lengua de suegra”, ha despertado el interés de científicos y especialistas en salud ambiental por su potencial para mejorar los espacios interiores.
Aunque suele promocionarse
como una planta “milagrosa”, la evidencia científica muestra beneficios reales,
pero también límites que conviene entender.
Uno de los estudios más
citados es el “Clean Air Study” de la NASA, en el que se evaluaron plantas de
interior por su capacidad de reducir la contaminación del aire.
Los experimentos, realizados
en cámaras selladas, demostraron que especies como la sansevieria pueden
absorber sustancias tóxicas como el benceno y el formaldehído, compuestos
presentes en muebles, materiales de construcción y productos de limpieza.
Además, esta planta posee una
ventaja biológica: utiliza un tipo especial de fotosíntesis llamado metabolismo
ácido de las crasuláceas (CAM), que le permite captar dióxido de carbono
durante la noche y reducir la pérdida de agua. Este mecanismo explica por qué
puede liberar oxígeno en horas nocturnas, a diferencia de muchas otras
especies.
Los investigadores también han
observado que la combinación entre las hojas y los microorganismos presentes en
la tierra ayuda a descomponer compuestos químicos dañinos, reforzando su efecto
purificador en entornos cerrados.
Incluso la NASA la incluyó
entre las plantas capaces de filtrar productos químicos derivados de materiales
domésticos, lo que podría tener un impacto positivo en la calidad del aire
interior.
Sin embargo, los expertos
advierten que estos resultados no deben interpretarse como una solución
absoluta. Muchos de los ensayos se realizaron en condiciones controladas, y
trasladar ese efecto a viviendas reales es más complejo.
La ventilación natural sigue siendo una de las
estrategias más eficaces para renovar el aire, mientras que las plantas deben
considerarse un complemento ambiental.
En síntesis, la lengua de
suegra no es un “escudo sanitario”, pero sí una aliada científica para crear
entornos más saludables.
Resistente, fácil de cuidar y
con capacidad demostrada para interactuar con contaminantes, los especialistas
coinciden en que su mayor valor está en formar parte de un hogar bien ventilado
y equilibrado, no en sustituir medidas básicas de salud ambiental.

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