Sigue el caos en los aeropuertos de Estados Unidos por la falta de pago a empleados
WASHINGTON, 28 de marzo.- El cierre parcial del Gobierno federal de Estados Unidos, que afecta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), continúa afectando a los viajeros aéreos en este país.
Desde el 14 de febrero, cuando
la bancada demócrata se negó a aprobar el presupuesto del DHS sin cambios en
las redadas migratorias, los trabajadores de la Administración de Seguridad en
el Transporte (TSA) no reciben salario.
La orden ejecutiva de Trump
para remunerarlos tal vez no llegue a tiempo, porque más de 400 ya han
renunciado.
“¡Perdimos el vuelo por 10
minutos!”. Frases como ésta se han convertido en las últimas semanas en un
clamor común en los aeropuertos estadounidenses.
Las escenas de largas filas de
pasajeros frustrados que incluso se forman fuera de las terminales se han
convertido en una rutina apocalíptica, para la que no parece haber solución a
corto plazo, a pesar de órdenes ejecutivas y esfuerzos en busca de acuerdos
legislativos.
Al igual que los anaqueles se
vacían apenas se reciben alertas meteorológicas, la ansiosa estampida de
viajeros no atiende a advertencias de mantener la calma, y la situación tiende
a empeorar con las vacaciones escolares de primavera, que casi seguramente
dispararán el tráfico en las terminales.
A pesar de que aeropuertos
como el Internacional John Glenn en Columbus, Ohio, han comenzado a avisar que
es suficiente con que lleguen 90 minutos antes del vuelo, los pasajeros,
alarmados por las imágenes de largas filas que les muestran las redes sociales,
se presentan tres y hasta cuatro horas antes de su vuelo, de modo que las
aglomeraciones nunca ceden.
Lo cierto es que el
nerviosismo está más que justificado. En otros aeropuertos, como el George Bush
de Houston, los controles para abordar están tomando más de dos horas, y en
ocasiones se extienden hasta cuatro.
El caos aeroportuario persiste
en la medida en que se mantiene el cierre parcial del Gobierno federal, que
solo afecta a algunas agencias que dependen del Departamento de Seguridad
Nacional (DHS).
Pero se había anunciado mucho
antes. Tras las violentas redadas antinmigración que dejaron a dos ciudadanos
estadounidenses muertos en Minnesota, legisladores demócratas advirtieron que
no aprobarían el presupuesto del DHS, que estaba próximo a vencerse.
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