Impacto de la reforma fiscal en la niñez dominicana
Por: Dr. Bienvenido Segura
El autor es Pediatra
Clínico, Gerente de Salud y Abogado
El Senado de la República
aprobó el Proyecto de Reforma Fiscal que le envió el presidente Luis Abinader,
con elcual su gobierno pretende recaudar entre 40 y 50 mil millones de pesos.
Ahora pasará a la Cámara de Diputados donde correrá la misma suerte, para luego
ser promulgado por el Poder Ejecutivo.
La guerra Rusia-Ucrania y el
conflicto bélico Estados Unidos-Israel-Irán, lo que han hecho es agravar o
profundizar una crisis que se viene incubando en RD desde que se superó la
pandemia del Covid-19.
Con una inflación interanual
que ronda el 5.35% a mayo del 2026, un déficit fiscal de alrededor del 3.45%
del PIB en el 2025 y una deuda pública consolidada de más de US$ 76 mil 248
millones, el panorama se torna sombrío para el pueblo dominicano.
Lo ideal hubiese sido que
los legisladores no se limitaran a aprobar “al vapor” la presente Reforma
Fiscal enfocados en recaudaciones y sostenibilidad financiera, sino que también
invirtieran un poquito de su “ocupado tiempo” para estudiar dicho proyecto
desde una perspectiva de la salud pública, el desarrollo humano y la economía
social.
En ese sentido, considero
que debieron incorporarse mecanismos específicos para proteger a la población
infantil, que es el grupo etario biológicamente más vulnerable a los efectos de
la actual crisis económica y del aumento del costo de la vida en RD.
Es que la evidencia
científica demuestra que las restricciones económicas de los hogares tienen
repercusiones directas sobre la nutrición, el crecimiento, el desarrollo
neurológico y la salud mental de los niños.
Organismos internacionales
como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, han documentado que el
incremento en los precios de alimentos, medicamentos y servicios esenciales
afecta a la infancia, especialmente durante los primeros 1,000 días de vida, período
crítico para el desarrollo cerebral y físico.
Debo confesar que por
momentos aspiré a que esta reforma fiscal le diera un tratamiento tributario
preferencial a alimentos de alto valor nutricional como fórmulas infantiles,
medicamentos, vacunas, dispositivos médicos, materiales educativos y servicios
de salud dirigidos a niños y adolescentes.
Esto así, porque está claro
que un niño bien nutrido, vacunado, educado y protegido, tiene mayores
probabilidades de convertirse en un adulto sano, productivo y generador de
riqueza para el país.
Estoy convencido que la
protección de la infancia debe constituir un objetivo estratégico del Estado y
un criterio obligatorio en la formulación de cualquier política fiscal.
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