Importancia y aprendizaje sobre la Hiponatremia
La hiponatremia es la disminución de la concentración sérica de sodio < 136 mEq/L (< 136 mmol/L) causada por un exceso de agua en relación con los solutos. Las causas más frecuentes son el consumo de diuréticos, la diarrea, la insuficiencia cardíaca, la insuficiencia hepática, la nefropatía y el síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética (SIADH).
Las manifestaciones clínicas
son sobre todo neurológicas (como consecuencia de una desviación osmótica del
agua hacia las células encefálicas, que causa edema), especialmente en la
hiponatremia aguda, que se manifiesta con cefalea, confusión y estupor; el
paciente también puede presentar convulsiones y coma.
El diagnóstico se confirma
midiendo la natremia. Las concentraciones séricas y urinarias de electrolitos,
la osmolalidad sérica y urinaria y la evaluación de la volemia contribuyen a
determinar la causa.
El tratamiento consiste en
restringir la ingesta de agua y estimular la pérdida de agua, reponer cualquier
deficiencia de sodio y corregir el trastorno subyacente.
La hiponatremia refleja un
exceso de agua corporal total (ACT) en relación con el contenido corporal total
de sodio. Como el contenido corporal total de sodio está representado por el
volumen del líquido extracelular (LEC), la hiponatremia debe considerarse junto
con el volumen del LEC: hipovolemia, normovolemia e hipervolemia (véase tabla
Causas principales de hiponatremia).
Hay que destacar que el
volumen del LEC no es sinónimo del volumen plasmático efectivo. Por ejemplo, la
disminución del volumen de LEC puede asociarse con una disminución del volumen
plasmático efectivo (como con el uso de diuréticos o el shock hemorrágico),
pero también puede presentarse con aumento de este volumen (p. ej., en la
insuficiencia cardíaca, la hipoalbuminemia o el síndrome de aumento de la
permeabilidad capilar). A veces, múltiples factores contribuyen a la
hiponatremia.
A veces, una medición de bajo
contenido de sodio en suero es causada por un exceso de ciertas sustancias (p.
ej., glucosa, lípidos) en la sangre (hiponatremia por translocación,
seudohiponatremia) en lugar de por un desequilibrio de sodio-agua.
Hiponatremia hipovolémica
El paciente presenta
deficiencias tanto en el agua corporal total como en el contenido corporal
total de sodio, aunque la pérdida de este es proporcionalmente mayor que la de
agua; la deficiencia de sodio causa hipovolemia.
En la hiponatremia
hipovolémica, tanto la osmolalidad sérica como la volemia descienden. La
secreción de vasopresina (hormona antidiurética [ADH]) aumenta a pesar de la
reducción de la osmolalidad para mantener la volemia. La retención de agua
resultante incrementa la dilución del plasma y la hiponatremia.
Pérdidas extrarrenales de
líquidos, como las que ocurren con la pérdida de líquidos que contienen sodio
en los vómitos prolongados, diarrea grave o secuestro de líquidos en un tercer
espacio (véase tabla Composición de los líquidos corporales), pueden causar
hiponatremia, generalmente cuando las pérdidas se reemplazan ingiriendo agua
pura o líquidos bajos en sodio (véase tabla Contenido aproximado de sodio) o
con líquidos hipotónicos por vía intravenosa.
Las pérdidas importantes de
LEC también promueven la secreción de vasopresina, lo que estimula la retención
renal de agua, responsable del mantenimiento o el agravamiento de la
hiponatremia.
En relación con las causas
extrarrenales de hipovolemia, dado que la respuesta renal normal a la pérdida
de volumen es la conservación de sodio, la natriuria típica en estos pacientes
es < 10 mEq/L (< 10 mmol/L).
Las pérdidas renales de
líquido que producen hiponatremia hipovolémica pueden deberse a una deficiencia
de mineralocorticoides, terapia con diuréticos tiacídicos, diuresis osmótica o
una nefropatía perdedora de sal.
Esta última entidad abarca un
grupo poco definido de trastornos renales intrínsecos en los que predomina la
disfunción tubular renal. Este grupo incluye la nefritis intersticial, la
enfermedad quística medular, la obstrucción parcial de las vías urinarias y, en
ocasiones, la enfermedad renal poliquística.
Las causas renales de
hiponatremia hipovolémica suelen poder distinguirse de las extrarrenales a
través de la anamnesis. Los pacientes con pérdidas renales persistentes de
líquido también pueden diferenciarse de los que tienen pérdidas extrarrenales
midiendo la concentración urinaria de sodio, que en general aumenta de manera
desproporcionada (> 20 mEq/L [> 20 mmol/L]).
La concentración urinaria de
sodio puede no permitir la distinción si existe una alcalosis metabólica (como
en pacientes con vómitos prolongados) y cuando se excretan grandes cantidades
de bicarbonato a través de la orina, lo que promueve la excreción obligada de
sodio para mantener la neutralidad eléctrica.
En la alcalosis metabólica, la
concentración de cloruro en orina distingue con mayor precisión las fuentes
renales de las extrarrenales de depleción de volumen con cloruro urinario
típicamente < 20 mEq/L (< 20 mmol/L) en fuentes renales de depleción de
volumen y > 20 mEq/L (> 20 mmol/L) en fuentes extrarrenales.
Los diuréticos también pueden
provocar hiponatremia hipovolémica. Específicamente las tiazidas reducen la
capacidad de dilución renal y aumentan la excreción de sodio. Una vez que el
paciente desarrolló una depleción de volumen, la secreción de vasopresina no
osmótica estimula la retención de agua y agrava la hiponatremia.
La hipopotasemia concomitante
desplaza el sodio intracelularmente y aumenta la liberación de vasopresina, lo
que también empeora la hiponatremia.
Este efecto de las tiazidas
puede durar hasta 2 semanas después de suspendido el tratamiento; no obstante,
la hiponatremia suele responder a la reposición del potasio y la deficiencia de
agua junto con el control riguroso de la ingesta de agua hasta que el efecto
del fármaco desaparezca.
Los pacientes ancianos pueden experimentar un
aumento de la natriuresis y son más susceptibles a presentar una hiponatremia
inducida por tiazidas, en particular cuando tienen un defecto renal
preexistente en la capacidad de excreción de agua libre.
En raras oportunidades, estos
pacientes desarrollan una hiponatremia grave y peligrosa para su vida pocas
semanas después del inicio del tratamiento con tiazidas. Los diuréticos de asa
causan hiponatremia con mucha menor frecuencia.
Hiponatremia normovolémica
En la hiponatremia
normovolémica (dilucional), el contenido corporal total de sodio y, por ende,
el volumen del LEC son normales o casi normales, pero con aumento del agua
corporal total.
La polidipsia primaria sólo
puede ocasionar hiponatremia cuando la ingesta de agua supera la capacidad
renal para excretarla. Dado que los riñones normales pueden excretar hasta 25 L
de orina por día, la hiponatremia causada sólo por polidipsia requiere la
ingestión de enormes cantidades de agua o un defecto en la capacidad renal para
excretar agua libre.
Los pacientes afectados suelen
presentar psicosis o grados más leves de polidipsia asociados con una
insuficiencia renal.
La hiponatremia normovolémica
también puede ser secundaria a la ingesta excesiva de agua en pacientes con
enfermedad de Addison, hipotiroidismo o secreción no osmótica de vasopresina
(p. ej., debido a estrés, posoperatorio, fármacos como clorpropamida, tolbutamida,
opioides, barbitúricos, vincristina, o carbamazepina).
La hiponatremia posoperatoria
se produce con mayor frecuencia por una combinación de secreción no osmótica de
vasopresina y la administración de una cantidad excesiva de líquidos
hipotónicos después de una cirugía.
Algunos fármacos (p. ej.,
ciclofosfamida, antiinflamatorios no esteroides, clorpropamida) potencian el
efecto renal de la vasopresina endógena, mientras que otros (p. ej., oxitocina)
ejercen un efecto semejante al de la vasopresina directamente en los riñones.
La intoxicación con
3,4-metilendioximetanfetamina (MDMA [éxtasis]) causa hiponatremia mediante la
inducción de la ingesta de agua en exceso y el aumento de la secreción de
vasopresina. En estas situaciones, suele detectarse una deficiencia en la
excreción de agua. Los diuréticos pueden causar la hiponatremia normovolémica o
contribuir con ésta si otro factor estimula la retención de agua o una ingesta
exagerada de agua.
El síndrome de secreción
inapropiada de ADH (SIADH) es otra causa de hiponatremia normovolémica.
La hiponatremia normovolémica
puede ocurrir con bastante rapidez durante la resección transuretral de la
próstata, los procedimientos cistoscópicos o histeroscópicos cuando se usa
líquido hipotónico para la irrigación.
El reconocimiento temprano es
de importancia crítica, ya que el edema cerebral puede ser causado por el
desarrollo rápido de hipotonicidad. El electrocauterio bipolar, que utiliza
soluciones de irrigación isotónicas, se prefiere al electrocauterio monopolar
que utiliza soluciones hipotónicas.
Cuando se debe utilizar
líquido hipotónico, se usa un volumen de irrigación limitado, una presión de
infusión baja y una duración limitada de la cirugía para minimizar la
absorción. Si se superan los umbrales prestablecidos de absorción hipotónica
del irrigante (1.000 a 2.000 mL, dependiendo del peso corporal), debe
suspenderse el procedimiento.
Hiponatremia hipervolémica
La hiponatremia hipervolémica
se caracteriza por un aumento del contenido corporal total de sodio (y, en
consecuencia, del volumen de LEC) y del agua corporal total con un incremento
relativamente mayor de este último. Varios trastornos edematosos, como la
insuficiencia cardíaca y la cirrosis, causan hiponatremia hipervolémica.
En raras ocasiones, los
pacientes con síndrome nefrótico desarrollan hiponatremia, aunque la
seudohiponatremia puede ser el resultado de una interferencia sobre la medición
del sodio causada por la hiperlipidemia. En estos trastornos, la disminución
del volumen circulante efectivo promueve la secreción de vasopresina y
angiotensina II. Los siguientes factores contribuyen con el desarrollo de
hiponatremia:
El efecto antidiurético de la
vasopresina sobre los riñones
El compromiso directo de la
excreción renal de agua por la acción de la angiotensina II
Dismiución de la tasa de
filtración glomerular (TFG)
La estimulación de la sed por
la angiotensina II
La excreción urinaria de sodio
suele ser < 10 mEq/L (< 10 mmol/L), y la osmolalidad urinaria es elevada
en relación con la osmolalidad sérica.
Síndrome de secreción
inadecuada de hormona antidiurética (SIADH)
El síndrome de secreción
inapropiada de ADH (vasopresina) se atribuye a exceso de liberación de
vasopresina. Se define como orina con dilución por debajo del valor máximo en
presencia de hipoosmolalidad plasmática (hiponatremia) sin depleción de ni
sobrecarga de volumen, estrés emocional, dolor, diuréticos u otros medicamentos
que estimulen la secreción de vasopresina (p. ej., clorpropamida,
carbamazepina, vincristina, clofibrato, antipsicóticos, aspirina, ibuprofeno)
en pacientes con función cardíaca, hepática, renal, suprarrenal y tiroidea
normal. El SIADH se asocia con varios trastornos (véase tabla Trastornos
asociados con SIADH).
Hiponatremia en la infección
grave por VIH
Se informó que > 50% de los
pacientes internados con infección grave por VIH presenta hiponatremia. Los
potenciales factores contribuyentes son los siguientes:
Administración de fármacos que
comprometen la excreción renal de agua
Administración de líquidos
hipotónicos
Compromiso de la función renal
Secreción de vasopresina no
osmótica en respuesta a la depleción del volumen intravascular
Asimismo, la incidencia de
insuficiencia suprarrenal aumentó en los pacientes con infección grave por VIH
como resultado de la adrenalitis por citomegalovirus, la infección
micobacteriana o la interferencia con la síntesis suprarrenal de
glucocorticoides y mineralocorticoides por la acción del ketoconazol. Los
pacientes también pueden desarrollar SIADH debido a infecciones concomitantes
en los pulmones o el sistema nervioso central.
Pérdida de sal cerebral
La hiponatremia ocurre con
frecuencia en pacientes con patología cerebral, como conmoción cerebral,
hemorragia intracraneal, encefalitis, meningitis y tumores del SNC. Se debe con
mayor frecuencia a SIADH o, con menor frecuencia, a deficiencia de glucocorticoides.
Sin embargo, la pérdida
cerebral de sal ha sido reconocida por algunos como una entidad separada que
afecta a un pequeño grupo de estos pacientes, en especial aquellos con
hemorragia subaracnoidea.
Se cree que la pérdida
cerebral de sal se debe a una disminución de la función del sistema nervioso
simpático o a la secreción de un factor circulante que disminuye la reabsorción
renal de sodio.
Se caracteriza por bajo nivel
de sodio sérico (< 135 mOsm/L [mmol/L]) con baja osmolalidad plasmática
(< 275 mOsm/L [mmol/L]) y alta osmolalidad urinaria (> 100 mOsm/L
[mmol/L] y con frecuencia > 300 mOsm/L [mmol/L]).
Por lo general, el nivel
urinario de sodio es > 40 mEq/L (> 40 mmol/L) y la concentración sérica
de ácido úrico es baja. La respuesta a la solución fisiológica diferencia la
pérdida de sal cerebral del SIADH; la pérdida cerebral de sal tiende a resolverse
con solución salina isotónica, mientras que el SIADH no lo hace.
Síntomas y signos de la
hiponatremia
Los síntomas se relacionan
sobre todo con la disfunción del sistema nervioso central. No obstante, cuando
la hiponatremia se asocia con alteraciones del contenido corporal total de
sodio, también aparecen signos de depleción o de sobrecarga de volumen del LEC.
En general, en los pacientes
mayores y/o con enfermedad crónica con hiponatremia se desarrollan más síntomas
que en los pacientes más jóvenes y/o sanos. Los síntomas son más graves cuando
la hiponatremia se establece rápidamente.
En general, el paciente
experimenta síntomas cuando la osmolalidad plasmática efectiva desciende a <
240 mOsm/kg (< 240 mmol/kg). Las náuseas y el desequilibrio ocurren con
frecuencia, y a menudo existen antecedentes de caídas.
Otros síntomas son cambios en
el estado mental, incluyendo alteración de la personalidad, confusión y
letargo. Cuando la natremia es < 115 mEq/L (< 115 mmol/L), el paciente
puede aparecer estupor, hiperexcitabilidad neuromuscular, hiperreflexia,
convulsiones, coma y la muerte.
Las mujeres premenopáusicas
con hiponatremia aguda pueden desarrollar edema cerebral grave, quizás porque
los estrógenos y la progesterona inhiben la Na+,K+-ATPasa cerebral y disminuyen
la expulsión de solutos de las células cerebrales, aumentando así el gradiente
osmótico entre el cerebro y el suero.
Las secuelas de este cuadro
incluyen infarto hipotalámico y neurohipofisario y, en ocasiones, síndrome de
desmielinización osmótica o hernia del tronco encefálico.
Diagnóstico de la hiponatremia
Medición de los electrolitos
séricos y urinarios y determinación de la osmolalidad
Evaluación clínica del volumen
Evaluación de la función
renal, suprarrenal, tiroidea, hepática y cardíaca
En ocasiones, puede
sospecharse hiponatremia en pacientes con trastornos neurológicos y riesgo
elevado. No obstante, como los hallazgos son inespecíficos, la hiponatremia
suele diagnosticarse una vez medidas las concentraciones séricas de
electrolitos.
Exclusión de la hiponatremia
por translocación y la seudohiponatremia
La natremia puede ser baja
cuando una hiperglucemia significativa (o la administración de manitol o
glicerol exógeno) aumenta la osmolalidad y desplaza el agua de las células
hacia el LEC.
La natremia desciende hasta
alrededor de 1,6 mEq/L (1,6 mmol/L) por cada 100 mg/dL (5,55 mmol/L) de aumento
de la glucemia por encima de la concentración normal. Este trastorno suele
denominarse hiponatremia por translocación porque se debe a la movilización del
agua a través de las membranas celulares.
La seudohiponatremia con
osmolalidad sérica normal puede ocurrir en la hiperlipidemia grave, con mayor
frecuencia en la hipertrigliceridemia, o en la hiperproteinemia extrema, como
ocurre en forma ocasional en pacientes con mieloma múltiple, porque el lípido o
la proteína ocupa espacio en el volumen de suero tomado para el análisis; la
concentración de sodio en el suero no se ve afectada.
En muchos laboratorios
clínicos, los autoanalizadores se ven afectados por este artefacto. Los métodos
para medir las concentraciones séricas de electrolitos con electrodos
selectivos directos para iones resuelven este problema. Estos electrodos
selectivos de iones directos están disponibles en algunos laboratorios
hospitalarios bajo pedido especial, y también son utilizados por la mayoría de
los analizadores junto a la cama del paciente. Estos analizadores pueden usarse
para excluir la seudohiponatremia. Existen fórmulas para estimar el efecto que
estas anomalías tienen sobre la medición del sodio.
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