Estados Unidos se acerca a Marruecos

 

Luis María Anson, de la Real Academia Española

Una nación que pertenece a la OTAN y mantiene dos bases militares importantes –Rota y Morón– con la primera potencia del mundo no puede ofender indiscriminadamente al presidente de los Estados Unidos de América. Puede y debe discrepar en asuntos de gravedad de Donald Trump, pero no ofenderle personalmente.

El coqueteo de Pedro Sánchez con los BRICS, las intemperancias personales con Trump y la abierta hostilidad a Israel apuntan ya consecuencias de extrema gravedad para la estabilidad de España.

Marruecos aspira a la soberanía sobre Ceuta, Melilla, islotes adyacentes y las Islas Canarias. Hasta ahora la firme alianza de España con Estados Unidos hacía inviable cualquier tentación marroquí. Pero ya no es así.

Según informaciones contrastadas, entre ellas las que ha hecho públicas Andrea Polidoro, Donald Trump está ya colaborando militarmente de forma estrecha con Marruecos.

Bastaría que el presidente de EE UU disminuyera la potencia de Rota y Morón y construyera dos o tres bases en Marruecos para quebrar la tranquilidad de España. La política internacional tiene exigencias imperiosas y obliga a tragarse muchos sapos.

La inteligencia política se demuestra, sobre todo, en las situaciones límites. Y se nutre de la sabiduría desarrollada por Churchill en su libro de «Memorias» que le permitió ganar el Nobel de Literatura: la clave de la alta gestión política consiste en prevenir no en curar.

La tórpida gestión de Pedro Sánchez está conduciendo al robustecimiento de las relaciones de Estados Unidos con Marruecos y a la profunda inquietud de nuestros dirigentes militares por la situación que se está creando.

Un Marruecos más fuerte que España como potencia militar desarbolaría la estratégica posición de nuestra nación en el Estrecho. Y por añadidura, la opinión pública no ha conseguido que nadie responda a la pregunta clave: ¿De qué información sobre Pedro Sánchez dispone el rey de Marruecos para mantener al presidente español de hinojos ante su Trono?

La invasión de Ceuta es solo una finta de lo que puede suceder en el futuro. Y exige la inmediata convocatoria de elecciones generales, sin olvidar, por supuesto, la jugarreta sanchista: crecida del censo electoral con la interminable concesión a extranjeros de la nacionalidad española y con ella el derecho a votar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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