Guerra contra las cubanas
Susi Pola
Hace más de 64 años que está
vigente el “bloqueo oficial’ contra Cuba de parte de los Estados Unidos,
comenzando las primeras restricciones comerciales en 1960 y “legalmente”
formalizadas para 1962 por el entonces presidente John F. Kennedy.
En estas décadas, múltiples
resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, AGNU, consideraron
la acción como “actos económicos, comerciales o financieros dictados por un
Estado, para ejercer presión política y económica sobre otro Estado y así,
subordinar sus derechos soberanos”.
Una operación ilegal
agravada por la nueva administración del país ejecutor que agregó motivaciones
de resentimiento y odio hacia Cuba que, lejos de significar amenaza a
seguridades, se ha distinguido siempre por su generosidad y respeto para la
comunidad internacional.
Desde enero pasado el mal
llamado “bloqueo” se ha recrudecido con un ensañamiento desquiciado, cruel,
inhumano, brutal y feroz que afecta a todo el pueblo de Cuba y cuya gravedad,
se califica como un genocidio deliberado contra un pueblo.
Una guerra económica sin
sentido ni razón apoyada en leyes como como la Helms-Burton y otras que
prohíben las transacciones financieras de terceros países transcendiendo el
ámbito de un diferendo bilateral y constituyendo una agresión sistemática
destinada a desestabilizar del país.
La guerra económica de odio
y represalia de Estados Unidos a Cuba impone una carga desproporcionada, sobre
todo, a las mujeres al agravar la crisis cotidiana, la escasez de recursos y la
labor de cuidados, en toda su vida, niñas, adolescentes, jóvenes, adultas y
envejecientes.
El informe oficial del Alto
Comisionado la ONU para los DDHH, presentado ahora, en el 63 periodo del
Consejo de DDHH, en la visita realizada en noviembre 2025 a Cuba, dice que, los
apagones de hasta 20 horas y la falta de insumos médicos golpea directamente
los logros históricos de la isla en salud materno infantil determinando que la
tasa nacional de mortalidad infantil sea de 9.9 decesos por cada 1,000 nacidos
vivos frente al 7.1 previamente.
Con más de 11 mil niños/as
con cirugías aplazadas y sus consecuencias. 32,000 mujeres embarazadas en
situación de vulnerabilidad extrema por a la inestabilidad en el acceso a
servicios de atención prenatal y programas de vacunación básicos interrumpidos.
Solo son algunos datos de salud.
Como nación en desarrollo
dependemos de la asistencia internacional, del acceso al sistema financiero
global controlado en dólares o euros o de préstamos de organismos
multilaterales: respondemos a relaciones asimétricas de poder, pero tenemos
vergüenza como pueblo de ver que, quienes nos administran nos hayan alineado en
la indiferencia oficial frente a Cuba.
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