José Ramírez, el jugador que cambia el ritmo del partido

 

SAN PETERSBURGO.— José Ramírez volvió a demostrar que su influencia en el terreno va mucho más allá de lo que refleja una estadística ofensiva.

En la novena entrada del lunes, cuando los Cleveland Guardians buscaban ampliar su ventaja frente a los Tampa Bay Rays, Ramírez tomó una decisión que terminó desarticulando la defensa rival.

Desde la segunda base, aumentó su ventaja y obligó al lanzador derecho Kevin Kelly a prestarle especial atención. Cuando Kelly inició su movimiento hacia el plato, el antesalista dominicano salió hacia la tercera base.

La jugada provocó que Junior Caminero se desplazara para cubrir la almohadilla, anticipando un posible tiro del receptor Liam Hicks. Sin embargo, el batazo de Jo Adell terminó en el espacio que Caminero había dejado libre. Ramírez aprovechó la oportunidad y anotó, mientras Chase DeLauter también cruzaba el plato desde la primera base gracias al doble de Adell.

Fue una muestra de inteligencia, velocidad y lectura del juego en un momento en el que Cleveland necesitaba asegurar una victoria que había comenzado a construir después de estar contra las cuerdas.

«Es 'Hosey'. Tiene una habilidad especial para llegar a base. Cuando lo logra, consigue grandes cosas», expresó Stephen Vogt, dirigente de los Guardians, al valorar la capacidad de su estelar antesalista para influir en el desarrollo de un encuentro.

La reacción del equipo de Cleveland terminó convirtiendo aquella jugada en parte de una noche memorable. Los Guardians derrotaron 7-3 a los Rays en el primer partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, disputado en el Tropicana Field, y tomaron ventaja de 1-0 en una serie pactada al mejor de siete encuentros.

Ramírez, el jugador que cambia el ritmo del partido

La importancia de Ramírez no se limita a su capacidad para conectar extrabases o impulsar carreras. Su agresividad inteligente en las bases obliga a los rivales a tomar decisiones bajo presión, modifica las posiciones defensivas y abre oportunidades para sus compañeros.

Eso fue precisamente lo que ocurrió en la novena entrada. Su movimiento hacia la tercera base alteró la defensa de Tampa Bay y contribuyó a que el batazo de Adell encontrara el espacio necesario para producir carreras.

En octubre, cuando cada lanzamiento puede cambiar el destino de una serie, esa clase de lectura adquiere un valor especial.

Y Cleveland necesitaba respuestas. Los Guardians llegaron a la sexta entrada abajo 2-0 ante un equipo que parecía tener el encuentro bajo control. Drew Rasmussen había mantenido a raya a la ofensiva visitante y los Rays intentaban prolongar su dominio.

Pero el conjunto de Ohio no perdió la paciencia ni la confianza en su plan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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