San Juan: ¡eje estratégico del occidente dominicano!
No es sureño. Tampoco “sur
profundo” como califican, muchos capitaleños a San Juan. Es el más poderoso
núcleo geográfico y económico del occidente de la isla. Posee vocación
geoestratégica concreta.
En la era de las imágenes
satelitales y la geomática, la geografía política debería ser más exacta que
las acostumbradas calificaciones administrativas.
La privilegiada localización
occidental de San Juan está probada. Es un vector geográfico entre el sistema
montañoso Central y la Sierra de Bahoruco, articulada junto a Elías Piña, vía
un corredor con Belladére, valle central haitiano y Gonaïves. Es una configuración
que proyecta integración económica, conectividad y empresas binacionales.
La ascendente inversión
pública y privada que se observa hoy en San Juan, evidencia que esta provincia
podría estar rumbo a convertirse en hub funcional del occidente. Una estrategia
certera impone una moderna conectividad vial y aérea con otros territorios
nacionales, Haití y El Caribe.
San Juan como occidente
dominicano tiene historia. El mandato monárquico del 7 de diciembre del 1508,
la instituyó como una de las 15 villas de La Española.
El escudo imperial contiene
un águila negra que sostiene la biblia abierta en el evangelio de San Juan,
sobre un campo de plata, bordura dorada y cinco estrellas rojas.
Desde una interpretación
contemporánea, el águila representa autoridad y centralidad. La biblia es una
convocatoria permanente a la evangelización y las estrellas, una identidad
territorial.
San Juan, será centro de
proyección occidental, Elías Piña debiera fusionarse (1942) y Azua ser una
genuina portada marítima de la isla. Estas provincias expresan vocaciones
territoriales diferentes y complementarias.
Desde el cacicazgo de
Maguana, asociado a Caonabo y Bohechío, hasta la batalla de Santomé 1855, y el
sacrificio de Sánchez, 1861, San Juan protagonizó acontecimientos
determinantes.
El Plan Estratégico San Juan
2050 convertirá esta centralidad en competitividad territorial. Cuando se
promovía el puerto de Manzanillo, la circulación de mercancías de entonces, fue
superada por las 40,000 toneladas anuales que se dirigen por el occidente hacia
Haití. Los dueños del efectivo transporte de carga hacia la frontera
occidental, son sanjuaneros.
La economía se superpone al
territorio y no tenemos dudas que la anticuada visión que impide el crecimiento
fronterizo será superada. La experiencia demuestra que muchas fronteras dejarán
de ser extremos geográficos para convertirse en alianzas de desarrollo.
Sixaola-Guabito, Costa
Rica-Panamá, San Diego-Tijuana, entre USA-México y el parque del Grupo M en
Ouanaminthe, Haití, son referencias estratégicas de éxito.
San Juan 2050 reivindicará
su dimensión occidental. Su Águila heráldica se convertirá en símbolo de una
nueva centralidad económica, institucional y territorial.

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