RESPONSABILIDAD SOCIAL VS. GANANCIA EN LA INDUSTRIA DE EMBUTIDOS
https://www.elvalleinformativo.com/2012/08/responsabilidad-social-vs-ganancia-en.html
MITOS Y REALIDADES EN LA CRUCIFIXION DEL SALAMI DE CADA DIA)
Con
la publicación de los resultados de la investigación sobre la calidad de los
embutidos producidos localmente, y específicamente el análisis de los salami,
Pro Consumidor abrió, definitivamente, una de las cajas de Pandora que
celosamente la industria alimenticia nacional, mantuvo cerrada, por muchos años,
a los ojos de la población dominicana. En efecto, lo que la población
consumidora intuía del contenido de los salami, elaborados por empresas
establecidas en país, lo viene a corroborar un estudio que a
instancia del órgano oficial protector del consumidor, fue llevado a cabo de
manera científica y rigurosa, dada la aplicación de criterios metodológicos en la selección de las
unidades muestrales y su posterior análisis físico-químico y bacteriológico, por
parte de laboratorios de amplia reputación.
A nuestro entender, los resultados del
análisis de las 258 unidades de salami, obtenidas de manera aleatoria de 22
empresas embutidoras, son contundentes y categóricos en lo que respecta al
contenido y la falta de inocuidad de los salami elaborados a nivel nacional, al
no dejar brecha para su cuestionamiento. Esto así, dado que en el “97% de las
muestras tomadas, el contenido de proteína estaba por debajo del límite
establecido”, porcentaje que al expandirlo al universo de los productores de
embutidos, prácticamente, abarca la generalidad de este tipo de empresa. Por lo
que resulta cuesta arriba, en consecuencia, solicitarle a Pro Consumidor una
lista de empresas trasgresoras de las normas alimenticias, de la cual se
pueda discriminar los productores que, supuestamente, cumplen enteramente
con las normas sanitarias y de calidad.
De igual modo, los resultados evidencian un
alto porcentaje de empresas que utilizan indiscriminadamente aditivos químicos,
altamente cancerígenos, como lo es el nitrito de sodio, al encontrarse que el
51% de las muestras presentaron resultados por encima del límite permitido en el
“Reglamento No. 329-11 de Inspección Sanitaria de la Carne y Productos Cárnicos
en la República Dominicana, el cual no debe exceder el valor de
200mg/kg, lo que implica un alto riesgo para la salud de los consumidores”.
Luego, si se expande los resultados de la muestra al universo, resulta sumamente
alarmante que más del 50% de la muestra registrara un exceso en el uso de
sustancias químicas para la preservación de
embutidos.
Asimismo, resalta de la investigación que,
un 95% de los productos analizados no cumple con el etiquetado nutricional, lo
que evidentemente oculta la composición de los salami, debido a que en más de un
80% de los productos no se declara el uso de la carne de pollo mecánicamente
deshuesada (MDM).
Contrario a criterios externalizados por
quienes tratan de ocultar la realidad en el subsector de embutidos, es relevante
destacar que todos los aspectos analizados están relacionados con la calidad del
producto y las normativas relativas a la elaboración de productos alimenticios,
los cuales son aspectos que están enteramente regularizados por el Ministerio de
Salud Pública y la Dirección General de Normas y Sistemas de Calidad, DIGENOR,
perteneciente al Ministerio de Industria y Comercio.
En efecto, visto por un experto en calidad,
los resultados del estudio dan muestran fehaciente de la no conformidad
en la producción de salami por parte de las empresas elaboradoras de
embutidos, es decir se observa, la falta de cumplimiento de los requisitos
especificados, pues si bien el etiquetado hace referencia a la elaboración
de los salami en base a carne porcina y bovina , el 80% de las unidades
analizadas no declara el uso de carne de pollo deshuesada; en tanto el 95% de la
muestra oculta, por la falta del etiquetado nutricional, la ausencia de
elementos proteicos en los salami.
Y peor aun, el incumplimiento de las normas
establecidas en el “Reglamento No. 329-11 de Inspección Sanitaria de la Carne y
Productos Cárnicos en la República Dominicana”, no solo trasgrede las normas
sanitarias en la producción de alimentos, sino que viola la condición
contractual (implícita) establecida entre la empresa y el consumidor,
pues se oculta un contenido en los salami que el consumidor no
estaría en disposición de adquirir, de conocer la verdadera información respecto
al producto. Es decir un consumidor debidamente informado no compraría un
producto con sustancias que les pudieran afectar su
salud.
Otro aspecto relacionado con la calidad del
producto, lo constituye el elevado contenido de humedad por encima de lo
establecido en este tipo de productos, lo que se debe atribuir
tanto a problemas en la formulación de dichos embutidos,
como a la elaboración misma y manipulación de los salami en
el proceso de producción, lo que contradice la contraofensiva publicitaria de
alto estándares de calidad de las empresas embutidoras.
Ciertos economistas han tratado de defender
la falta de cumplimiento de las normas nutricionales y sanitarias por parte de
las empresas de embutidos, sustentándose en la necesidad de las empresas
recuperar costos y obtener ganancias, llegando inclusive atribuirle condiciones
altruistas al ofertar sus productos a “precios relativamente asequibles a la
mayoría de la población”, con la salvedad de que la materia prima utilizada no
se corresponde con las especificaciones (del etiquetado), dado que los altos
costos de la carne de cerdo y ganado vacuno, alejaría éste producto de la
canasta familiar. En otras palabras, las empresas deciden por el consumidor, de
manera discrecional, no sólo el contenido del producto, sino también la
preferencia de éste consumir lo que más le conviene, y más aun deciden sobre la
condición de salud que debe tener quien consume embutidos.
Contrario a los planteamientos de la
necesidad de las empresas mantenerse, a como de lugar, en un mundo globalizado y
competitivo, la práctica de no cumplir con las especificaciones, es decir la
falta de conformidad, en los productos dominicanos, se remonta a la década de
los cincuenta, cuando producto de las políticas de sustitución de importación,
la industria nacional, en su afán de generar alta tasas de ganancias, producía y
elaboraba bienes sin cumplir con las especificaciones, por su condición de estar
protegidas y no verse en la necesidad de competir en precios y calidad.
De modo que, en todas las etapas económicas
del país, ha primado en una parte considerable de las empresas locales la
ganancia sobre la responsabilidad social. Es así, como hoy en día las empresas
ocultan sus verdaderas tasas de ganancias, basadas en su poder oligopólico. Y
aunque se estime en cerca de un centenar las empresas fabricantes de embutidos
en todo el territorio nacional, la industria de embutidos está concentrada en
pocas industrias con amplia economía de escala y amplio márgenes de ganancia,
dada la capacidad de ampararse en grandes importaciones de materia prima
proveniente de deshechos de las industrias de los países industrializados.
A todo esto, se le pudiera agregar un
componente político, pues parece que de despedida las actuales autoridades del
Gobierno dominicano, le quieren dejar un “regalito” a alguien que produce
salami, dado que las normas sanitarias y de calidad del país no se
llegan a cumplir ni siquiera en un subsector tan neurálgico como lo es la
industria farmacéutica, que al igual que la industria alimentaria, están
estrechamente vinculadas a la salud de los
individuos.
Bernardo Hirán Sánchez
Melo
El autor es auditor certificado en normas
ISO-9000
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