Caamaño y su preparacion guerrillera
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Santo Domingo……..Tras la elección
presidencial de 1966, en que la ocupación militar norteamericana trae a
Balaguer de Estados Unidos, donde huía por crímenes trujillistas, y lo impone
como presidente, Juan Bosch, candidato derrotado, se fue a Europa y se reunió
con Francisco Caamaño Deñó, Presidente Constitucional, guía y líder combatiente
de la Gesta Patria de 1965, ejemplo de luchador por la soberanía nacional para
América y el Mundo.
Caamaño recriminó a Bosch su participación en unas elecciones hechas por
las fuerzas militares de ocupación del gobierno norteamericano, que invadió
nuestra patria para oponerse en guerra a su retorno como Presidente
Constitucional e impedir soberanía, democracia, libertad, justicia y honestidad
en República Dominicana, contrario a sus intereses imperiales. Bosch se
justificó diciendo que los norteamericanos le amenazaron, que si no participaba
para desmontar la oposición de los combatientes constitucionalistas, habrían
más muertos que en Yakarta, Indonesia (seiscientos mil en la primera noche).
Dijo además: “Balaguer será presidente criminal, dependiente y servil de
los gobiernos norteamericanos, como fue Trujillo y gobernará con su apoyo
mientras viva”. Por eso debemos preparar un proyecto para combatir el régimen
de Balaguer.
El Partido Revolucionario Dominicano, bajo mi dirección, será el brazo
político y los militares y combatientes constitucionalistas mandados por usted
serán el brazo armado. En varios días en Benidorm, España, se pusieron de
acuerdo.
Bosch secundado por Peña Gómez comenzó a preparar al PRD y Caamaño con
militares constitucionalistas en el exilio comenzó a ubicar para reunir 500 de
los mejores combatientes. Bosch que tenía contacto con dirigentes cubanos les
informó del proyecto y solicitó ayuda, el Gobierno Revolucionario de Cuba les
dio toda la ayuda necesaria incluida un área en Cuba para el entrenamiento de
los combatientes con Caamaño.
En octubre de 1967, Caamaño recibe de los cubanos documentos y dinero para
el PRD y para reunir en Europa y viajar a Cuba 500 combatientes, y una
invitación a un viaje secreto a Cuba, que había solicitado, para concretar los
planes con la máxima dirección cubana. Se reúne en Holanda con Manuel Montes
Arache y Héctor Lachapelle Díaz que participan desde el inicio encargados de
viajar a Cuba con los combatientes. Les entrega dinero para el PRD, de ayuda
familiar que habían pedido y los documentos y el dinero para reunir a los 500
en Europa y viajar a Cuba. Lachapelle acompaña a Caamaño a París, Francia,
donde agentes cubanos les esperan con documentación y enmascaramiento para el
breve viaje a Cuba.
La traición
Días después Montes Arache y Lachapelle Díaz abandonan a Caamaño, informan a los norteamericanos del “Proyecto Bosch-Caamaño” de enfrentamiento político y militar a Balaguer, y también abandonan en Europa a los combatientes que habían llegado.
Ambos viajan a Santo Domingo y delatan durante días ante dominicanos
y norteamericanos los detalles del plan, según me narraron los generales José
Ernesto Cruz Brea y Neder. De estas delaciones nacieron los antiguerrillas
Cazadores de Montaña, concebidas por los norteamericanos para esperar a
Caamaño.
Juan Bosch fue amenazado de nuevo en Europa por los norteamericanos y
obligado a retirarse del proyecto con Caamaño y viajar a República Dominicana, para
desactivar el aparato militar creado en el PRD, al que llamó públicamente
garrapatas.
Caamaño no pudo regresar en unos días como era su propósito, pues al
conocerse su actividad revolucionaria por la Soberanía Nacional, la Justicia y
la Dignidad de los dominicanos, su vida corría peligro.
Quedó aislado de los combatientes constitucionalistas con la traición. Se
informó de los dominicanos en Cuba que eran del MPD, 14 de Junio, PCD y otros.
Con el apoyo total de los cubanos consiguió organizar un nuevo proyecto con los
mismos fines.
Envió emisarios a la patria, contactó con el aparato militar del PRD al que
tomó bajo su orientación y lo reorganizó en dos grupos: en el sur de Santo
Domingo a Barahona incluido San Juan, Padre Las Casas y San José de Ocoa; en el
norte de Montecristi a Nagua, incluido Santiago, Moca, Salcedo y San Francisco
de Macorís.
Envió bajo su mando a Amaury Germán
y Virgilio Perdomo a organizar la resistencia armada en Santo Domingo. Se
recibieron en Cuba decenas de dominicanos y dominicanas, llegamos a ser en el
entrenamiento de la guerrilla rural un poco más de cuarenta y en la urbana más
de cien y miles nos esperaban en República Dominicana. Todo marchaba bien
con la cooperación absoluta de los cubanos en 1971. Pero la organización creada
por Caamaño y dirigida también por Heberto Lalane, Mario Galán y Amaury Germán
estaba formada mayoritariamente por militantes de la izquierda dominicana donde
predomina el personalismo y el divisionismo; sufrió varias divisiones y
deserciones hasta quedar sólo nueve compañeros que divididos en cuatro equipos
salimos de Cuba entre finales de 1972 y principios de 1973.
Nos reunimos en la isla de Guadalupe el 25 de enero y salimos el 26, día
del natalicio de Duarte, a unas islas venezolanas donde recogimos nuestros
equipos, depositados bajo arena por los compañeros cubanos, y llegamos a la
Bahía de Ocoa el 2 de febrero de 1973 en la tarde.
Éramos Francisco Alberto Caamaño Deñó (Román), Heberto Geordano Lalane José
(Eugenio), Mario Nelson Galán Durán (Juan), Alfredo Pérez Vargas (Armando),
Ramón Euclides Holguín Marte (Braulio), Ramón Payero Ulloa (Ismael), Toribio
Peña Jaqués (Felipe), Hamlet Hermann Pérez (Freddy) y Claudio Caamaño Grullón
(Sergio). Cada uno con su historia, su familia, sus amigos. Que supimos poner
la patria por delante de nuestros miedos, y al pueblo por encima de nosotros
mismos.
Llegada tormentosa
El desembarco sería a las ocho pero por negligencia de Hermann y otros errores, tuvimos una llegada a tierra tan difícil, que un compañero quedó separado y perdimos dos mochilas. Salimos a la carretera con un atraso de varias horas, pasando por militares tomamos un vehículo hasta el pueblo de Las Charcas y de ahí un camión a Cañada Cimarrona, otro vehículo hasta La China, llegamos al amanecer a casa del Alcalde, desayunamos y a pie al poblado del Cercado, donde comimos en casa del Alcalde y compramos dos mulos y algunos artículos.
Dormimos antes de llegar a Mesa de Domingo por el cual pasamos muy temprano
el día 4. En la tarde nos alcanzaron dos militares y dos policías a caballos,
mandados para investigar lo que hacíamos, le hicimos un cuento y se
fueron no muy creídos. Avanzamos hasta las diez de la noche, el día 5 salimos
al amanecer para llegar temprano a La Cienaguita, en la Cordillera Central,
para recoger un entierro hecho por nuestra avanzada, Amaury y Virgilio, de 360
latas de leche condensada y 360 latas de sardinas. Para eso compramos los dos
mulos en El Cercado.
Llegamos al sitio. Lalane y Hermann de vigilantes y los demás buscando el
entierro, que se coordinó entre Caamaño, Amaury y yo en Cuba en el año
1970.
Tres horas después y sin encontrarlo, nos alcanzaron militares. Solo los
enfrentó Lalane, en segundos les hizo cuatro muertos y varios heridos, cuando
llegamos los demás al área de combate vimos a decenas de militares y algunos
civiles correr en retirada. Nadie les disparó.
Lalane fue herido dos veces sin gravedad. Quedamos en control del área,
pero evitando otros choques con los militares, Caamaño ordenó suspender la
búsqueda del entierro, soltar los mulos y retirarnos por dentro de un arroyo
para no dejar huellas.
El día 6, avanzamos lento porque el pie herido de Lalane dificultaba su
marcha, aunque Lalane nunca se quejó. Nos deleitamos con los muchos dulces
criollos del Cercado.
El día 7, mejoró Lalane y avanzamos mas rápido evadiendo durante todo el
día encuentros con miles de militares, helicópteros y aviones. Al oscurecer
guiados por dos niños llegamos a su casa aislada en la montaña y su familia nos
proporcionó una gran comida, recogimos varias informaciones y nos despedimos a
las once de la noche.
Caminamos casi toda la noche y el día 8 al amanecer llegamos al poblado Las
Cuevas, donde esperábamos encontrar alimentos enlatados, leche condensada y
sardinas. Había solo latas de avena. Varias conversaciones, un copioso desayuno
de cerdo y desinformaciones para los miles que nos perseguían.
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