Estados Unidos envía mensaje
https://www.elvalleinformativo.com/2013/07/estados-unidos-envia-mensaje.html
WASHINGTON………Para
el Pentágono, el proceso contra Bradley Manning es mucho más que un ajuste de cuentas
personal con el soldado que decidió filtrar a Wikileaks material clasificado
muy comprometedor para Estados Unidos: se trata de sentar un precedente para
disuadir a quienes sueñan con seguir sus pasos y convertirse en héroes de la
transparencia. Al exculparle de ayudar al enemigo, la sentencia deja al
Pentágono a medio camino de su objetivo.
En esa lista de héroes hay otros dos nombres, aunque por razones
muy distintas: Edward Snowden y Julian Assange. El primero lleva
cinco semanas en el limbo de la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú,
esperando a que Rusia le de asilo o poder volar a algún país dispuesto a acogerle,
como Venezuela, Bolivia o Nicaragua. El segundo lleva más de 13 meses en la
embajada de Ecuador en Londres para no ser deportado a Suecia, primer paso,
según él, de su entrega a las autoridades de EE UU.
Lo que les une es su acceso a material clasificado de EE UU.
Manning, como soldado destinado en Bagdad. Snowden, como subcontratado por la
Agencia Nacional de Seguridad (NSA) para explotar sus cualidades como hacker
informático. Assange, como fundador
e ideólogo de la mayor máquina de divulgación de secretos, WikiLeaks.
Los tres representan un fenómeno nuevo que pone de manifiesto la debilidad de
los servicios secretos, sobre todo los estadounidenses, incapaces de controlar
a quienes acceden a la ingente cantidad de información que procesan. Y lo más
difícil es evitar que la gente siga robando información clasificada.
Snowden está reclamado por EE UU, que le acusa de robar propiedad
pública, divulgar sin permiso información de la defensa nacional y entregar a
otra persona sin permiso información clasificada de inteligencia. Todo eso como
consecuencia de que gracias a él el diario londinense The Guardian publicara
varias informaciones sobre lasactividades de
espionaje de EE UU y Reino Unido, incluido el espionaje a Gobiernos
europeos y a la Comisión Europea y la colaboración más o menos forzosa de los
grandes de en Internet, como Microsoft, Google o Facebook.
Estaba en Hong Kong cuando The Guardian publicó sus primeras
entregas, voló a Moscú el 23 de junio y en su aeropuerto está desde entonces.
La semana pasada se anunció que Rusia había aceptado darle asilo, pero todavía
no ha sido así. La opción de volar a otro país no es fácil. Washington demostró
hasta dónde es capaz de llegar cuando logró que Francia y Portugal le negaran
el paso por su espacio aéreo al avión del presidente de Bolivia, Evo Morales,
porque venía de Moscú y pensaban que Snowden se encontraba dentro. Morales tuvo
que aterrizar en Viena antes de poder seguir su camino a Bolivia.
Lo de Assange es otra cosa. EE UU no le reclama. Le reclama Suecia
para aclarar las acusaciones de violación y acoso sexual que han presentado dos
mujeres suecas contra él. Él se fue de Estocolmo a Londres horas antes de que
se emitiera una orden de detención y desde junio del año pasado está refugiado
en la embajada de Ecuador. Asegura que si le extraditan a Estocolmo esa será su
primera parada camino de Washington. Sus seguidores, que tienen en él una fe
ciega, le creen a pies juntillas. Sin pararse a pensar que si hay un Gobierno
que le entregaría a EE UU con los ojos cerrados es el británico, no el sueco.
Assange reaparece de vez en cuando en el balcón de la embajada
para que no nos olvidemos de él y se ha asociado todo lo que ha podido al caso
de Snowden. Su última estrategia ha sido presentarse a las próximas elecciones
de Australia con un nuevo partido, WikiLeaks.
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