Frente político opositor
https://www.elvalleinformativo.com/2014/04/frente-politico-opositor_20.html

Por ANULFO MATEO PÉREZ
I
Es probable que en los
próximos meses se inicie un fuerte debate relacionado con la pertinencia o no
de la constitución de un frente político opositor, que le permitiría a
organizaciones de distintos litorales ideológicos tensar sus fuerzas para las
elecciones presidenciales de mayo de 2016.
Las alianzas se establecen
en la lucha social, económica y política, entre distintos sectores de clases, a
veces antagónicos, y por otros con tácticas y estrategias comunes, que pueden
desembocar en la fusión.
Para mantener el status
quo, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se alió con el balaguerismo
neotrujillizado, y luego cooptó a pequeñas agrupaciones ultraconservadoras y
pseudo izquierdistas.
En la conmemoración del 40
aniversario de la fundación del PLD, el ex presidente Leonel Fernández expresó
que esa organización ganará con facilidad las elecciones presidenciales de 2016
en la primera vuelta.
Y en un ejercicio de
prestidigitación política, tras los daños provocados por sus gobiernos en el
orden económico, social, político y moral, Fernández anunció que el PLD
continuará en el poder en el año 2044.
La fracción dueña de la
franquicia del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), con evidentes vínculos
con el oficialismo, empuja a sus oponentes internos a buscar nuevos aliados
para sobrevivir.
Esa realidad gravita sobre
los dispersos sectores opositores, algunos de los cuales ponderan la
posibilidad de una alianza que les permita competir en condiciones más
favorable contra el peledeismo gobernante.
Entre los obstáculos para
lograr ese propósito está la dificultad para aprobar un programa integrador; la
cultura excluyente, prejuiciosa, sectaria y oportunista de los actores
políticos, que viven de espalda al país.
II
Algunos revolucionarios
defienden que nunca se debe hacer compromisos con sectores representativos de
otras clases distintas a la obrera, pero deben tener en cuenta los hechos
históricos demostrativos de las alianzas inevitables, asumidas por partidos que
no han claudicado en la lucha por el socialismo.
Pregunto, ¿es posible
llegar a cualquier tipo de alianza táctica o aceptar cualquier tipo de
compromiso? No. Lenin fue muy claro enfatizando en que cualquier compromiso
debe estar apegado a los principios.
Él planteó que no se deben
hacer concesiones de principios ni concesiones teóricas. Al contrario, entendía
que debe establecerse con toda claridad la contradicción de intereses que los
obreros tienen con sus aliados.
Engels, en 1873, aclaró a
los revolucionarios que declaraban: “Nada de compromisos”, que en la alianza
para un frente, tampoco deben hacerse concesiones en los puntos del programa
que afecten la estrategia.
Cuando se sacrifica la
estrategia, la política de alianzas cede paso al oportunismo y retrasa la lucha
de los trabajadores, porque los intereses de los aliados se ponen por encima de
los objetivos de los obreros.
Debe entenderse que la
alianza es la unión temporal entre distintos grupos o clases sociales para
llevar a cabo una lucha por intereses comunes, pero lleva en su seno las
contradicciones de clases.
Llegado un determinado
momento, estas contradicciones se superarán, produciéndose la fusión, o se
agudizarán, provocando la separación o ruptura de la alianza políticas
establecidas.
Existe por lo tanto, un
interés inmediato que los une, pero existen intereses a largo plazo que los
pueden separar por caminos distintos. De manera que toda alianza implica,
entonces, unidad y lucha de contrarios.
III
Hay que apartar de la lucha
política la ingenuidad, y entender que la alianza de clases con intereses
antagónicos implica a largo plazo aceptar un desafío. Cada actor político
acepta este desafío confiado en que va a triunfar. La unidad es usada para
preparar luchas futuras, que les pueden dividir.
Por tanto, antes de
establecer este tipo de alianza es preciso establecer sus ventajas y
desventajas, los inconvenientes políticos a largo plazo, que serían la
contrapartida de las ganancias inmediatas.
¿Para qué se establece la
unidad con otras fuerzas que representan intereses antagónicos a los de la
clase obrera? Para luchar, avanzar, alcanzar peldaños, fortalecer las
organizaciones de los trabajadores.
Es preciso decir que el
oportunismo de derecha en el movimiento tiende a la unidad sin lucha y termina
en la conciliación con la burguesía, es decir, sirviendo a los intereses
mezquinos de los capitalistas.
Pero también es cierto, que
el oportunismo de izquierda tiende a luchar sin unidad y termina en el
aislamiento sectario. Sólo la unidad y lucha hace posible el avance del pueblo
y de su dirección al mismo tiempo.
Por esa razón, un frente
político nacional debe tener un programa, que incluya la demanda por la
preservación de los recursos naturales, la seguridad ciudadana y una amplia
democratización del país.
Para ello debe sustituirse
a los actuales funcionarios de la Junta Central Electoral (JCE), por otros que
respondan al interés de la nación y no al oficialismo, y en particular al ex
presidente Leonel Fernández.
Lo propio debe ocurrir
respecto a las altas cortes. La lucha contra la corrupción de Estado y la impunidad
de quienes han depredado los recursos públicos. Todos son puntos de amplia
aceptación nacional.
IV
Los obreros constituyen la
única clase “revolucionaria hasta el fin”. Sin embargo, en todos los procesos
sociales se han visto en la necesidad de contar con otros sectores de la
población para derrotar a sus opresores, que aunque representan una minoría
cuentan con el poder del Estado.
El frente político ha
representado siempre un desafío, pero la izquierda debe recordar que los
fundadores del socialismo científico recomendaban en la lucha política
flexibilidad táctica, sin perder de vista la estrategia.
Decía el fundador del
primer estado obrero, Vladimir Ilich Ulianov, que “no se puede triunfar sobre
un adversario más poderoso sino mediante una extrema tensión de fuerzas”,
aprovechando “la menor fisura entre los enemigos”.
Y agregaba que la clase
obrera debía aprovechar “la menor posibilidad de asegurarse un aliado
numéricamente fuerte, aunque éste sea un aliado temporal, vacilante, condicional,
poco sólido y seguro...”.
En conclusiones
aleccionadoras y críticas, sentenciaba: “quien no ha comprendido esta verdad no
ha comprendido nada del marxismo, ni, en general, del socialismo científico
contemporáneo”.
La experiencia de la
izquierda en la constitución de frentes políticos ha sido frustrante, como
ocurrió en la década de 1980 con el mayor esfuerzo unitario, representado en el
Frente de Izquierda Dominicana (FID).
Esa estructura fue
“dinamitada” por una parte de sus integrantes, que terminaron marchándose con
sus maletas llenas de “harapos ideológicos” hacia los brazos de la
partidocracia.
La izquierda debe
fortalecer su unidad política, ideológica y programática en un sólo frente, que
le permita participar en otro agrupamiento más amplio que movilice al país
contra esta dictadura institucionalizada.
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