Entre la mentira y la mediocridad
https://www.elvalleinformativo.com/2014/05/entre-la-mentira-y-la-mediocridad.html

Por ANULFO MATEO PÉREZ
Andar por este mundo con la
ingenuidad al hombro, confiado sólo en la honestidad, el valor y el arrojo como
fortificados escudos, es como ir a la guerra desprotegido de armaduras.
Si usted tiene la virtud de
ser honrado, trabajador, sincero y responsable, y confía en extremo en sus
flancos, entonces debo confesarle que corre el peligro de caer en una emboscada
artera, sufrir el fuego del francotirador despiadado, que camuflado en el
frondoso follaje de la mentira y la hipocresía, le lanzará andanadas de envenenados
dardos.
El blanco será su anatomía
espiritual, su moral, sus principios más inconmovibles...
Y por lo general, usted se
dará cuenta de los ponzoñosos disparos al pasar los años, cuando despierte de
su encantamiento, resultado de la pestilencia de la saliva y movimientos
rastreros de su atacante.
¿De quién hablo?
De un reptil ofidio de
cuerpo cilíndrico y largo, cabeza aplastada, piel escamosa y con diversos
colores, que puede vivir en la tierra o en el agua.
Hablo de la culebra, que
según su hábitat puede describirse como culebra ciega, anfisbena, reptil
saurio. O pudiera usted encontrarla en lugares rocosos y poblados de zarzas,
que se alimenta de insectos y lagartijas, a ésta se le llama culebra coronela.
Otra variedad es la
cascabel, crótalo, más conocida por su peculiar sonido cuando se prepara para
atacar a sus víctimas.
Se conoce también la
culebra collar o de agua, cuya piel tiene un color blanco amarillento y sus
escamas son fuertes y aquilladas, ésta es semiacuática y se alimenta de peces y
ranas.
Así como hay variedades de
culebras, existen variedades de hombres. En ocasiones muy difícil de distinguir
su condición de tales, a la de reptiles ofidios.
"Los mediocres, más
inclinados a la hipocresía que al odio, prefieren la maledicencia sorda a la
calumnia violenta. Sabiéndose que ésta es criminal y arriesgada, optan por la
primera, cuya infamia es subrepticia y sutil. La una es audaz, la otra es
cobarde".
Así los describía José
Ingenieros, hace ya bastante tiempo, en su libro "El hombre
mediocre".
Ese que pulula en nuestro
medio, en todas partes. El que se la ingenia para flotar como el corcho, el que
modela ideas y conductas aprendidas como en los libretos del teatro.
Ese que no tiene talento
para trascender por sus aportes y esfuerzos neuronales, sino por su bien
aprendidas manipulaciones y movimientos de reptil ofidio.
El Nacional y
Barrigaverde.net
8 de agosto, 2007.
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