Ramón Valenzuela y el Síndrome del Olvido
https://www.elvalleinformativo.com/2014/05/ramon-valenzuela-y-el-sindrome-del.html
Por; Rubén Moreta.
La provincia de San Juan y
los pueblos del sur en general padecen del síndrome del olvido. Se trata de la
facilidad con que estos pueblos envían al ostracismo a sus más connotados
hombres y mujeres, tras enfermar o morir.
Reconocer el mérito ajeno
es también harto difícil, ya que las bajas pasiones suelen obnubilarnos.
El síndrome del olvido es
egoísta y perturbador, porque aniquila fértiles estelas, apaga luminarias,
sepulta improntas y en fin, convierte en desconocidos/as a actores sociales que
fueron trascendentes, por los roles que en su contexto jugaron.
Esta patología ha hecho
metástasis en todo nuestro cuerpo social. Preferimos eclipsar a los buenos, a
los trascendentes y ensalzar a los vacuos y mediocres.
El síndrome del olvido ha
contagiado a casi todos los hombres y mujeres del sur y quizás de toda la
Nación, pero en especial –insisto- es epidémico en San Juan de la Maguana.
Una víctima del síndrome
del olvido es el más grande artista y conspicuo educador Sanjuanero Ramón
Antonio Valenzuela Ferreras, postrado desde hace un tiempo en una silla de
ruedas en su cálida residencia, como consecuencia de la furia de un accidente
cerebro vascular (derrame cerebral).
Ramón Valenzuela fue un
gigante. Un astro destellante, un orgulloso barriga verde, el primer y único
tenor sanjuanero.
Desde niño conocí a Ramón
Valenzuela. Era un mulato fornido, con un afro a medio hacer, de esporádica
sonrisa, que al cantar la canción Enriquillo (autoría de Aníbal de Peña) me
hacía recrear el atribulado mundo aborigen, materialmente diezmado -sin piedad-
por los conquistadores ibéricos, con la bendición del catolicismo cristiano.
Con la fuerza
interpretativa de Ramón en la canción Enriquillo la cultura taina volvía a
tener vitalidad en mi sique. Cuando cantaba Siboney, o Granada o cantaba y
bailaba sus “Loas a Liborio Mateo”, junto al maestro _________ en la guitarra,
era un espectáculo placentero.
Ramón Valenzuela fue el
cantante de más alto prestigio en nuestra provincia, que habiendo tenido oportunidades
de emigrar a Santo Domingo o al exterior, prefirió quedarse en el San Juan de
sus amores, desarrollando de forma “romántica” su arte y ganándose la vida,
ejerciendo el noble oficio de Maestro.
Ramón Valenzuela es un Dios
del canto. Toda la honra para este adalid de la cultura, apóstol de la alegría,
paradigma del arte y el magisterio.
El autor es Periodista y
Profesor UASD
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