La pobreza en la Región Sur
https://www.elvalleinformativo.com/2016/06/la-pobreza-en-la-region-sur.html
Por Rubén Moreta
En los últimos cincuenta
años los gobiernos han logrado cambiarle la cara a la República Dominicana,
tras evolucionar de aldeas rurales a ciudades con polígonos centrales
cosmopolitas.
Esa transformación
urbanística es un espejismo, una ilusión óptica, que oculta nuestras falencias
socioeconómicas.
Las torres del polígono
central del Distrito Nacional o los hermosos palacetes que han construido las
mujeres “viajeras” en varios pueblos de la región sur, son una gran cortina
detrás de la cual se esconden la pobreza y la marginalidad social.
La pobreza, definida como
la incapacidad de los individuos y grupos familiares de satisfacer sus
necesidades básicas adecuadamente, nos lleva a tener una democracia de baja
calidad, no obstante nos hayan cambiado las fachadas de las ciudades.
La pobreza es el problema
central de la República Dominicana porque el crecimiento económico sostenido
durante las últimas cinco décadas no ha producido inclusión social. Todo lo contrario: la riqueza está cada vez
más concentrada en pocas manos.
Los pueblos de la región
sur, de donde es oriundo el Presidente Danilo Medina, encabezan los ranking de
pobreza: Elías Piña posee un 83.2% de su población languideciendo en la
miseria; Pedernales con una tasa de 74.6%, Bahoruco con 74.5, Independencia con
72.9%; Barahona y San Juan con 65.2% de su gente viviendo en condición de
pobreza.
Mientras en el país
tengamos necesidades básicas insatisfechas no podemos hablar de plena
democracia, por eso estoy hastiado de escuchar y/o leer declaraciones del
Gobernador del Banco Central Héctor Valdés Albizu santificando el crecimiento
económico de la República Dominicana, que lo ubicó en el mes de abril de este
año 2016 en un 10.1%. Que poesía.
En las regiones Enriquillo
y El Valle, que incluye la provincia de San Juan, cuna del mandatario, no se
percibe esa mágica bonanza, por la hostil marginalidad en que vive su
población.
Estas comunidades no
perciben las bondades del pregonado crecimiento macroeconómico, porque al
examinar la realidad social, más del cuarenta por ciento de la población no
recibe agua potable por acueducto; miles de casas aún tienen piso de tierra; la
distribución de la tierra es asimétrica; el desempleo es lacerante abarcando a
más del 50% de la población; la agricultura y ganadería están disminuidas; las
carreteras rurales están inservibles; la atención sanitaria es deficiente; el
analfabetismo es un castigo humillante y el déficit habitacional y la mala calidad
de las viviendas es gigantesco.
La ineficiente calidad de
los servicios sociales afecta el
desarrollo humano de la población. Los
movimientos sociales y protestas en todo el país tienen su motor precisamente en
la demanda de atención a servicios básicos.
Mientras en Latinoamérica
el promedio de pobreza es de 28%, en la República Dominicana es de un 40.2%,
según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
El gobierno dominicano,
pretendiendo maquillar las cifras sobre la pobreza admite que 600,405
dominicanos son pobres indigentes; 2,738,139 son pobres moderados, para un
total de pobres de 3,338,544. Eso
representa un tercio de la población viviendo en condición de pobreza, mucho
menos que los que determinó la CEPAL.
En resumen, el modelo
vigente satisfactoriamente solo proporciona democracia electoral, a pesar del
discurso que pretende presentar a la República Dominicana como un paraíso
democrático.

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