Caso Odebrecht, espejo de sistémica cultura de corrupción e impunidad en AL
https://www.elvalleinformativo.com/2017/01/caso-odebrecht-espejo-de-sistemica.html
SANTO DOMINGO…..Los
sobornos admitidos por Odebrecht han evidenciado que la corrupción con complicidades
políticas es un mecanismo sistémico en la mayoría de países latinoamericanos
más allá de la escandalosa implicación de la constructora brasileña.
Una vez que el emporio
brasileño ha reconocido haber recurrido al soborno para ganar licitaciones
públicas en varios países latinoamericanos corresponde a estos esclarecer el
destino de esos fondos con los que se compraron voluntades políticas, si no
quieren añadir a la corrupción el peor mal de la impunidad.
Hasta ahora, de los países
implicados, además de Brasil únicamente Colombia ha actuado en esa dirección y
ha revelado con nombres y apellidos a dos supuestos destinatarios de los
sobornos de Odebrecht, al arrestar al exviceministro de Transporte Gabriel
García Morales y al exsenador Otto Nicolás Bula Bula.
En Brasil, origen de este
escándalo internacional, el propietario y expresidente de Odebrecht, Marcelo
Odebrecht, se encuentra en la cárcel condenado en primera instancia a 19 años
de cárcel.
Marcelo Odebrecht es uno de
los muchos ejecutivos de su empresa y de otras, las principales constructoras
del país, que han sido juzgados y condenados por pagar sobornos en Brasil,
donde también se han depurado responsabilidades políticas al más alto nivel,
que aún pueden alcanzar inciertas consecuencias.
En el resto de países
latinoamericanos donde opera Odebrecht queda por dilucidar el destino de los
sobornos de esta empresa, su alcance político y si ha sido la única empresa,
nacional o extranjera, que ha incurrido en ese delito para ganar licitaciones u
obtener cualquier tipo de ventajas y favores.
Resulta sintomática la
reciente declaración de la vicepresidenta y canciller panameña, Isabel de Saint
Malo, al afirmar que eran “un “secreto a voces” los sobornos de Odrebrecht en
su país, donde la empresa brasileña es la primera constructora por cantidad de
obras y volumen de inversión.
Las autoridades panameñas
no abrieron una investigación formal sobre ese “secretos a voces” hasta que el
Departamento de Justicia de EE.UU. reveló el pasado 21 de diciembre el alcance
económico y los países de destino -788 millones de dólares entre Latinoamérica
y África- de los sobornos de Odebrecht.
Durante los dos años y
medio de la actual Administración del presidente Juan Carlos Varela, Odebrecht
ha ganado dos licitaciones en Panamá, la de la Línea 2 del metro, en asociación
con la española FCC, y la de construir 5.000 viviendas y restaurar el centro
histórico en la ciudad de Colón.
Los datos revelados por
EE.UU., que Odebrecht ha asumido y por los que ha aceptado pagar una millonaria
multa de alrededor de 3.500 millones de dólares, mencionan textualmente a
“funcionarios e intermediarios del gobierno” como destinatarios de los sobornos
en cuestión.
En todos esos países se han
abierto investigaciones, se han anunciado medidas sin concretar contra
Odebrecht más allá de anunciar, en algunos casos, como en Perú, que la empresa
ya no podrá participar en más licitaciones, pero la justicia no ha imputado a
nadie, salvo en el caso de Brasil y Colombia.
Por la forma aparentemente
escrupulosa y con diversas instancias del Estado implicadas en la que se
desarrollan las licitaciones en estos países, es difícil aceptar que sean una o
dos personas en cada caso las destinatarias de los sobornos capaces de decidir
la concesión de obras a una u otra empresa.
También se hace difícil
aceptar que Odebrecht sea la única empresa que ha pagado sobornos, o las
llamadas “coimas”, para ganar licitaciones en los países en que actúa, o al
menos hace válida la pregunta de en qué casos y en qué medida ofreció el
soborno y cuándo se lo exigieron por adelantado como parte de un sistema
imperante.
En EE.UU., donde a
Odebrecht se le ha aplicado el Acta de Prácticas Corruptas en el Extranjero
porque opera en territorio estadounidense, el caso está aún abierto y su
desarrollo podría acabar revelando el nombre de las supuestas personas e
instituciones que recibieron los sobornos.
EE.UU. abrió este caso y
reveló sus complejos y devastadores resultados con una sorprendente celeridad
cuando Odebrecht firmó a finales del pasado año un acuerdo de delación con la
justicia de Brasil, consistente en aceptar su implicación en los sobornos en
ese país y colaborar para conocer todo su alcance.
Uno de los propósitos de la
multinacional brasileña al firmar ese acuerdo no puede dejar de suponerse que
es conseguir a precio millonario la libertad en un juicio de segunda instancia
de su propietario, Marcelo Odebrecht.
En estas circunstancias, no
resulta baladí recordar que desde que en EE.UU. entró en vigencia la mencionada
Acta de Prácticas Corruptas en el Extranjero, con las duras sanciones que
establece, las empresas de ese país no ganan -ni apenas se presentan a
concurso- casi ninguna licitación pública en América Latina, donde casi siempre
las ganan otras empresas latinoamericanas o europeas.

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