FERIADOS PARA MORIR


“Santa María, madre  de Dios, ruega por nosotros los pecadores, perdona nuestras ofensas, no nos deje caer en tentación y líbranos del mal, amen”. Es la oración que hacen los padres para salvaguardar a sus parientes tratando de que regresen sanos  y salvos al hogar.

Cada vez que se produce un fin de semana largo, ya sea porque esté rojo en el calendario o las autoridades competentes, rompiendo la regularidad del calendario para  favorecer las ganancias de los comerciantes de bebidas,  lo acomoden cambiando la fecha para lunes o viernes con la finalidad de conseguir tres días de diversión, las madres, los padres, los hermanos, los amigos y el resto de la familia cruza los dedos, ora o reza a la divina providencia para que sus hijos regresen vivos  de los lugares donde asisten a recrearse o cualquier otro tipo de diversión.

Si se trata del asueto de semana “santa” o el periodo de navidad y año nuevo la preocupación es mayor. La situación o consecuencia de este desatino ha llegado a la mayoría de la población que ve morir a tantos jóvenes, principalmente, en accidentes de tránsito, ahogamiento, riñas o ingesta exagerada de alcohol.

Los muertos y heridos en cada fecha de feriado aumenta cada vez más, a tal punto que muchos manifiestan su esperanza de que llueva tanto que impida que la gente se mueva, vaya  a los ríos o playas, para ,tal vez, lograr de esa manera disminuir la cifra de muertos y heridos que en cada feriado ocurre.

Otros no quisieran que llegue el día para no ver tanta gente morir ya sea por su propia exageración o imprudencia o por las de los que transitan por las carreteras del país.

Los conductores afectados por la aureola del feriado, por la emoción  de la bebida alcohólica consumida o por la abrupta compañía, creyendo que la pista se hizo solo para ellos, aceleran tanto que las millas   del tablero de su automóvil nunca alcanzan para llevarlo a su destino. El resultado de esta desesperación es accidente y más accidente donde mueren cifras altas de personas y los heridos son tantos que en la mayoría de los casos las camas de los hospitales y las clínicas no alcanzan para atenderlos, teniendo que darle primeros auxilios y despacharlos a sus lugares de residencia corriendo el riesgo de morir por falta de atención.

En cada feriado las cifras de muertos y heridos aumentan, aumentando, a su vez, la preocupación de la familia, los sobresaltos que alteran el sistema nervioso y la posibilidad de un infarto cardiaco.

Toca tomar correctivos urgentes y más efectivos que los llamados de la defensa civil, de la cruz roja, del COE, los bomberos, la guardia y los policías encargados del orden público para controlar a los que, bajo los efectos del alcohol o cualquier otra bebida, aceleran su automóvil hasta provocar la destrucción de sus ocupantes y llevarse de encuentro a todo quien este a su alrededor.

 Toca a los organismos competentes del estado asumir la responsabilidad de respetar los días que establece el  calendario como feriados y establecer en sus ejecutorias el respeto a las leyes y a la conservación de la memoria histórica del país. Así no contaríamos más muertos y más heridos en cada asueto acomodado, las fechas serian recordadas cuando ocurrieron y la memoria histórica se conservaría intacta  para cada generación.

¡Eso creo se puede hacer sin ninguna
Inversión más que la voluntad!


Roberto Rosado Fernández, UASD,
San Juan de la Maguana.


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