La soledad del Poder
https://www.elvalleinformativo.com/2017/05/la-soledad-del-poder.html
Por ANULFO MATEO PÉREZ
No me refiero a la soledad
física del mandatario de una nación, ni tampoco cuando los miembros de su
gabinete deciden guardar silencio al necesitar del apoyo público ante una
crisis de gobernabilidad. En realidad, estoy aludiendo a las circunstancias en
que un jefe de Estado es rechazado por su pueblo.
No obstante, es
comprensible que en ocasiones el Ejecutivo de un país se aleje de las
estridencias del entorno palaciego, para reencontrarse a sí mismo o compartir
con amigos íntimos o familiares cercanos.
La soledad del Poder es el
trance desolador que precede al acorralamiento; cuando el que dirige se halla
sólo con su conciencia, al asumir alguna medida importante; responsable de sus
aciertos y errores.
No se trata sólo al ordenar
algunas medidas, sino en el momento en que el Presidente es presa del más
absoluto desamparo al ser desobedecido o los gobernados le retiran la confianza
y apoyo que esperaba.
En pocas palabras, la
soledad del Poder se expresa como un látigo, embargando al “número uno” de una
inusual amargura espiritual, al advertir que no manda nada y escasas o ninguna
de sus órdenes son cumplidas.
Entonces es la hora en que
el gobernante se entera de la soledad del Poder; esa sensación de ser
abofeteado por quienes deben ser obedientes y gobernados sin la necesidad de
autoritarismo ni represión.
Es la coyuntura en que los
asesores sigilosamente se ocultan en la penumbra; se hacen “invisibles” a la
vista de todos; dan su opinión y se marchan. Cuando el gobernante es el único
reo de sus errores.
La soledad del Poder se
hace más ostensible el día en que la sociedad le dice al Presidente que no
puede hacer lo que le da la gana y tozudamente este insiste en negar que el
soberano es el pueblo y nadie más.

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