Ni Leonel ni reelección
https://www.elvalleinformativo.com/2017/06/ni-leonel-ni-reeleccion.html
Por: Pedro René Almonte
Mejía
El Partido de la Liberación
Dominicana (PLD) es una organización política integrada por hombres y mujeres
de vocación patriótica, que lucha por la libertad, el progreso y el bienestar
de los dominicanos y los demás pueblos
del mundo, privilegiando su acción política a favor de los grupos más
desposeídos y vulnerables de la sociedad.
Desde su fundación, el 15
de diciembre de 1973, el PLD surge con el propósito de completar la obra
patriótica que iniciaron los Trinitarios y los Restauradores, en el sentido de
lograr una patria independiente, en la que imperen la justicia social y el respeto
a la dignidad humana. El PLD se constituye como una alternativa a las prácticas
individualistas, populistas y conservadoras que predominan en nuestro país.
No se sorprendan, me estoy
refiriendo al mismo PLD que todos conocemos, con la diferencia de que Juan
Bosch lo tocó con guitarra y hoy se toca con violín; de hecho los párrafos
anteriores son una extracción de la historia y los principios que el propio
partido pública. Mientras se escribe de justicia social, se hace poco para
llevarla a cabo; mientras se escribe de bienestar para todos los dominicanos,
no hay un solo problema nacional resuelto.
Del mismo modo, en los
recuerdos del PLD no hay nada escrito sobre la omnipotencia de sus líderes;
como que si no soy yo vendrá el diluvio.
Leonel y Danilo de cara a las elecciones
del año 2020, se encuentran en una situación irregular y poco común; uno que
quiere volver y el otro se dice que quiere seguir… pero, ¿esa lucha fratricida
por el poder le conviene al partido? ¿Le conviene al país? Entiendo que no, de
hecho no creo que siendo uno o el otro
el candidato para el 2020 haya una unificación total, y probablemente el PLD
viva el principio del fin. Por un lado los Danilistas encasillados en que si no
es Danilo debe ser uno de nosotros, por el otro lado los Leonelistas que si no
es el “León” que entre el mar.
Si realmente el PLD desea
mantener el poder más allá del 2020, los dos líderes deben alzarle los brazos a
una figura realmente neutral, porque si no lo hacen e insisten en que debo ser
“Yo”, lo que hoy es fuego, mañana será cenizas y sólo quedará un lamento
universal: Compañero, ¿en qué nos convertimos del 1973 al día de hoy?
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