La Oración Salva Vidas
https://www.elvalleinformativo.com/2017/07/la-oracion-salva-vidas.html
recopilación por PEDRO A. SEGURA
El Antiguo y Nuevo Testamento
contienen muchas ilustraciones sobre oraciones vigorosas y eficaces. En Juan
17:24 Jesús ora: “Padre, quiero que los que me diste estén conmigo donde yo
estoy. Entonces podrán ver toda la gloria que me diste, porque me amaste aun
antes de que comenzara el mundo”.
En el capítulo 17 del
evangelio de Juan, Jesús ora por Sí mismo, explicando exactamente quién es Él.
Él continúa orando por Sus discípulos y Sus seguidores (nosotros).
Si nosotros
queremos una respuesta de parte de Dios, ¿no sería este el tipo de oración a
hacer? Efesios 6:18-19 dice: “Oren en el Espíritu en todo momento y en toda
ocasión... Pídanle a Dios que me dé las palabras adecuadas para poder explicar
con valor su misterioso plan...”.
Orar en el Espíritu es
someterse al poder del Espíritu Santo. Romanos 8:26-27 (TLA) dice: “...el
Espíritu Santo nos ayuda. Porque no sabemos cómo debemos orar a Dios, pero el
Espíritu mismo ruega por nosotros, y lo hace de modo tan especial que no hay
palabras para expresarlo.
Y Dios, que conoce todos
nuestros pensamientos, sabe lo que el Espíritu Santo quiere decir. Porque el
Espíritu ruega a Dios por su pueblo especial, y sus ruegos van de acuerdo con
lo que Dios quiere."
En Daniel 9:4-23, el
profeta Daniel ilustra cómo suena una oración eficaz, cuando ora en el
Espíritu.
Primero, Daniel ofrece
alabanzas a Dios: “¡Oh Señor, tú eres un Dios grande y temible! Siempre cumples
tu pacto y tus promesas de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus
mandatos”. (Daniel 9:4) El ejemplo de Daniel nos muestra cómo iniciar la
oración con alabanzas a Jesús, aún cuando tenemos una petición o preocupación.
Segundo, Daniel confiesa
sus pecados y los de Israel y se arrepiente: “Pero hemos pecado y hemos hecho
lo malo. Nos hemos rebelado contra ti y hemos despreciado tus mandatos y
ordenanzas.” (Daniel 9:5)
La confesión es estar de acuerdo con Dios sobre
nuestro pecado. El pecado nos impide “caminar en la luz”, en compañerismo con
Él. (1 Juan 1:7-9) Mirar las cosas a Su manera nos alínea con Él mientras
admitimos que Él estaba en correcto todo el tiempo.
Tercero, Daniel ora en fe:
“Señor, tú tienes la razón...” (Daniel 9:7)
“...sin fe es imposible
agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y
que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.” (Hebreos 11:6) ¿Ve usted
cuán personal es esto? ¡Todo lo que Él hace es correcto, y Él recompensa a
aquellos que lo buscan.
Cuarto, Daniel le pide a
Dios que conteste su oración: “¡Oh Dios nuestro, oye la oración de tu
siervo!... Mira cómo tu ciudad —la ciudad que lleva tu nombre— está en
ruinas... Oh Señor, perdónanos... Por amor a tu nombre, no te demores, oh mi
Dios”. (Daniel 9:17-19) Esta es una oración centrada en Dios - Daniel sabe que
la respuesta de Dios a su oración y la misericordia que muestre hacia Su ciudad
escogida Le traerán honra.
En Daniel 9:20-23 (TLA),
Dios le responde a Daniel: “Mientras yo estaba orando por Jerusalén, y pidiendo
perdón por mis pecados y los de mi pueblo, llegó volando el ángel Gabriel...Ya
casi era la hora de presentar a Dios las ofrendas de la tarde. Y Gabriel me
dijo: “Escucha, Daniel: vengo para ayudarte a entender todo esto. Dios te quiere
mucho, así que tan pronto como empezaste a orar, Dios contestó tus oraciones. Y
yo he venido a darte su respuesta”.
Daniel era humilde, pero
esperaba una respuesta. Él veía las cosas como Dios las veía, aunque al hacerlo
le perjudicaría a él y a su pueblo. Pero él también conocía las promesas de
Dios para Su pueblo si ellos confesaban y lo buscaban.
¿Cómo puede usted orar
como Daniel? Vea aquí algunas ideas:
Alíniese con lo que Dios
quiere en el mundo. Jesús es el soberano legítimo de toda la tierra, y Él
quiere gobernarla. Ese es el gran plan, y usted tiene parte en él.
No todos le
han reconocido como su soberano todavía, pero el hacerlo es su mayor beneficio,
porque Él les amó y se dio a Sí mismo por ellos. Su mayor propósito al dejarnos
aquí es someterles a todos a Su autoridad y la protección del castigo que su
pecado merece. ¿Encaja su plan con el gran plan de Dios?.
Considere la grandeza de
Dios, Su gran amor y misericordia. Viendo cómo Él ha trabajado en el pasado,
¿puede Él responder a su oración en forma justa? ¿Es bueno para usted y para
otros? ¿Qué cambios a su petición, harían que reflejara mejor Su derecho a
definir lo que es mejor? Al igual que la solicitud de Daniel, las peticiones
que importan consideran primero estos dos puntos.
Incluso si estas dos
preguntas son contestadas, es posible que la respuesta sea “no” o “espera”. Sin
conocer el resto de la historia, Job no lograba entender por qué sufría. (Job
7:20-21)
A Pablo también se le tuvo
que decir específicamente por qué soportaba su “espina”. (2 Corintios 12:7-10)
Hasta se nos describe una imagen en el cielo de almas esperando justicia, a las
que se les dice que “esperen” porque todavía no se ha alcanzado el límite.
(Apocalipsis 6:9-11)
Dios es honrado cuando
oramos con toda expectativa de que las peticiones conforme a Su voluntad serán
contestadas. No permita que la presunción de que sus peticiones son demasiado
pequeñas para que Él las note le avergüencen hasta el punto de quedarse
callado. (Vea Lucas 12:32.) Manténgase pidiendo. Manténgase buscando.
Manténgase llamando. (Lucas 11:5-13) Según crece su relación con Él, como le
sucedió a Daniel, Él le alineará con Sus propósitos, y usted verá más y más de
sus oraciones audaces siendo respondidas en Su tiempo
Ore esta semana:
Padre, ¿me ayudarías a
entender este mensaje sobre las oraciones eficaces para propagar el Evangelio?
En el nombre de Jesús. Amén.

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