POR DONDE ANDA LA ESCUELA
https://www.elvalleinformativo.com/2018/05/por-donde-anda-la-escuela.html
Por Roberto Rosado
Fernández, Educador
Desde el inicio de la
elaboración del Plan Decenal de Educación en 1990 se definieron ejes a
trabajar desde las escuelas con la finalidad de lograr aprendizajes
significativos en los discentes que, a su vez, redunden en beneficios para un
ejercicio docente de calidad y, al mismo
tiempo, logren formar profesionales de calidad para una mejor nación.
En estos propósitos hubo
alianzas entre el Ministerio de
Educación, la Asociación Dominicana de Profesores, la Sociedad Civil y varias
Instituciones no gubernamentales.
Muchos documentos se
elaboraron, muchas iniciativas de formación se desarrollaron, PRODEP, PRIDEP,
entre otras, a los fines de producir en el maestro un cambio de actitud en las
estrategias a utilizar para lograr resultados de calidad en el proceso de
enseñanza y resultados de calidad en los aprendizajes de los alumnos.
El Pacto por la Patria y el Futuro de la
Educación Dominicana consensuado entre la A.D.P y el Ministerio de Educación
en1994 contenía aspectos fundamentales relativos a incentivar a los maestros
para lograr su dignificación en el ejercicio docente y motivarlos para elevar
su interés en realizar enseñanza de calidad.
La evaluación a medio
término 1995, detectó déficits en estos aspectos debido al no cumplimiento de
lo pactado entre los grupos envueltos en el Plan Decenal.
Aún así
se pudo elaborar por consenso la Ley General de Educación 66,97 que
definió el cuerpo legislativo que, si bien no es la aspiración concreta del
magisterio, constituyó un avance en
función de la ley 2909, que normaba el
sistema educativo hasta ese momento y que fue el resultado de la Intervención
Militar Norteamericana a Territorio Dominicano 1916-1924.
Con esta herramienta se
pretendía, a su vez, hacer una contribución que garantice el soporte de
protección y regulación del ejercicio
pleno de la docencia en todo el territorio de la República Dominicana.
A principio del siglo xx1, se diseñó otro Plan
de Desarrollo que buscaba, por igual,
mejorar la calidad de la educación que se imparte en las escuelas, con poco
éxito, pues el producto sigue saliendo con las mismas deficiencias de tiempos
atrás.
Con el 4% del P.B.I,
logrado por la lucha de amplios sectores de la población, para la educación,
las Universidades y los Programas de formación pedagógica abundan, a tal punto,
que profesionales de otras áreas, atraídos por el salario, se han inscrito en
programas de habilitación docente para ejercer la docencia, agregando con esto
un ingrediente negativo al proceso de enseñanza, a más de que con ello se viola
la ley 66,97 y la ley de Carrera Administrativa que regulan los perfiles que
deben tener los que ingresan al
ejercicio docente.
Aun así la escuela sigue
estando débil. Los resultados que se obtienen son de poco dominio de los
aspectos fundamentales de la ciencia, de
la capacidad de análisis, debilidad en la lectura, la escritura y el razonamiento
lógico.
Estas debilidades se expresan
en la Universidad, y, dada la cantidad de alumnos por aula que existen,
producto de la masificación, arrastran
hasta el final esas deficiencias, reciclando en la escuela el déficit
haciendo más difícil su corrección.
Como resultado de esto
tenemos una escuela con muchos recursos pero con poca calidad, revolucionada
económicamente pero sin resultado de calidad.
Creo que hay que poner
atención a estos aspectos. La escuela debe recibir más acompañamiento con técnicos que tengan
experiencia y competencia en su área de formación para que se pueda trazar la
orientación adecuada en cada circunstancia.
Lo que pasó en una
graduación de un Liceo recientemente es simplemente un comportamiento que no
refleja formación, ni mucho menos calidad en la enseñanza. Se premió a la
“carpetosa, al payaso, a la que irrespeta a los profesores, al dormilón en el
aula, al que se mete en todo, a la cotorra, a la loca del curso, al hazme
reír”, obviando, paradójicamente, al aplicado y al inteligente que sería lo
lógico. ¬¬ Dónde estaban los
organizadores que permitieron que eso ocurriera.
La escuela que hace eso no
está enseñando con calidad, tampoco promueve valores, se aleja a miles de
kilómetros de la ciencia y no está incluida, por demás, en la revolución
educativa que el Ministerio de Educación pregona por todos los medios a su
alcance.
La tarea del momento, por
demás urgente, es revitalizar la escuela con estrategias adecuadas para la
enseñanza y acompañamiento permanente
que garantice resultados de calidad.
Publicar un comentarioDefault CommentsFacebook Comments