Culpables de corrupcion administrativa tendran condena de 10 años de carcel
Santo Domingo.- La corrupción administrativa será sancionada con mayor severidad en la República Dominicana tras la aprobación del nuevo Código Penal, que contempla penas de hasta 10 años de prisión mayor y multas millonarias para los funcionarios públicos que autoricen pagos indebidos en contratos estatales.
Así lo establece el artículo
306 del nuevo cuerpo legal, que castiga específicamente a los servidores
públicos que, con conocimiento de irregularidades o incumplimientos
sustanciales, consientan o faciliten pagos por obras, bienes o servicios no
entregados adecuadamente.
La disposición también
extiende la responsabilidad penal al contratista privado que se beneficie de la
transacción sabiendo que se violaron requisitos legales.
“Se trata de una herramienta
de presión fuerte sobre la gestión pública, que busca atacar uno de los focos
más sensibles de la corrupción: el uso indebido de fondos en la ejecución de
contratos”, explicó el abogado penalista Francisco Álvarez. “Pero al mismo
tiempo, genera un desafío interpretativo que puede derivar en consecuencias no
deseadas si no se aplica con criterio técnico”, advirtió.
El experto señaló que,
aunque el objetivo es cerrar grietas por donde históricamente se han desviado
recursos estatales, existe el riesgo de que la medida provoque un efecto de
“burocracia defensiva”, en el que los funcionarios se inhiban de autorizar pagos
o ejecutar obras por temor a ser imputados penalmente.
“El término ‘incumplimiento
sustancial’ es jurídicamente abierto y requiere una definición clara en la
jurisprudencia para que no se confunda con simples deficiencias administrativas
o retrasos operativos”, sostuvo Álvarez. “De lo contrario, se puede terminar
criminalizando gestiones de buena fe o decisiones técnicas sujetas a
interpretación”.
El nuevo Código también
penaliza la tramitación de contratos sin verificar el cumplimiento de los
requisitos legales esenciales (artículo 290) y establece un sistema de
sanciones escalonadas en los artículos 284 y 285, que castigan los delitos de
corrupción según el monto del beneficio económico obtenido.
Esta estructura busca
responder de forma más proporcional y eficaz frente a los distintos niveles de
daño al patrimonio público. Además, se incluye la figura de la coautoría penal
para particulares, lo que implica que empresarios, contratistas y gestores que
participen en actos irregulares también podrán enfrentar consecuencias penales
directas.
Francisco Álvarez destacó
que estas reformas reflejan un endurecimiento del marco jurídico frente a la
corrupción, pero advirtió que su implementación exigirá capacitación técnica,
mayor rigurosidad documental y reformas administrativas que respalden la seguridad
jurídica de los funcionarios honestos.
“El miedo al error o al
juicio posterior no puede paralizar la administración pública. Para que esta
ley funcione, se necesita una cultura institucional donde se combata la
corrupción sin frenar la gestión”, concluyó.
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