¿Cuál es el verdadero dictador, Trump o Maduro?
Miguel Grullon Espaillat
Por todos los medios de comunicación masivos a nivel mundial han estado saliendo los encabezados siguientes:
Trump advierte a Afganistán
con represalias si no devuelve la base aérea de Bagram a Estados Unidos, o si
no le van a suceder cosas malas.
Trump apoya a Benjamín
Netanyahu y se “hace el sueco” ante el genocidio en Gaza. Incluso amenaza con
represalias a la prensa e individuos que difundan imágenes del susodicho
genocidio.
Trump amenaza a Venezuela con
consecuencias incalculables si no acepta a todos los deportados que son lo peor
del mundo.
EE.UU amenaza a Francia,
Canadá, Reino Unido, Australia, Portugal y a todos los países que reconozcan a
Palestina como Estado. El reconocimiento del Estado palestino es una postura
imprudente que socava la perspectiva de paz.
Asimismo —advierte Trump—,
este apoyo a Hamas sitúa a sus países en contra de la política oficial y los
intereses de Estados Unidos. Además, eso sería una recompensa para el
terrorismo. En represalia, tomaré
medidas punitivas contra todo país que apoye la creación del Estado de
Palestina.
Trump amenaza con severas
sanciones a los países que conforman el BRICS si estos siguen con el intento de
crear una moneda propia para dejar de usar el dólar en sus operaciones
comerciales. Trump arremete contra Harvard y dice que tiene demasiados estudiantes
extranjeros que participan en marchas pro Palestina.
Trump amenaza a Rusia con
fuertes sanciones si esta no logra un acuerdo para poner final a la guerra en
Ucrania
Trump quiere que Canadá sea
otro estado de los Estados Unidos.
Trump quiere comprar a
Groenlandia la isla más extensa del mundo, para que sea un estado de Estados
Unidos de América.
Trump amenaza a Maduro y pone
precio de 50 millones de dólares a su cabeza.
Trump amenaza a Cuba,
Venezuela y Nicaragua con seguir hundiéndolas.
Trump lamenta que en su primer
gobierno no invadiera a Venezuela para quedarse con su petróleo. Así no
tendríamos que pagarlo -subrayó el gobernante estadounidense
Trump descertifica al
presidente Gustavo Petro de Colombia. Lo acusa de no cooperar en la lucha
contra la droga. Se sospecha que Trump y Marco Rubio quieren sacar del poder al
presidente Petro mediante un golpe de Estado.
Los Estados Unidos que hoy
gobierna Donald Trump tienen cerca de mil bases militares alrededor del mundo
para fines del control planetario.
Trump se siente y se cree amo
y señor del mundo. Amenaza con aranceles
a la Unión Europea, Rusia, México, Canadá, Japón, Vietnam, Corea del Sur, Reino
Unido, Tailandia, Malasia, Brasil, Indonesia, Sudáfrica, Camboya, Filipinas,
Bangladesh, Irak, Kazajistán, Laos, Myanmar, Túnez, Cuba, Colombia, Nicaragua,
Venezuela, República Dominicana y a cuanto país le venga en gana.
Trump en la ONU
En estos momentos se celebra
en Nueva York la Cumbre anual #68 de la ONU.
En esta reunión resaltan la participación de Gustavo Petro y Donald
Trump.
El discurso de Petro ha sido
brillante, revolucionario y valiente a favor de la paz, del medioambiente, la
vida y la soberanía de los pueblos, como también una crítica acerba contra el
colonialismo imperialista y contra el genocidio en curso en la Franja de Gaza.
En cambio, Trump, en su
discurso en la ONU, ignoró el genocidio referido en la Franja de Gaza por parte
de los judíos sionistas al mando de Benjamín Netanyahu con el apoyo tácito de
los Estados Unidos, de la Unión Europea y el Reino Unido.
En esa intervención, por nueva vez, Trump
arremetió de manera brutal contra Venezuela y contra los inmigrantes. El mandatario norteamericano proclamó ser
un experto en el tema migratorio. «Basado en sus conocimientos», advirtió a
Europa sobre la peligrosidad del experimento de fronteras abiertas.
Al respecto, observó: “Sus
países se están yendo al infierno. Y
vaticinó: “Europa va a sucumbir ante un monstruo que está destruyendo su
herencia; sus países están siendo arruinados por esta inmigración global descontrolada”.
En primera lectura, sin
analizar críticamente lo dicho por Trump, parece que su versión sobre la
emigración es cierta y válida. Pero cuando la contextualizamos y vemos las
razones de esa emigración a Europa y a los Estados Unidos, entonces nos damos
cuenta de que los criterios de Trump son sesgados y parcializados para encubrir
el verdadero génesis de esos desplazamientos humanos.
Trump, maliciosamente, está
ignorando que la emigración a Europa fue causada por las guerras de
balcanización en la mayoría de los países africanos y de la antigua Yugoslavia
para fragmentarla en varios países (Albania, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del
Norte, Montenegro y Serbia). Además, Trump omite mencionar la destrucción de
Libia, Siria, Afganistán e Irak como la causa principal de la emigración hacia
Europa, que él señala y critica con alevosía.
Respecto a las causas por las
que los latinos emigran hacia los Estados Unidos, estas son claras. Es que los
gobiernos corruptos se roban el dinero y permiten que las corporaciones
norteamericanas y europeas se apropien de los recursos naturales.
En este contexto, las transnacionales se
llevan el petróleo, el gas natural, el oro, los diamantes, el níquel, el cobre,
el hierro, el coltán, las tierras raras, el litio, el café, el cacao y el
azúcar por precios irrisorios.
Pero sucede que, cuando surge
un gobierno del pueblo y para el pueblo que se opone al saqueo inmisericorde de
esas transnacionales, entonces lo derrocan como fueron los casos de Jacobo
Árbenz, Salvador Allende, Mauricio Bishop, Juan Bosch, Hugo Chávez, Manuel
Zelaya, etc.).
O hacen de todo para
destituirlo, tal como están gestionando aniquilar a Nicolás Maduro Moro. Esta
es la política imperialista que crea el círculo vicioso de la pobreza que
genera la emigración de latinos hacia los Estados Unidos y Europa. En
consecuencia, mientras no se pare ese saqueo y las guerras proxy habrá
inmigración y, de ñapa, narcotráfico al por mayor y al detalle.
¿En qué momento se jodió
Estados Unidos?
Las noticias anteriores las
resume el periodista español Lluís Uría en su artículo titulado: ¿En qué
momento se jodió EE.UU.? En ese trabajo, Uría plantea lo siguiente:
“En los últimos ocho meses,
Trump ha tensionado o violentado todos los principios democráticos. Ha
gobernado por decreto en detrimento del poder legislativo –gracias a un
Congreso acomodaticio que le ha dejado hacer–, ha ejecutado purgas ideológicas
en la Administración Federal a todos los niveles; ha desobedecido órdenes de
los tribunales; ha desplegado al ejército en las grandes ciudades con el
pretexto de combatir la delincuencia; extorsiona a las universidades para que
se alineen políticamente y lanza al FBI contra los disidentes –como su ex
consejero John Bolton”.
El presidente de EE. UU.
—sigue escribiendo Lluís Uría—. Está cercenando la libertad de expresión
atacando a las voces críticas —con despidos de humoristas en televisión,
amenazas de supresión de licencias y demandas astronómicas contra la prensa
escrita—, busca la manera de impedir un triunfo demócrata en las elecciones
legislativas midterm del 2026 por medios tramposos —anulación del voto por
correo, rediseño de las circunscripciones electorales en beneficio de los
republicanos— y ahora utiliza el asesinato del influencer conservador Charlie
Kirk para reprimir a las organizaciones de izquierda.
Las acciones de Trump son cada
vez más agresivas —continúa Uría— mientras gran parte de la sociedad
norteamericana contempla complacida cómo Trump sueña públicamente con
presentarse de nuevo a las elecciones presidenciales en el 2028 —algo prohibido
por la Constitución— y sugiere que el país desea un dictador. Todo ello sin que
mueva un solo dedo la máxima instancia judicial, el Tribunal Supremo –de
mayoría abrumadoramente conservadora y tres de cuyos nueve miembros fueron
directamente designados por Trump–.
Este quiebre a la
institucionalidad sucede, sin que la oposición demócrata presente resistencia,
con la excepción de un puñado de figuras como Gavin Newsom, Bernie Sanders o
Alexandria Ocasio-Cortez. (termina la cita)
Donald Trump y su presupuesto
de guerra
Donald Trump, con su
determinación de que los países dispongan del 5% de su PIB para la compra de
armamentos y pertrechos militares, solo logrará más guerras en este mundo.
Estas conflagraciones
profundizarán aún más la pobreza y las tremendas desigualdades sociales que ya
son endémicas azotando a la humanidad. Para mí, Donald Trump es un dictador
imperialista con ínfulas de tirano, que junto a la élite que sustenta su gobernación
solo pretende subyugar a todos los países del planeta para satisfacción de sus
egos y codicia.
En este contexto, Nicolás
Maduro es una víctima de esas políticas surgidas de mentalidades
retorcidas. Y lo del narcotráfico, el
ardid para esos planes.
Ninguna de las prerrogativas,
actuaciones, acciones y amenazas narradas en los párrafos precedentes es de la
autoría de Nicolás Maduro Moro, sino de Donald Trump.
Siendo así, es simple colegir
¿Cuál de los dos es quien apoya el genocidio contra los palestinos en la Franja
de Gaza? ¿Cuál de los dos es quien está llevando las guerras por todo el
mundo? Ante los hechos es fácil determinar
quién de ellos dos es el autócrata y cuál es el dictador global; ¿Donald Trump
o el gobernante venezolano?
El talento sin probidad es un
azote. Pero cuando no hay talento ni
probidad, el resultado es la barbarie.
¿Y usted amigo lector, que
piensa del trumpismo?

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