Flotilla viaja a Gaza con ayuda solidaria
La Habana, 9 sep (Prensa Latina) Jorge González, un capitán argentino, que viaja como parte de la flotilla Global Summud, narra desde el Mediterráneo los objetivos y riesgos de la mayor misión civil para romper el bloqueo humanitario a Gaza.
Con la proa apuntando hacia
Túnez, Jorge, con 52 años, es un experimentado capitán de barco avecindado en
Barcelona que en conversación con Prensa Latina describe un panorama de
determinación y riesgo creciente.
Desde la cubierta de uno de
los barcos de la flotilla, su voz se transmite vía satélite, mezclando el ruido
del viento y el mar con un relato de convicción profunda.
“No estamos contentos por la
situación, que es trágica, pero es un privilegio y un honor poder participar
como capitán rumbo a Gaza”, afirma González, quien se sumó a la iniciativa tras
encontrar la convocatoria en redes sociales.
Su experiencia como navegante
y su histórica solidaridad con la causa palestina lo llevaron a postularse de
inmediato.
El objetivo declarado de esta
flotilla, la más grande organizada hasta la fecha según sus integrantes, no es
solo entregar ayuda simbólica.
“El objetivo político es
empujar hacia la apertura de un corredor humanitario real. Hay toneladas de
ayuda retenidas en la frontera. Lo urgente es que esa ayuda entre, no solo la
nuestra”, explica. González.
En la conversación, relata con
crudeza la realidad sobre el terreno: “La única ayuda que entra es la que el
ejército israelí usa como trampa para atraer a palestinos hambrientos y luego
fusilarlos”.
González enumera antecedentes
que van desde el abordaje y hundimiento de una flotilla hace unos meses –donde
estaban los organizadores de esta, como Greta Thunberg y Thiago Ávila– hasta el
ataque mortal de hace una década donde nueve activistas fueron asesinados por
la marina israelí.
Pero las amenazas, dice, son
ahora más explícitas: “ministros israelíes y el propio Netanyahu dijeron que no
seremos tratados como la última vez, con detención y deportación, sino como
terroristas, que iremos a cárceles de máxima seguridad”.
Ayer, agrega, otro ministro
habló de usar misiles para repeler la flota. Dejando en claro que no tienen, o no quieren
usar, armas no letales. Un misil es muerte o nada”.
Y ayer, de manera muy rara,
comenta, un dron hizo explotar parte de la popa de uno de los veleros anclado
en el puerto de Túnez, como nuestra de que intentarán de todo contra la
flotilla.
Frente a estas advertencias,
la confianza de González en la solidaridad global que ha crecido
exponencialmente.
“En Europa se ha disparado. Ya
no hay artista o personalidad cultural que no se manifieste. Pero hay un caso
emblemático: los portuarios de Génova”, destaca, “amenazaron a Netanyahu con
que si toca la flotilla, bloquearán todos los puertos de Italia. Eso significa
que 15 mil containers anuales hacia Israel no saldrían”.
Para el navegante argentino,
esta acción sindical representa “una imagen espectacular e impresionante de
solidaridad y de cierta justicia poética. «. «Un dirigente con los cojones que
hay que tener amenazando a un criminal de guerra con algo tan simple y poderoso
como una huelga».
La flotilla, que partió de
Barcelona con una veintena de embarcaciones, espera reagruparse y superar los
50 o 60 barcos en Túnez, su segundo punto de partida, con tripulaciones de 44
nacionalidades.
“Hay una fuerte presencia
latinoamericana. Argentinos somos unos nueve o diez, también brasileros,
ecuatorianos, colombianos. La solidaridad latinoamericana con Palestina viene
bien”, asegura.
Tras el reabastecimiento y un
breve descanso en Túnez, la flotilla pondrá rumbo definitivo a Gaza. “Seguimos
a pesar de las amenazas de estos criminales”, sentencia González, cuya voz se
pierde en la estática del mar, un testimonio de valor civil navegando hacia el
epicentro de una crisis humanitaria.

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