La crueldad de jugar con la salud de otros
Marien Aristy Capitán
El dinero que se llevan los
corruptos deja de usarse en el bien común. Pero, ¿Qué pasa cuando esa
corrupción se ha gestado en el seguro de salud de los más pobres?
¿Cuántos habrán muerto o no
han podido sanar mientras los funcionarios del Seguro Nacional de Salud
(SeNaSa) se enriquecían con el dolo?
Mientras más se airean los
detalles del entramado corrupto que gestó el doctor Santiago Hazim en SeNaSa,
más indigna y lastima. Es inimaginable adivinar el alcance del dolor que él y
sus cómplices provocaron en los pacientes: ¡el desfalco es por RD$15 mil
millones, incluyendo RD$2 mil millones en sobornos!
Este caso, destapado muy cerca
del Día Internacional contra la Corrupción, es especialmente duro porque
mientras le negaban servicios de salud a mucha gente, algo que me consta, ellos
se estaban enriqueciendo vilmente: ¡Qué malnacidos!
Igual de cruel es haber
sometido a los pacientes a procedimientos quirúrgicos y de diagnóstico que no
necesitaban.
El doctor Hazim es un hombre
rico, muy cercano al presidente Luis Abinader, lo que hace más desconcertante
que bailara al compás de la avaricia. Sus hechos son abominables, por lo que
esperamos que se haga justicia. La salud no es un juego. Ojalá que no brille la
impunidad.

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