Persisten dudas sobre el impacto agrícola real de Monte Grande
BARAHONA: La preocupación crece en el Suroeste. Aunque el Proyecto Múltiple Presa Monte Grande (PMPMG) avanza y ya garantiza mayor seguridad hídrica para la región, productores y líderes comunitarios denuncian que el rediseño del sistema de riego podría reducir drásticamente el alcance agrícola previsto.
El dirigente campesino Manuel
Pérez, conocido como “Manuel Lemba”, explicó en el programa A Media Mañana que
las informaciones no oficiales generan alarma porque apuntan a un proyecto con
menos alcance del prometido.
La presa, inaugurada en dos
actos, mantiene un volumen de agua importante, reforzado tras las lluvias de la
tormenta Melissa. Para Lemba, esa capacidad garantiza agua potable a través del
Acueducto Regional del Suroeste (Asuro) y también permite sostener un gran
sistema de riego agrícola.
Actualmente, unas 650 mil
tareas dependen del caudal del Yaque del Sur y funcionan con grandes
limitaciones.
El diseño original
contemplaba: eficientizar 300 mil tareas, incorporar 400 mil tareas nuevas a la
producción, esquema que prometía una expansión agrícola histórica para el
Suroeste.
Según Lemba, la reingeniería
en curso solo incluiría un canal principal, lo que dejaría fuera a comunidades
que contaban con el proyecto: Canoa, Pescadería, Jaquimeyes, Palo Alto,
Fundación y Habanero
Además, el rediseño eliminaría
el canal lateral norte, necesario para irrigar a: Vuelta Grande, Tamayo, así
como los Proyectos AC-613 y AC-614.
Si este escenario se confirma,
el impacto agrícola caerá a solo un 30 % de lo que el Estado prometió.
Lemba también expresó
preocupación por la exclusión de zonas con alta vocación agrícola, como San
Ramón (Tamayo) y El Salado (Galván), ambas en Bahoruco.
El productor recordó que el
Estado concibió Monte Grande como un motor para frenar la migración rural,
otorgar tierras productivas a los jóvenes y dinamizar la economía de
comunidades como:
Vuelta Grande, Conuquito, San
Ramón, Honduras, Monte Grande, pero ese beneficio social, afirma, corre peligro
si el rediseño reduce el alcance del riego.
El campesinado insiste en una
queja central: el INDRHI no presenta información oficial sobre el nuevo diseño
del proyecto.
Los encuentros con la
institución solo han abordado la situación de las comunidades impactadas por el
muro de la presa: La Meseta, Los Güiros, San Simón y Monte Grande.
En esas localidades, unas 390
familias perdieron sus tierras y ahora exigen reubicación y compensaciones,
mientras tanto, los productores de agua abajo piden claridad.
“Queremos saber qué se va a
hacer, hasta dónde llegarán los canales y cuál será el verdadero impacto del
proyecto”, expresó Lemba.
Para las organizaciones
campesinas, la prioridad radica en que el Estado garantice que la inversión en
Monte Grande cumpla su objetivo principal: ampliar la frontera agrícola,
mejorar el riego y generar desarrollo sostenible para todo el Suroeste.

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