Santiago Hazin creo entramado de corrupcion en Senasa, hasta los muertos se le facturaba servicios
Santo Domingo------Todo el
panorama de éxitos y cumplimiento de metas que en octubre 2020 convirtieron al
Seguro Nacional de Salud (Senasa) en la única administradora de riesgos de
salud (ARS) reconocida con el oro del Premio Iberoamericano de la Calidad que
otorga la Fundación Iberoamericana para la Gestión de la Calidad y la
Secretaría General Iberoamericana, cambió radicalmente con la designación de
Santiago Hazim al frente de la institución.
Así lo plantea el Ministerio
Público en la solicitud de medida de coerción para el grupo de diez personas
encabezadas por Hazim Alabani, que integraban el entramado de corrupción
administrativa que logró defraudar al Estado Dominicano con más RD$15,000 millones
mediante maniobras fraudulentas diversas.
Señala que a su llegada al
Senasa el 21 de agosto del 2020, Hazim Albany creó “de forma arbitraria, sin
sustento legal, normativo ni procedimiental” el Comité de Contrataciones
Médicas, “alterando por completo el mecanismo vigente para la evaluación y aprobación
de prestadores de servicios de salud”, y al margen de los establecido por la
Ley 340-06 de Compras y Contrataciones Públicas.
Dicho Comité fue integrado por
los gerentes más cercanos a su centro de control. Fueron ellos: Francisco Iván
Minaya, gerente de Salud; Roberto Canaán, gerente de Atención al usuario;
Gustavo Guílamo, Coordinador de Gabinete; Germán Robles Quiñones, Consultor
Jurídico, y Carmen José Velázquez, gerente de Afiliación.
Según el documento, para
asegurar el control de las aprobaciones en los contratos, Hazim Albany incluía
además a sus asistentes más cercanas, Johana Fernández y Johanna Grullón,
“quienes en ausencia del propio director ejecutivo llegaban a las reuniones con
listas predeterminadas de prestadores que debían ser aprobados por órdenes de
éste”.
Las presentaban en el Comité
utilizando expresiones como; “eso es del CEO”, “eso del Olimpo” o “vino
respaldado” que funcionaban como “órdenes inapelables”.
Según el expediente, con el
objetivo de sustraer fondos públicos, Hazim Albany creó con sus más cercanos
colaboradores una estructura criminal con ramificaciones en el sector privado,
empresas que comercializan en el sector salud.
Como mecanismo para obstruir
sistemáticamente cualquier iniciativa de mejora institucional o programa de
transparencia, garantizar la continuidad de sus maniobras fraudulentas, los
líderes de la red crearon un equipo interno.
Sin el debido sustento técnico
ni financiero, ese equipo creó “programas especiales” que fueron utilizados
como conducto “para recibir sumas millonarias en soborno”, según la solicitud
de medida de coerción.
Indica que la tramitación de
los pagos de esos programas hacia la gerencia financiera la hacía la gerencia
de salud, simulando la legitimidad de la operación.
“Para justificar el desvío de
fondos, adulteraron y falsearon de manera sistemática los estados financieros”
utilizando al personal clave de contabilidad, del área financiera y de
tecnología, para que realizaran el cierre fraudulento del registro de reclamaciones”,
dice el expediente.
Agrega que esas adulteraciones
se mantuvieron para ocultar la dimensión real de las maniobras fraudulentas que
llevaron al Senasa a un déficit de más de RD$15,000 millones, “y sostener la
apariencia de solvencia ante los organismos fiscalizadores externos.
El equipo además, habría
instrumentalizado y subordinado a personal de la gerencia de tecnología,
específicamente sobre el proceso “para el cierre fraudulento del bordereau
(informe o lista detallada)”, asegurando que la alteración de los registros
contables se ejecutaba desde la base de datos de la institución.
También cooptaron a
funcionarios y técnicos clave dentro de la estructura financiera, como a la
encargada de análisis financiero presupuestario, Rosanna Henríquez Ogando,
“para ejecutar órdenes ilícitas, manipular informes y autorizar cierres
fraudulentos de cuentas”.
A la red se le atribuye
además, violentar los controles financieros internos (el subregistro) con el
fin de ocultar el déficit. El gerente financiero era quien realizaba el
subregistro sistemático de las obligaciones financieras, creando una base
falseada. Estas maniobras fraudulentas tuvieron un impacto en sus reservas
técnicas que, según evidencia documental, asciende a RD$15,921,369,659.62 al
cierre del período 2004.
Según la investigación del MP,
a cambio de sobornos la alta gerencia del Senasa encartada en la denominada
Operación Cobra, direccionaba contratos fraudulentos por sumas millonarias en
perjuicio del Estado.
Para realizar operaciones de
lavado de activos obtenidos mediante el esquema de sobornos, construyeron una
red de empresas de carpeta, a través de las cuales generaron “cientos de
facturas ficticias” para dar apariencia de legalidad a los fondos provenientes
de los sobornos exigidos a contratistas privados.
Asimismo, negociaron de manera
ilegal y directamente códigos de prestadores de servicios de salud (PSS) que
previamente habían sido cancelados, “convenciendo al director ejecutivo para
que asegurara la complicidad del sector privado.
A través de las empresas de
fachadas emitieron miles con comprobante fiscal por servicios de salud nunca
realizados o prestados a las empresas de prestadores, “simulando relaciones
comerciales para justificar la salida de fondos privados destinados al pago de
sobornos a funcionarios de SENASA a cambio de obtener contrataciones altamente
perjudiciales “para la institución.
En ese sentido, según la
solicitud de medida de coerción, se hizo incremento fraudulento en facturación
de pacientes de Oncología, aumentando el número de radioterapias recibidas por
estos; se facturaron servicios inexistentes o inapropiados,como por ejemplo,
hemodiálisis a personas fallecidas o endoscopías a pacientes sin riesgo.
Además de obstruir la
transparencia, desobedecer los controles a pesar de advertencias internas sobre
las graves sanciones que la manipulación “bordereau” podría generar, el
entramado habría realizado también maniobras para obstaculizar al MP,
incluyendo ocultamiento de información y retardo en la entrega de solicitudes.
El dinero obtenido
ilícitamente por el entramado de corrupción fue utilizado por estos para
adquirir bienes a nombre de testaferros, según el expediente.
Los imputados para quienes el
MP solicitó 18 meses de prisión preventiva, además de que el caso sea declarado
complejo,son Hazim Albany, Messina Cruz, Robles Quiñones, Minaya Pérez, Eduardo
Read Estrella, Cinty Acosta, Ramón Alan Speakler Mateo, Ada Ledesma Ubiera,
Rafael Luis Martínez Hazim y Heidi Marianela Pineda Perdomo.

Publicar un comentarioDefault CommentsFacebook Comments