Si la economía de EEUU no repunta, la demanda global de dólares caerá gradualmente, señala especialista
Moscu, Rusia-----La posición del dólar como moneda de reserva internacional y de curso legal global le permite a Washington refinanciar su deuda permanentemente. En ese sentido, el principal desafío del país norteamericano es su progresiva pérdida de hegemonía económica frente a China, dice un experto a Sputnik.
Por primera vez en la historia
reciente, Estados Unidos está pagando más intereses por su deuda —ahora
superior a los 38 billones de dólares— que lo que gasta en defensa nacional.
Según cálculos del Comité
Económico Conjunto, la deuda estadounidense total ha crecido 69.713,82 dólares
por segundo.
De acuerdo con la Oficina de
Rendición de Cuentas del Gobierno estadounidense, esta situación implica
mayores costos de endeudamiento, salarios más bajos y bienes y servicios más
caros. Sin embargo, la Casa Blanca asegura que sus políticas están contribuyendo
a frenar el gasto público y reducir el enorme déficit del país.
Si bien la deuda
estadounidense representa más del 120% del producto interno bruto (PIB) del
país norteamericano según diversos organismos, como el FMI, "la cuestión
es que está en dólares y Estados Unidos emite" esa divisa, detalla en
diálogo con Sputnik el doctor en economía Arturo Huerta.
Dicho en otras palabras:
Washington tiene la posibilidad de refinanciar su deuda permanentemente gracias
a que el dólar sigue siendo la moneda de curso legal internacional, señala el
economista.
"La estabilidad
financiera global depende en gran medida del papel del dólar como moneda de
reserva. Todo el mundo tiene dólares en las reservas internacionales; las
transacciones comerciales y financieras se realizan, principalmente, en dólares",
indica Huerta.
"EEUU se ha beneficiado
desde el momento en el cual [su divisa] se convirtió en la moneda de curso
legal internacional, que todo mundo la acepta y, por lo tanto, acepta la deuda
de [Washington], lo que le ha permitido crecer a costa del resto del mundo",
añade.
Por consiguiente, Huerta
sostiene que el problema que enfrenta Washington es su progresiva pérdida de
hegemonía frente a China y que diversos países, sobre todo los que integran el
grupo BRICS, están realizando transacciones en su propia moneda, lo que desplaza
al dólar como divisa de curso legal.
"En el momento en el que
el dólar deje de ser aceptado a nivel internacional, la deuda de Estados Unidos
va a tener problemas para financiar su déficit fiscal y el de comercio
exterior", explica el académico. "De ahí su preocupación de que el
dólar no sea desplazado por otras monedas", añade.
A decir del experto, en ese
contexto se insertan las amenazas estadounidenses de imponer aranceles a las
naciones que comercian con otras divisas, así como la agresión unilateral
contra Venezuela.
"[El objetivo de] la invasión de EEUU a Venezuela,
además de apropiarse del petróleo [de dicho país], era para disminuir la
presencia de China en América Latina, porque [Pekín] venía comprando el
petróleo venezolano con yuanes y no con el dólar", menciona Huerta.
Así, el experto indica que la
política exterior del presidente estadounidense, Donald Trump, para América
Latina, expresada en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU, es un
intento de frenar la presencia comercial de China en la región y posicionar
nuevamente al dólar como la divisa para las transacciones comerciales.
Por otro lado, Huerta observa
que "[Washington] quiere que regresen las empresas estadounidenses al país
para repuntar la actividad económica", a la luz de lo cual consiguió
inversiones millonarias por parte de Taiwán, Japón y Europa. Sin embargo, el
crecimiento económico "no está aconteciendo en los ritmos deseados".
En ese sentido, destaca
Huerta, si la Casa Blanca no consigue los objetivos de crecimiento que se ha
planteado y la economía del país norteamericano no repunta, el dólar y la deuda
estadounidense tendrán cada vez menos demanda, lo que ocasionará severos problemas
económicos.
El producto interno bruto
(PIB) de China alcanzó un récord de 20,01 billones de dólares en 2025, lo que
representa un crecimiento interanual de 5%, acorde con el objetivo anual, según
reveló el 19 de enero el Buró Nacional de Estadísticas (BNE) del gigante
asiático.
Lo anterior, de acuerdo con
Huerta, indica que los aranceles no le afectaron a Pekín, "a diferencia de
la economía de Estados Unidos, que trae un menor crecimiento" y un déficit
cercano al 5,6% del PIB.
Además, observa el economista,
"China logró un superávit de comercio exterior porque logró incrementar
sus exportaciones a Europa y al resto de países asiáticos".
A esto se suma que la
inversión en Pekín es del 40% del producto interno bruto, dice el economista,
en contraste con la inversión en Estados Unidos, que es inferior al 25%.
Por todo lo anterior, Huerta
estima que, si Washington intensifica sus políticas hostiles hacia China, este
país —uno de los mayores tenedores extranjeros de bonos del Tesoro— podría
comenzar a venderlos.
Esto haría caer el precio de
la deuda estadounidense y subir la tasa de interés, lo que presionaría más las
finanzas del país norteamericano, que ya arrastra un déficit cercano al 5,6%
del PIB, según el académico.
Sin embargo, tomando en cuenta
que el dólar sigue siendo la divisa de curso legal internacional, este
escenario tampoco llevaría a EEUU a disminuir el gasto público para aliviar el
déficit y su dinámica económica, remarca Huerta.
No obstante, las acciones
geopolíticas que el país norteamericano está llevando a cabo, incluidos los
aranceles y las amenazas militares, están aumentando la incertidumbre y, con
ello, afectando el dólar y la demanda de bonos del tesoro.

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