Si no hay consenso entre trabajadores y empresarios congreso impondria reforma laboral
Santo Domingo--------El
proyecto de la reforma laboral quedó una vez más frenado por la falta de
consenso entre empresarios y trabajadores en algunos de sus artículos.
Si los sectores involucrados
con el cambio al Código de Trabajo no logran dirimir sus diferencias, el
Congreso estaría imponiendo su facultad legislativa para votar por la pieza aún
sin los acuerdos esperados.
Así lo reveló ayer el
presidente de la comisión permanente de Trabajo de la Cámara de Diputados,
Mélido Mercedes, quien enfatizó que la reforma laboral será la mayor prioridad
a partir del 27 de febrero y que se aprobará aún con diferencias.
Advirtió que, si no se
alcanzan acuerdos entre los sectores involucrados, la Cámara de Diputados
tomará una decisión y procederá a aprobar la reforma, aun cuando eso genere
tensiones con el sector empresarial.
No obstante, expresó su deseo
de que el proceso concluya con consensos, aunque reiteró que la falta de
acuerdos no detendrá la aprobación del proyecto.
El legislador rechazó que la
paralización del proyecto obedeciera a presiones del sector empresarial y
aseguró que la decisión de posponer su conocimiento fue adoptada de manera
consensuada por la directiva de la Cámara de Diputados y los voceros de los distintos
bloques legislativos.
Explicó que el presidente de
la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, sostuvo reuniones tanto con los
representantes de las bancadas en las que se informó que la reforma laboral
sería conocida en la próxima legislatura, una decisión con la que estuvieron de
acuerdo los miembros de la comisión que dirige.
Mercedes sostuvo que, pese a
la postergación, el Congreso avanzó de manera significativa en el estudio del
proyecto, logrando consensuar más del 90 % de su contenido.
En ese sentido, detalló que
solo restan alrededor 15 artículos por conocer, los cuales fueron diferidos
principalmente por diferencias de redacción y no por desacuerdos de fondo.
Asimismo, indicó que, durante
el proceso, algunos diputados mantuvieron iniciativas propias, lo que llevó
posteriormente a que los voceros de los bloques retiraran dichas propuestas. No
obstante, precisó que la comisión de Trabajo continúa apoderada de tres
iniciativas de reforma al Código de Trabajo: la remitida por el Senado, la
presentada por la diputada Carmen Ligia Barceló y otra sometida por el diputado
Adelso de Jesús.
Ante la percepción de que los
disensos aumentaron, especialmente en torno al tema de la cesantía, el
presidente de la comisión negó que las diferencias se hayan profundizado.
Aseguró que los artículos
pendientes no representan obstáculos sustanciales y que, en muchos casos, las
discusiones responden a detalles técnicos de redacción que pueden alterar el
sentido de las disposiciones.
En ese sentido, reiteró que la
cesantía no será tocada en el proceso de reforma y afirmó que existe una
posición firme tanto de la comisión como de la presidencia de la Cámara de
Diputados en defensa de ese derecho.
Subrayó que no está de acuerdo
con que se modifique la cesantía ni ningún otro aspecto que afecte derechos
adquiridos de los trabajadores, los cuales calificó como conquistas históricas
de la clase laboral dominicana.
Mercedes confirmó que la
reforma laboral será priorizada a partir del 27 de febrero, cuando inicie la
nueva legislatura, tal como lo anunció el presidente de la Cámara.
Indicó que, aunque se espera
que empresarios y trabajadores logren consensos en los puntos pendientes, el
Congreso deberá asumir su responsabilidad constitucional de legislar.
Aunque el proyecto de
modificación al Código de Trabajo lleva más de un año dando vueltas en el
Congreso, su avance parece más lento que otros proyectos que se mueven en el
Congreso.
La cesantía, que es un
beneficio que se paga a los trabajadores cuando son despedidos sin una causa
justificada, no fue un tema abordado en el proyecto de reforma que impulsó el
Gobierno en octubre del 2024.
Sin embargo, varios
representantes del sector empresarial han insistido en que la reforma laboral
estaría incompleta si el Congreso no evalúa otras formas de pagar ese beneficio
a los empleados, por lo que propusieron más debates y consensos antes de aprobar
los cambios al Código de Trabajo.

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