Antoni Ribas: la investigación del cáncer esta haciendo cosas que parecían ciencia ficción
Madrid.- El oncólogo barcelonés Antoni Ribas, referente mundial en inmunoterapia, asegura que este es un momento apasionante de la investigación contra el cáncer, en el que se están haciendo cosas que hace unos pocos años «parecían ciencia ficción».
Ribas (Barcelona, 1966)
investiga desde 1996 en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA),
donde se especializó en el tratamiento del melanoma y lideró el desarrollo
clínico de los primeros fármacos de inmunoterapia, una revolución en el tratamiento
de algunos de los cánceres más agresivos.
De visita en Madrid para
participar en un simposio científico organizado por CRIS Contra el Cáncer,
Ribas repasa, en una entrevista con EFE, la actualidad de la investigación y
las nuevas terapias.
La inmunoterapia y la terapia
celular CAR-T son algunos de los nuevos tratamientos basados en usar el sistema
inmunitario del paciente para combatir el cáncer.
«La ciencia es increíble;
estamos en un momento en que se están haciendo cosas que pensábamos que no se
podían hacer», dice Ribas y cita los avances de investigación en la terapia
CAR-T, con la que las células inmunitarias se reprograman en el laboratorio
para que puedan reconocer el tumor, «como darle un GPS al sistema inmune».
Ahora se investiga que esas
células CAR-T se creen directamente en el cuerpo. «Un concepto que hace cinco
años se pensaba que era ciencia ficción; hace dos o tres años empezaron los
primeros estudios y ahora las técnicas han avanzado lo suficiente para ver que
será una realidad no muy lejana».
El oncólogo recuerda que
visita Madrid por la Fundación CRIS Contra el Cáncer, «que recoge dinero para
ayudar a la investigación, y este es el momento de hacer más».
«Si avanzamos más rápido
porque invertimos más en conocimiento, todo pasará antes. No está bien pensar
que vamos a tardar 25 años en tener nuevos avances decisivos si lo podemos
hacer en 5 o 10″
En lo que va de siglo han
surgido «nuevos pilares del tratamiento», y uno de los más importantes es la
inmunoterapia, gracias a que se ha entendido «cómo se regula el sistema
inmunitario, qué le limitaba para atacar al cáncer y eliminar esas limitaciones»
Ribas recuerda que, hace 25
años, cuando empezó a trabajar con melanoma avanzado, era un cáncer que «ningún
oncólogo quería tratar»; ahora, con las nuevas terapias, «la mitad de los
pacientes en consulta viven una vida normal».
Pero la inmunoterapia «no es
la panacea». En un subgrupo de pacientes con cánceres avanzados «puede dar una
posibilidad real de vivir una vida normal», pero no funciona en todos; sin
embargo, «cada vez conocemos mejor las reglas del juego».
El cáncer tiene que ser
inmunogénico, «que el sistema inmunológico lo reconozca», lo que no pasa en
casos como el de mama, colon o próstata, cuyas células son muy parecidas a las
normales.
La terapia génica CAR-T ha
transformado el tratamiento de los cánceres de sangre, como la leucemia y el
linfoma, pero no con los tumores sólidos, uno de los terrenos donde también
investiga.
Ribas no se conforma con la
posibilidad de hacer del cáncer una enfermedad crónica. «Yo no bajo el baremo,
he visto la curación del cáncer metastásico. Volverlo crónico no es para lo que
estamos; estamos para curarlo», y por eso «tenemos que seguir investigando».
Estas nuevas terapias, en
muchos casos personalizadas, son muy caras, ante lo que Ribas estima que «la
asequibilidad de los tratamientos es importante, pero lo más importante es que
funcionen».
Un tratamiento que funciona es
mejor que uno que no, aunque sea más barato. «Un paciente que podrías tratar su
cáncer y está enfermo durante meses o años y acaba muriendo es un proceso muy,
muy caro para la sociedad y para el sistema de salud».
Cuando algo funciona, todo el
mundo empieza a trabajar en ello, a descubrir nuevas cosas que pueden rebajar
su precio, dice.
Los nuevos tratamientos
siempre son muy caros. Cuando llegó la penicilina —relata—, lo era tanto que
solo se daba a los soldados en guerra y purificaban su orina para darla a otros
soldados. «Ahora la puedes comprar por nada».
Ribas reparte su tiempo entre
el laboratorio y la atención a los pacientes. «Fui a Estados Unidos para
aprender biología, ciencia e inmunología, pero también para seguir siendo
médico».
Enfermos que acaban
«entendiendo mucho del sistema inmunitario, (…) que leen artículos
(científicos), vienen, me preguntan»; lo mejor que hay es que los pacientes
tengan acceso a conocimientos, «porque somos mejores médicos si ellos son sus
propios abogados».
Una carrera de 30 años en
Estados Unidos le permite a Ribas comparar con los recortes a la ciencia del
presidente Donald Trump. «Lo más preocupante es ver que hay una administración
que abiertamente dice que no cree en la ciencia», con el secretario de Salud,
Robert F. Kennedy Jr., «atacando» a las vacunas.
«Cuestionar eso quiere decir
que han puesto a gente en lo alto de la Administración que, por las razones que
sea, no quieren entender el proceso científico. Esto es todo lo contrario a por
qué me fui a Estados Unidos», dice Ribas, que fue presidente de la Asociación
Americana para la Investigación del Cáncer.
Con todo, el ambiente en la
UCLA no ha cambiado. «La Administración puede ser una cosa», pero en la
Universidad de California sigue habiendo acceso al conocimiento de los mejores
investigadores del mundo.
La actual situación «va a ser
un lapso». La gente que «no quiere entender la ciencia, por las razones que
sean y que se me escapan, no va a durar, van a desaparecer, porque el cáncer,
las infecciones siguen siendo un problema; otra pandemia nos haría retroceder
en muchas cosas, no hay forma de pensar que eso es bueno para todos».
Publicar un comentarioDefault CommentsFacebook Comments