Proyecto Romero: Entre el Rigor Científico y la Seguridad Jurídica
Por: Favio Montes De Oca.
Periodista
El debate sobre el Proyecto
Minero Romero en San Juan ha dejado de ser una simple confrontación entre
minería y agricultura para convertirse en un análisis profundo sobre el modelo
de desarrollo y la institucionalidad en la República Dominicana. En el centro
de esta discusión se encuentran tres pilares fundamentales: la petición técnica
de la Academia de Ciencias, el mandato de la ley y la necesaria seguridad
jurídica para la inversión.
La Academia de Ciencias:
¿Oposición o Vigilancia?
Contrario a la percepción de
algunos sectores, la postura reciente de la Academia de Ciencias de la
República Dominicana (ACRD) no es de una oposición ciega, sino de una exigencia
de mayor estándar técnico. Al aceptar participar como veedora independiente del
Estudio de Impacto Ambiental (EIA), la Academia valida la importancia de que la
ciencia, y no la presunción, determine la viabilidad del proyecto.
Sin embargo, su petición de
una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) introduce un elemento nuevo. Si bien
la EAE es una herramienta contemplada en la Ley 64-00 (Art. 38), su aplicación
suele reservarse para políticas de Estado y planes de gran escala. Al
solicitarla para Romero, la Academia busca que el Gobierno no evalúe solo
"una mina", sino el futuro hídrico y agrícola de toda la región sur,
elevando el debate a un nivel de planificación nacional.
Seguridad Jurídica: Las
Reglas del Juego
Un punto crítico en este
escenario es la seguridad jurídica. GoldQuest, como concesionaria, ha cumplido
con los requisitos que la Ley Minera y la Ley de Medio Ambiente exigen para la
fase de exploración y estudio. Negar la realización de los estudios ambientales
o imponer requisitos que no estaban en el marco legal original al inicio del
proceso podría enviar una señal de inestabilidad a la inversión extranjera.
La ley es clara: autorizar
un estudio no es autorizar la explotación.
El Estado dominicano tiene
la facultad de permitir que la empresa ejerza su derecho a investigar, para
luego, con los resultados en mano y tras vistas públicas obligatorias, decidir
si otorga o no la licencia ambiental basándose en el Principio de Precaución.
El Corazón del Debate: San
Juan y su Gente
En las calles de San Juan,
la opinión se divide entre la urgencia y el miedo. Sectores comunitarios ven en
la mina una esperanza de empleos tecnificados frente a una provincia con alto
desempleo y éxodo de su juventud hacia otros lugares del país y el extranjero
por falta de oportunidad y empleos de calidad, además una inyección económica
en una provincia que ha visto languidecer su dinamismo tradicional. Para otros,
especialmente los agricultores del valle, el río es sagrado y cualquier
intervención en la "culata" de la presa de Sabaneta es vista como una
amenaza existencial a su modo de vida.
El Mito del "Apoyo de
la Academia" a la Oposición
Es crucial despejar una
confusión común: los grupos que se oponen radicalmente al proyecto suelen citar
a la Academia de Ciencias de la República Dominicana (ACRD) como su base de
apoyo. Sin embargo, existe una diferencia abismal en sus posturas. Mientras los
grupos opositores piden la salida inmediata de la minera basándose en
presunciones, la Academia plantea algo muy distinto: exigencia de datos y rigor
científico.
La Academia no pide cancelar
el proyecto por decreto; pide una Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) y
actúa como veedora técnica. Pedir que se investigue más a fondo no es lo mismo
que afirmar que hay un daño comprobado, especialmente cuando aún no existe
ningún estudio científico finalizado ni una autorización de explotación
otorgada por el Estado.
Cortando arroz Minería vs.
Agricultura: El Dilema Económico
El análisis de
costo-beneficio es complejo. Por un lado, la propuesta de minería subterránea
de GoldQuest promete una huella mínima y aportes al Estado que superan el 40%
de sus beneficios, con fondos destinados por ley directamente a los municipios.
Por otro lado, la producción agrícola del Valle de San Juan es un activo
permanente que garantiza la seguridad alimentaria nacional. El reto del
Gobierno no es elegir una sobre la otra, sino determinar si la tecnología de
"circuito cerrado" y "cero químicos" realmente permite que
ambas actividades coexistan sin que el oro de hoy agote el agua de siempre.
Minería Subterránea: La
Apuesta Tecnológica
Expertos como extinto
Ingeniero Ramón Alburquerque y técnicos de la propia empresa defienden que
Romero no es "otra Falcondo" ni "otra Rosario Dominicana".
Al proponer una minería subterránea con circuito cerrado de agua y sin uso de cianuro
en el sitio, el argumento técnico es que el riesgo de contaminación del río San
Juan es mínimo o inexistente.
Bajo esta modalidad, el agua
del río no se toca y el mineral se extrae mediante procesos físicos de
flotación.
Conclusión: La Ciencia como
Único Juez
El país se encuentra en una
encrucijada donde debe armonizar el respeto a la inversión privada con la
protección de sus recursos naturales más sagrados. La petición de la Academia
debe ser vista como una oportunidad para que el Estado dominicano fortalezca su
rol supervisor.
Si los estudios avanzan con
la transparencia que promete la veeduría de la Academia, el resultado sea un
"sí" o un "no" a la mina tendrá una legitimidad que hoy se
disputa en las calles.
El Proyecto Romero no debe
decidirse por consignas, sino por evidencias. Ni la oposición puede alegar
daños que no han sido probados en estudios, ni la empresa puede operar sin el
filtro de la vigilancia científica.
La participación de la
Academia asegura que, si el estudio demuestra que la protección hídrica es
real, San Juan pueda aprovechar sus recursos; y si demuestra riesgos, el Estado
tenga la base legal para detenerlo. Al final, el respeto a la ley y la verdad
científica son lash únicas vías para un desarrollo responsable.
El autor vive en San Juan de
la Maguana con mas cuarenta años de ejercicios periodistico.
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