Debaten en Sri Lanka sobre injerencia política de EEUU en Asia
Colombo, 17 jul (Prensa Latina)---- Las políticas de cambio de régimen, desestabilización política e injerencia imperial, ejecutadas en Asia, propiciaron amplios debates en la conferencia antimperialista internacional que continúa hoy aquí.
En el panel sobre
recomposición hegemónica, del evento Manos fuera de Asia, con sede en Colombo,
los ponentes analizaron cómo se redirigen las quejas legítimas, cómo se separa
la indignación popular de la política de clases y cómo el debilitamiento o la fragmentación
de las fuerzas de izquierda generan espacios para la presión externa, precisó
el medio alternativo Breakthrough news.
La académica bangladesí
Farheen Alamgir, de la Escuela de Negocios Monash (Australia), apuntó que
sucesos en la dinámica portuario de su país plantean interrogantes sobre la
soberanía, la política del QUAD y las vías indirectas de influencia
estadounidense.
Alamgir explicó que la
militarización trasciende la violencia directa, pues, opinó, arraiga valores,
instituciones e intereses militares en ámbitos como el desarrollo, la
privatización, los regímenes laborales y las prácticas estatales.
Nur Ahmed Bakul, del Partido
de los Trabajadores de Bangladesh, se refirió a los sucesos de julio y agosto
de 2024 que condujeron al derrocamiento del gobierno en su país.
«Si bien el movimiento se
alimentó de una frustración generalizada ante las dificultades económicas, la
polarización política, los fallos en la gestión pública y el malestar de
sectores de la juventud, esas reivindicaciones legítimas fueron posteriormente
moldeadas por fuerzas vinculadas al imperialismo estadounidense, la derecha
religiosa, presuntas organizaciones no gubernamentales y partes de la comunidad
intelectual, significó.
Precisó que, en el panorama
actual, la lucha de Bangladesh trasciende el mero cambio de gobierno, pues
abarca el legado histórico y constitucional de la Guerra de Liberación de 1971,
el laicismo, la soberanía nacional y el espacio político disponible para las
fuerzas progresistas y democráticas de izquierda.
Por su parte, Balram Prasad
Banskota, del Partido Comunista de Nepal, situó la experiencia nepalí en el
marco de una dinámica regional más amplia.
Argumentó que el
imperialismo ya no depende únicamente de la intervención militar directa o de
la represión abierta; ahora opera mediante la fragmentación de partidos,
sindicatos, movimientos campesinos, organizaciones juveniles y la opinión
pública.
El dirigente nepalí advirtió
del uso del descontento social por el desempleo, la migración, la vivienda, la
corrupción y la inseguridad económica, para desvincularlos del análisis de
clase y transformarlos en un conflicto generacional o en una demanda de «caras
nuevas» de corte tecnocrático.
Frente a ello, abogó por
renovar la formación ideológica, fortalecer el liderazgo juvenil y femenino,
fomentar la democracia interna, desarrollar estrategias digitales y adoptar
formas de organización capaces de vincular el malestar inmediato con la economía
política.
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