Suerte militares salvadoreños en Haití es otro aviso sobre la crisis en el país
El secuestro de cuatro
militares salvadoreños que integran la Fuerza Internacional Antipandillas en
Haití obliga a preguntar qué más tiene que ocurrir en el vecino país para que
Estados Unidos entienda, más que nadie, la dimensión de la crisis que sacude a
la empobrecida nación.
Ante el poderío que exhiben
las pandillas, que además de sembrar el territorio de cadáveres controlan las
dos terceras partes de Puerto Príncipe, la capital, el Gobierno haitiano se ha
declarado impotente para garantizar la seguridad y el orden.
En los foros internacionales
las autoridades describen con dramatismo la violencia que protagonizan las
bandas criminales y la necesidad de más refuerzos internacionales para
combatirlas.
Pero Estados Unidos y
entidades como la OEA exigen al Gobierno una respuesta que no está en capacidad
de ofrecer para garantizar el orden y la seguridad en la nación.
El mismo clima ha
determinado que se aplace la apertura del proceso para las elecciones de
diciembre, las que también están en duda.
Los militares salvadoreños
secuestrados por la banda “Chen Mechen”, una de las muchas que operan en Haití,
expone la inseguridad que campea en la nación hasta para las fuerzas militares.
Los salvadoreños fueron
capturados tras una emboscada cuando se desplazaban en un vehículo blindado. El
caso es para que Washington entienda la dimensión de la crisis en el país
vecino.
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