Relaciones comerciales con Haití

Recientemente, el presidente del BID señaló que Haití podría alcanzar tasas de crecimiento por encima del 6% en los próximos años si aplica políticas acertadas para atraer más inversión nacional y extranjera, y avanza con sus planes de reconstrucción.

Palabras alentadoras para un país caracterizado por bajos niveles de crecimiento, bajos niveles de inversión, tanto nacionales como extranjeros,  bajos niveles de educación y altos niveles de pobreza.  

De hecho,  mientras Haití tiene prácticamente la misma población que la República Dominicana, su economía medida en términos del PBI  es apenas un 13% del tamaño de la dominicana.  

Así  como la economía internacional se ha hecho cada vez más interdependiente e interconectada,  se han venido entretejiendo las economías haitiana y dominicana. 

De hecho, Haití representa nuestro principal mercado de exportación luego de los Estados Unidos.  Varias empresas extranjeras, principalmente en el área textil, han desarrollado millonarias inversiones teniendo como objetivo colocar las telas en Haití para de allí realizar las prendas de vestir y exportarlas máxime al mercado de los EE. UU. 

Cientos de empresas manufactureras y agrícolas dominicanas exportan sus productos a Haití.  Suplimos muchos de los insumos que  las industrias haitianas demandan, también fabricamos productos con marcas haitianas, así como nuestros supermercados han venido desarrollando sus propias marcas, pero importadas. 

Empresarios dominicanos se han acercado ya a sus homólogos haitianos y han creado asociaciones para producir y/o distribuir productos allá.  Nuestras constructoras están bien colocadas y tienen un potencial enorme fruto de todo el trabajo pendiente de la reconstrucción.  Miles de dominicanos y haitianos participan en los más de 10 mercados binacionales que se realizan prácticamente a diario en distintos puntos de la frontera.

Si bien en estos se benefician cientos de pequeños comerciantes y productores nacionales, también se favorecen cientos de minoristas y detallistas haitianos. De hecho, con el cierre momentáneo de la frontera por el cólera, las principales protestas provinieron del lado haitiano, pues dependen mucho de dicho comercio.  

La dinámica comercial con Haití crece a un ritmo mucho mayor al que nuestras autoridades nacionales han podido hacerle frente para fines de ordenarlo. Ahora bien, con la futura toma de posesión de las nuevas autoridades haitianas  se abre una oportunidad para abordar este tema con la seriedad que se requiere. 

Hace unos meses se iniciaron los trabajos de la Comisión Mixta Binacional, pero las elecciones en Haití frenaron su empuje.  Esperamos que una vez asentadas las nuevas autoridades se abra nuevamente este espacio de diálogo formal para abordar los diferentes temas de interés entre ambos países.

Roberto Despradel es economista

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