Luguelín Santos recuerda mayor dolor que ha sentido

Gudalajara, México….El dolor mayor que ha sufrido el velocista dominicano Luguelín Santos, plata panamericana de 400 metros, no ha sido en tendones o músculos, y cuando lo padeció ni siquiera pudo palparlo o curarlo con un médico.
“Se llama hambre y fue mi compañía más cercana cuando empecé a practicar atletismo con mi hermano en Monte Plata, de donde soy originario”, explicó a Efe el campeón olímpico juvenil de la vuelta a la pista, considerado la gran promesa del atletismo de su país.
Ahora compite en pistas sintéticas de última generación y se baña en vestuarios limpios y olorosos, pero para llegar a eso, Santos debió saltar más obstáculos que un corredor de vallas y se ha asegurado de no olvidar los tiempos duros porque eso le sirve recordar qué hay del otro lado de la fama.
“Era muy pobre, hace apenas cuatro años no tenía tenis (zapatillas deportivas) para entrenarme y corría sin zapatos en un ‘play’ (campo de béisbol), incluso una vez competí descalzo en los Juegos Nacionales”, cuenta este adolescente de 17 años.
En los Panamericanos de Guadalajara, Santos ganó el miércoles la medalla de plata de los 400 con el mejor registro de su vida, 44.71 segundos, y pasó con altas calificaciones su primera prueba en el alto nivel.
Con su tiempo, se colocó como séptimo mejor corredor del año en el mundo, palabras mayores para un joven menor de edad.
“Esta medalla, mi tiempo, mi nuevo lugar en el ránking, es demasiado, no sé si mi entrenador lo esperaba, yo no pensé que me iba a llegar tan rápido. En la final arranqué lento, me recuperé, y cuando vi que iba para medalla, cerré fuerte”, explica.
Cambio de vida
Aún en el proceso en el que su voz cambia de niño a hombre, Santos todavía no se adapta a las entrevistas, los elogios y los autógrafos y abre sus ojos pequeños cuando se entera de que su ídolo, el campeón olímpico Félix Sánchez, lo considera clave en el equipo dominicano que espera ganar mañana la final del relevo 4x400.
“Todo esto me ha costado, entrenar atletismo es duro, soy joven pero he pasado muchos dolores, en los tiempos del hambre en Monte Plata, a veces me sangraban los pies y quería llorar”, reitera.
En el 2009 el viento comenzó a soplar a favor de Santos, se dio a conocer como un talento con su tiempo de 47.58 segundos en una carrera en Santo Domingo y el año pasado mejoró a 46.19 poco antes de ganar en Singapur los Juegos Olímpicos de la Juventud.
Ahora lo señalan como candidato para clasificarse a la final de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, pero Luguelín Santos no se confía y sabe que además de entrenarse con disciplina de monje, deberá mantener los pies en el piso y clara su memoria.
Son tiempos de fama, zapatillas con pinchos de último modelo y ropa bonita, pero no quiere olvidar a los “pájaros negros” que alguna vez revolotearon por su lado. Gracias a ellos aprendió que el dolor en los últimos metros de la carrera de 400 no es tan fuerte, si se compara con los dolores del alma.

 

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