EL MANDATARIO NO HACE LABOR SOCIAL EN SUELO PROPIO



por  ANA JOSEFA  GIL MATEO

El mandatario no hace labor social en suelo propio.  Sus funciones  son propiciar  oportunidades, enfrentar y resolver los problemas nacionales, garantizando la seguridad social.
Labor social es una ayuda, tal cual la  que emprendió el presidente Leonel Fernández aquel día en que se estremeció el suelo para abrir la desgraciada grieta en el oeste de la isla. 
En ese entonces, reconociéndole frente al fatídico Haití, le escribí: “Cuando la sorpresiva danza de la muerte impuso la solidaridad de nuestro pueblo, colocando la vecindad geográfica por encima de toda utopía unificadora; y ante este inesperado evento, vuestra determinación ha hecho reaccionar las naciones del mundo, reconociendo los elevados valores humanos que nos caracterizan sin desmedro de la defensa de nuestros ideales republicanos. Como ciudadana dominicana nos sentimos en la obligación de reconocerle y expresarle nuestro respeto y admiración”
Ahora con  igual intensidad siento repudio por la indignante “Labor social” que  ha declarado estar llevando a cabo con las canastas navideñas en mi San Juan y otras provincias.
Al ver juntos al presidente Leonel Fernández Reyna, al senador Félix Bautista y al Gobernador Provincial Mauro Piña cargando  una  de las mal denominadas canastas navideñas, he quedado confundida ante cuán pesado  contenido.
El presidente debió  delegar esas funciones de reparto en el Gobernador Provincial para que éste las entregara  con entusiasmo  a la puerta de cada hogar humilde.  ¡Sin tumultos, ni humillación!
Indudablemente el presidente Leonel Fernández  prefiere el protagonismo del circo,  haciéndose acompañar de quienes,  cual cirqueros,  descienden en varios helicópteros dilapidando muchísimos dineros.
Razono  que lógicamente   nuestros pobres deben ser compensados por los elevados impuestos directos que injustamente les cobran, pero nadie  tiene derecho a oprimirles.
Bien podrían utilizar la tecnología que tanto presume el presidente Fernández y compensar a través del uso de medios electrónicos, obviando el clientelismo; y a la vez, dejándoles libres para elegir los alimentos que han de servir en su mesa.
A los hambrientos de mi San Juan, les han tirado ¡Maldita sea! Las míseras cajas, bajo el fuego y los golpes de las culatas de las armas que portan nuestros propios militares.
Estas horrorosas fílmicas, me llevan a recordar aquella imagen tomada por Pérez Terrero en la Revolución de Abril del 1965, ganadora del Premio Pulitzer denominada  “Dominicano desconocido”, quien desafió a un soldado gringo cuando éste le exigió recoger la basura de los zafacones volteados por los militantes de aquella revuelta.
Según lo cita mi conciudadano, Milcíades Díaz Santil en la página 62 de su libro “Marketing Político” este admirable dominicano dijo al invasor: “Yo no voy a recoger basura….c…hijo de la gran p…” y se le enfrentó. Ese hombre según rememora Pérez Terrero, fue derribado al suelo de un culatazo. (....)
Recoger aquella basura tirada en  los días de la revolución era tan humillante como  inclinarse a levantar las pesadísimas  miserias incorpóreas contenidas en las cajas que ahora habrían de avergonzar al Prof. Juan Bosch, y que llevan  la imagen del actual jefe del Estado Dominicano. ¡En el 2012 el  pueblo se pronunciará!


 La autora es licenciada en contabilidad  y auditoria.



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