Robin Ventura trae un estilo diferente a los Medias Blancas


Nueva York…..En Chicago han dejado de estar pendientes de la cuenta en Twitter de Ozzie Guillén.
Después de ocho temporadas, los Medias Blancas ya no tendrán al venezolano como dirigente, privándose de su fuerte personalidad y su innata capacidad para opinar de todo con brutal honestidad.
El nuevo manager es Robin Ventura, el tercera base de la franquicia en la década de los 90. Y su forma de ser órelajado e incapaz de soltar palabras subidas de tonoó es totalmente opuesta a la de Guillén.
“No lo veo como si estuviese reemplazándolo”, afirma Ventura. “Yo nada más estoy contento de de encontrarme en esta posición con los Medias Blancas.
Ventura sabe del legado de Guillén, sobre todo el campeonato de la Serie Mundial ganado en 2005, el cual puso fin a una espera de 88 años.
“Me siento orgulloso con lo que él pudo lograr y yo me limito a seguir adelante”, dice.
Cambios a granel
Un nuevo jefe en la cueva no es lo único que ha cambiado en un equipo que decepcionó enormemente el año pasado al terminar con marca de 79-83, terceros en la división Central de la Liga Americana.
Mark Buehrle, pieza fija de la rotación durante 10 años, siguió los pasos de Guillén al firmar contrato con los Marlins de Miami.
Canjearon a su Carlos Quentín (su bateador más productivo) y a Sergio Santos (el cerrador), además de dejar partir al jardinero Juan Pierre.
El pasar revista a los pronósticos es desalentador: Chicago puede quedar en el último puesto de una división.
Los Tigres de Detroit, los actuales campeones de la Central, añadieron el bate de Prince Fielder a un grupo que incluía a Justin Verlander (ganador del Cy Young y jugador más valioso) y el toletero venezolano Miguel Cabrera.
En su primera campaña como piloto, Ventura no parece intimidarse con el perfil bajo que rodea a los Medias Blancas. “Seguimos con los mismos objetivos. Aquí estamos para ganar juegos y tenemos que buscar la forma de hacerlo. No vamos a regalarle nada a nadie”, dice.
Este es un equipo completamente necesitado de repuntes de tres jugadores que hace un año fueron un desastre: el bateador designado Adam Dunn, el jardinero derecho Alex Ríos y el segunda base Gordon Beckham.
Dunn y su contrato
Dunn fue a quien peor le fue al batear para .159 con 11 jonrones y 42 impulsadas. También batió un récord de la franquicia con 177 ponches. Apenas por unos turnos no quedó con el peor promedio de un bateador que no es pitcher en la era moderna.
Esto no son los números con los que alguien debe dar comienzo al primer año de un contrato de cuatro por 56 millones de dólares. Este no era el temido bateador zurdo que esperaban iba a asociarse junto al inicialista Paul Konerko.

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