Corrupción y pobreza


Por Ramón Alburquerque

La ciudadanía ostenta el artículo 2 de la Constitución que dice: “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, de quien emanan todos los poderes, los cuales ejerce por medio de representantes o en forma directa, en los términos que establecen esta constitución y las leyes”.

Los líderes que usan la corrupción como recurso de poder acostumbran a generalizar, partiendo de la premisa la “esencia malvada del ser humano” y, por extensión, de la “maldita ambición” de la sociedad moderna a fin de presentarla como secuela de ésta.

Joaquín Balaguer fue un consagrado artista con este instrumento de poder y como Leonel Fernández, supo justificarla y maldecirla según la conveniencia del momento histórico. Desde luego, siempre la incentivaron sin importarles dañar de manera irreparable el ensayo democrático nacional.

En la campaña electoral del 2012, el candidato Hipólito Mejía cometió un error que le costó el triunfo, al criticar las trabajadoras privadas por sustraer filetes para sus novios... con esta declaración, una infeliz generalización, quiso ilustrar cómo la corrupción invade incluso el ámbito de la familia.

Entretanto, el partido oficialista se especializa en aprovechar la corrupción para su permanencia en el poder, para lo que usa dos discos duros y una conducta dual: con uno proclama la constitución más rica en derechos humanos, y con el otro, dirige la corporación político-financiera más despiadada denominada comité político.

Muchos analistas sostienen que este esquema le permite controlar los poderes públicos en forma draconiana, sometiendo la sociedad a la peor y mayor exacción de capital originario de su historia, usando un ya no disimulado autoritarismo que va arrastrando la nación a una “dictadura constitucional”.

A estos fines, el PLD colocó en las altas cortes a varios de sus activistas políticos propios y de aliados, asegurándose un reprochable estado de impunidad a sus cuestionables actos de poder.

Modificación del Código Procesal Penal

La opinión pública mayoritaria vincula la reciente modificación al Código Procesal Penal, principalmente en su grotesca eliminación del párrafo III del artículo 85 con el bien calculado objetivo de impedir que los ciudadanos comunes se querellen contra los funcionarios corruptos que traicionan la confianza del pueblo prevaricando en el desempeño de sus funciones.

¿Qué es la Corrupción? Es el acto usado por una persona, grupo o sector para beneficiarse directa o indirectamente, en forma ilícita, colocando los intereses individuales por encima de los demás en actitud carente de toda ética.

En sus diversas presentaciones, la corrupción aparece: 1. Con abusos de poder, mediante el uso desconsiderado de la influencia ejercida desde posiciones públicas o privadas, derivando ventajas grupales o personales. 2. Al afectar o debilitar los procedimientos institucionales de transparencia en el desempeño de los servicios. 3. Cuando afectan la administración de justicia responsable de tipificar y sancionar la corrupción en las instituciones públicas. 4. Al invertir valores sociales sustituyéndolos por una antiética.5. Al ridiculizar o vaciar de contenido los conceptos de solidaridad, honestidad y responsabilidad. 6. Creando un paraíso de impunidad para los actores de la corrupción pública en sus diversas expresiones.

Corrupción en sus variados tipos: 1. Corrupción política: obtiene beneficios personales o grupales en forma ilícita del ejercicio de la actividad política o de representación. 2. Administrativa pública: obtiene beneficios personales, familiares o grupales en detrimento del patrimonio público. 3. Corporativa: usa el soborno de parte de un sector económico o empresa para obtener beneficios.4. Privada: violenta las normas y valores para obtener ventajas frente a otros.

Transparencia Internacional, TI, en su documento anual referente en todo el mundo, Índice de Percepción de la Corrupción 2013, advierte del “Abuso de poder, los acuerdos clandestinos, y el soborno, continúan devastando las sociedades pobres en todo el mundo”.

Su presidenta, Huguette Labelle, expresó: “El Índice de Percepción de la Corrupción demuestra que los países se enfrentan todavía a la amenaza de corrupción en todos los niveles de gobierno, desde el otorgamiento de permisos locales hasta la implementación de normas y reglamentaciones”.

En 2013, Dinamarca y Nueva Zelandia comparten el primer lugar en transparencia, con una puntuación de 91 puntos. En América, Canadá tiene 81, EUA 73, Barbados 75, Uruguay 73, Bahamas 71, Chile 71, Santa Lucia 71, Puerto Rico 62, Dominica 68, Vincent & Granadinas 62, y Costa Rica 53 puntos. La República Dominicana del PLD, con apenas 29 puntos, mientras la situación se agrava aceleradamente. En las últimas posiciones están Afganistán, Corea del Norte y Somalia, con 8 puntos cada uno.

Prosigue Labelle, “Los países en el extremo superior del índice muestran claramente que la transparencia contribuye a la rendición de cuentas y puede frenar la corrupción”, “No obstante, estos países de mejor desempeño enfrentan desafíos en aspectos como el manejo del estado, financiamiento de campañas y la supervisión de grandes contratos públicos, que continúan representando importantes riesgos de corrupción”.

La corrupción en el sector público sigue siendo uno de los mayores desafíos a nivel mundial, indica TI, especialmente en áreas como los partidos políticos, la policía y los sistemas judiciales.

Las instituciones públicas deben tener mayor apertura con respecto al trabajo que desarrollan, y los funcionarios deben ser más transparentes en sus decisiones.

TI insiste en, “Los esfuerzos que en el futuro se dirijan a responder al cambio climático, la crisis económica y la extrema pobreza enfrentarán un obstáculo gigantesco, que no será otro que la corrupción”

“Los organismos internacionales como el G20 deben tomar medidas enérgicas contra el lavado de dinero, la peligrosa corrupción pública, así como para asegurar mayor transparencia de las empresas e impulsar la restitución de activos robados”.

Labelle, clama que, “Es hora de detener a quienes cometen actos de corrupción impunemente. Los vacíos legales y la falta de voluntad política de los gobiernos facilitan la corrupción tanto interna como transnacional, y exigen redoblar esfuerzos para combatir la impunidad de los corruptos”.

Es importante destacar que desde 1995 TI realiza estudios, encuestas y análisis de expertos sobre este delicado tema.

Los 55 países más transparentes son los más desarrolladas con la mayor equidad y justicia social. Los restantes 127 naciones donde figura RD van desde sociedades emergentes, hasta las naciones consideradas paupérrimas. La corrupción es sin dudas, responsable de la ignorancia, el bajo nivel de prácticas democráticas, pobreza y el atraso científico-tecnológico, constituye la peor degradación del ser humano y la naturaleza.

Estos análisis nos llevan a la conclusión de que los Gobiernos Corruptos calculadamente ahondan la pobreza para facilitarse el control de los poderes públicos mediante el clientelismo electoral que se expresa en la compra directa del voto de los pobres.

Por eso, es falso que la corrupción sea un mal de la humanidad, sino un crimen contra las naciones pobres y atrasadas, cometido por la mayoría de sus dirigentes corruptos.

Las personas que lean fuera del país, la Constitución Dominicana, podrán ilusionarse con el artículo 146 que PROSCRIBE LA CORRUPCIÓN y dispone castigo hasta con la degradación cívica.

Lamentablemente, al visitar el país escucharán alaridos de un pueblo empobrecido presa de las más intrincadas formas de corrupción y degradación humana concebibles por mentes audazmente envilecidas.

Tomada de Z101


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