VIOLENCIA PREOCUPANTE
https://www.elvalleinformativo.com/2016/03/violencia-preocupante.html
Por Roberto Rosado Fernández
El sistema de vida que se
ha impuesto en la República Dominicana
en los últimos tiempos esta permeado por un cada vez más creciente
consumismo.
Este modelo de sociedad
genera expectativa, principalmente en la juventud que lo obliga a querer tener
lo que un trabajo remunerado no le permite adquirir.
La juventud de más de 14
años hasta los 21 años, y, tal vez más, no posee la cultura del trabajo, además
de no tener, en la mayoría de los casos, una orientación en el hogar que lo
conduzca a obtener lo que quiere por medio de lo que adquiere como resultado
del trabajo que realiza y el ahorro para solución de problemas perentorios.
Desde las instancias del
Estado hay mucha inoperancia en ese sentido, pues, las instituciones llamadas a
crear un ambiente de trabajo han sido tan influenciadas por el mundo del
consumismo que han creado la sensación de la búsqueda de dinero fácil para
exhibir bienes que toda la sociedad cuestiona en virtud del salario que devenga
y la función que desempeña.
Reitero, un modelo de
sociedad de consumo que lo obliga a querer tener lo que su trabajo o empleo y el salario que devenga no
le permite obtener.
Esta actitud, a veces
irresponsable, ha llegado a la mayoría de las instancias llamadas a trazar
pautas para impedir que la gente se desespere y delinca, y, aplicar correctivos
cuando se cometen hechos que contraponen
lo que establecen nuestras leyes.
Se ha desarrollado una
actitud de “sálvese quien pueda”, dando paso a una creciente delincuencia que
ha hecho preso a gran parte de la
población provocando reducción del territorio a recorrer por temor a ser
despojado de lo que tiene o que se lleven lo que dejo en la casa. La gente se ha convertido en vigilante
permanente de la casa donde vive, porque ya no hay cerradura, ni alarma, ni
candado que los detenga si elijen la
suya como blanco de la búsqueda del dinero que necesitan para suplir sus
exigentes necesidades.
Yo quiero tener los
bolsillos llenos sin esperar la quincena de cada mes, sin cumplir horario de
trabajo, sin esperar un cliente en el taller de mecánica, de herrería o de
electricidad, en un puesto de vendutero de frutas , de víveres o de hortalizas,
sin tener que levantar la voz para anunciar productos en guagua anunciadora, es
la impronta del momento que ha metido a tantos jóvenes, a veces niños y
adolescentes, a quitar armas, arrancar prendas, hacer atracos muchos de los
cuales la vida se le acorta sin disfrutar de lo que su desmedida aspiración lo
hace obtener, consiguiendo morir antes de la fecha en la misma forma violenta
como logran el dinero.
De continuar este ritmo acelerado de violencia
provocada básicamente por el poder mediático y su incidencia determinante en la
sociedad, pronto convertiríamos a los pueblos en cárceles domiciliarias para
cuidar las pertenencias adquiridas en el curso de su vida.
Una política desde el
estado de generación de empleos de
calidad y bien remunerados, de eliminación de la impunidad, la violencia y la
criminalidad, de fortalecimiento de la escuela y la familia, de protección del
medio ambiente y los recursos naturales, ayudaría a incidir en la juventud para
que disminuyan las razones que lo impulsan a tomar el rumbo de la violencia y
del delito.
Esas tareas están a la
orden del día y es apremiante ponerlas en práctica para contribuir a controlar la creciente violencia
que actualmente nos arropa.
Los mayores no verían morir a sus hijos a
temprana edad y los abuelos se irían más
contentos a su morada final sabiendo que sus hijos y nietos son quienes lo
conducen a depositarlo en su eterna
estadía a los pies del señor.
Roberto Rosado Fernandez
UASD, San Juan de la Maguana.

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