La Bachata, el barrio y el amargue

Por Rubén Moreta

Orgullosamente la República Dominicana posee dos ritmos de proyección mundial –el merengue y la bachata-, logros que muy pocos países llegan a exhibir.

La génesis de la Bachata se ubica en los barrios dominicanos, reivindicando el “amargue” como expresión amatoria de los de abajo. 

La Bachata es un canto al dolor por el amor o desamor, a la lujuria, a la honrilla, a la pasión generalmente herida o insatisfecha.  El hombre barrial acude al bar, -a la “barra” o modernamente al colmadón- a desahogar sus penas con ingesta etílica, escuchando los acordes  de la bachata que describe su afición.

La bachata migró del barrio y es hoy un ritmo policlasista que se escucha y se baila en todos los ambientes del país y en los más más apartados rincones del planeta.   Juan Luis Guerra inició su internacionalización con Bachata Rosa y lo han continuado Aventura, Romeo y Prince Royce. 

En la actualidad la difusión de la bachata es de alcance planetario.  Es un ritmo que ha sido aderezado con nuevos colores musicales, mejorada sus letras, evolucionado su forma  de bailar y colocado en los circuitos mercadológicos más importantes de los grandes países consumidores de música popular.

Definitivamente el mundo está seducido por la bachata dominicana.

El autor es Profesor UASD.




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