Un estudio urgente para enfrentar la pobreza rural, la deforestación y la escasez de agua potable
Por José Ramón Acosta Pujols
No se trata solo de sembrar árboles, construir presas o reforzar la vigilancia fronteriza. Lo que necesitamos es una visión integral de país, sustentada en evidencia, planificación y voluntad política. Un estudio bien diseñado, con metas claras y participación amplia, puede marcar el inicio de esa transformación.
La República Dominicana está
experimentando una convergencia crítica de problemas estructurales: pobreza
rural crónica, deforestación creciente, desaparición de fuentes hídricas, y una
inmigración descontrolada desde Haití.
Estos fenómenos, aunque
diferentes en apariencia, están íntimamente conectados. La escasez de agua
potable en comunidades rurales, por ejemplo, no puede entenderse sin considerar
la degradación ambiental provocada por la tala de árboles, que a su vez está
ligada a la pobreza y la falta de alternativas productivas.
Frente a esta realidad, se
vuelve indispensable realizar un estudio integral y multidisciplinario que
permita identificar las causas comunes y diseñar soluciones estructurales.
Este estudio no puede
limitarse al diagnóstico técnico; debe servir como punto de partida para una
nueva estrategia de desarrollo rural, de conservación ambiental y de manejo
migratorio ordenado y sostenible.
En muchas comunidades
rurales, especialmente en las provincias fronterizas, la pobreza obliga a las
familias a recurrir a prácticas insostenibles: la tala de árboles para hacer
carbón, la agricultura de tumba y quema, y el uso de leña como principal fuente
de energía.
Estas prácticas empobrecen
aún más los suelos, reducen la biodiversidad y eliminan la cobertura forestal
que protege nuestras cuencas hidrográficas.
La consecuencia directa es
la desaparición progresiva de ríos y arroyos, la reducción de agua para el
consumo humano y agrícola, y una creciente vulnerabilidad al cambio climático.
En paralelo, la presión
migratoria desde Haití —país que enfrenta una de las peores crisis ambientales
y sociales del hemisferio— se ha intensificado, sumando presión sobre los
frágiles recursos naturales en la zona fronteriza.
La necesidad de un estudio
nacional

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