Oremos por Venezuela
J.C. Malone
La oposición de Washington a
la revolución chavista empezó con Bill Clinton, en 1999, cuando Hugo Chávez
Frías se juramentó como presidente de Venezuela. Desde entonces, Washington
intenta decapitar, primero a Chávez, quien sufrió un golpe de Estado, después a
Nicolás Maduro, desde 2013. Llevan 26 años tras el mismo objetivo.
En el 2019, Donald Trump e
Inglaterra reconocieron a Juan Guaidó como “presidente venezolano”, y
confiscaron las reservas internacionales venezolanas, literalmente, fue “un
tumbe”. Después arrestaron a mercenarios estadounidenses que matarían a Maduro.
Donald Trump busca aquel viejo
objetivo, con una nueva narrativa, acusa a Maduro de narcotraficante, un
argumento nuevecito.
Anualmente, en mayo, la DEA
publica una “Evaluación de la Amenaza Nacional de Drogas” (NDTA, siglas en
inglés). El NDTA del 2024 no menciona a Venezuela, el del 2025 menciona al
“Tren de Aragua”, no al “Cartel de los Soles”. Ese grupo parece hermano gemelo
de las “Armas de Destrucción Masiva” de Saddam Hussein.
Los militares estadounidenses
recién “hundieron un yate lleno de drogas”, “matando” a sus 11 tripulantes, sin
nombres ni apellidos, no aparece el yate ni la droga. Creerles esto requiere
muchísima fe, aunque lograron distraernos de que Rusia, China, India, Irán y
Corea del Norte, más del 40% de la población planetaria, se unifica contra
Washington.
Antes de explicar una derrota
diplomática, celebramos “un golpe” al narcotráfico, y a Maduro, el “dictador
narcoterrorista” aliado a nuestros enemigos.
Pocos latinoamericanos quieren
a Maduro, todos llevamos uno o varios venezolanos colgados del alma.
Maduro sigue cerca de Irán,
Rusia, China y Corea del Norte, que se unifican contra Washington.
La DEA relaciona al ex
presidente colombiano, Álvaro Uribe, con el narcotráfico, nada pasa, pero
persiguen a Maduro, a quien la DEA no conecta con las drogas.
¿Qué pasa aquí? Venezuela
tiene la principal reserva petrolera mundial. Ahora estamos repitiendo lo que
hizo George W. Bush, cuando tomó el petróleo iraquí. Trump sueña con los 300
mil millones de barriles de reserva petrolera venezolana. Nuestros hermanos
venezolanos merecen mejor suerte, oremos por Venezuela.

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