Los desastres de la guerra: impactos en RD
Por EMILIANO REYES ESPEJO
Urge que el gobierno del
presidente Luis Abinader afronte cuanto antes las medidas de emergencia que
requiere la nación ante los retos que presentan las guerras, específicamente
las que libran Estados Unidos e Israel contra Irán en el Medio Oriente.
Diferentes sectores,
economistas, analistas, expertos en geopolíticas y líderes opositores reclaman,
con atinada certeza, el inicio de discusiones y análisis sobre el impacto que
tendrá esta crisis global en el país.
A causa de la guerra de
Estados Unidos e Israel contra Persia, y su acción reactiva contra objetivos en
varios países, en particular, la mayor refinería de exportación de petróleo en
el mundo, ubicada en Arabia Saudita, sufrió un incendio devastador y paralizó
su producción. Asimismo, y dentro de su estrategia de defensa, Irán impide el
paso de buques petroleros por el estrecho de Ormuz.
“El estrecho de Ormuz ha sido
cerrado, atacaremos y quemaremos cualquier barco que pase por él”, ha advertido
la Guardia Revolucionaria iraní. Por dicho canal pasa el 20% del petróleo que
consumen los países occidentales.
Eso ha hecho que los precios
del petróleo y gas se dispararon, mientras “los mercados bursátiles se
desplomaron” y la espiral de la guerra “sigue su agitado curso”.
No se puede ser indiferente
ante la gravedad de estos conflictos bélicos. La situación puede frenar el
optimismo gubernamental expresado por el presidente Abinader en su rendición de
cuentas el 27 de febrero, mientras economistas advierten sobre un frenazo en el
crecimiento económico del país.
No se trata de adherirse a uno
o a otro de los bandos en guerra. Lo certero sería que el gobierno plantee, a
nivel del Estado, las soluciones de lo que, al parecer, nos viene encima.
La guerra tiende a escalar, lo
que estremece a líderes y a sociedades del mundo, incluyendo al Papa León IV,
máximo líder de la poderosa Iglesia Católica. Se espera que en las próximas
horas se hayan sumado a la misma los Emiratos Árabes, Kuwait, Qatar, Arabia
Saudita, Jordania, Irak, Omán, Siria, Chipre, Reino Unido, Francia e Italia.
Y aunque parezca lejos, el
mundo es una aldea, y estos hechos que creemos que no nos afectarán
directamente, nos indican que no podemos “dormirnos en nuestros laureles”.
Sería ingenuo pensar que estas guerras no nos afectarán. Se manifestarán e
impactarán con más fuerza a los pobres.
Por tanto, creemos necesario
que las autoridades se enfoquen en conocer y debatir en sus gabinetes
económicos y sociales, las medidas alternativas que entiendan pueden atenuar
cualquier impacto a sectores empobrecidos.
En ese tenor, sugerimos
adoptar acciones novedosas que permitan afrontar estos acontecimientos, los
cuales, sin la menor duda, causarán efectos nocivos a nuestra economía y a la
sociedad, específicamente a los negocios y a la inversión extranjera.
La guerra entre Estados Unidos
e Israel contra la República Islámica de Irán impactará a la agropecuaria, la
producción industrial y en las condiciones de vida del pueblo dominicano.
Alza de petróleo y gas
Un efecto inmediato que
produce esta guerra es el alza de los precios del petróleo y del gas, así como
sus derivados como la gasolina, fuel oíl. También, los productos básicos de la
canasta familiar, los negocios y las empresas, o sea, los soportes del desarrollo
y bienestar de la población.
Es previsible que, ante
cualquier aumento de los carburantes, la economía se va a resentir y eso
generará mayor inflación y, por ende, aumento en el costo de vida.
Frente a los inesperados
acontecimientos, apremia que el presidente Abinader convoque una reunión de
urgencia de sus gabinetes económico y social. Y discutir adoptar medidas
previsoras que se anticipen a la crisis.
Y que conste que no se trata
de un problema local creado por los dominicanos, pero nos incumbe a todos, a
los gobernantes de turno y a los políticos de oposición que pueden fácilmente
ofrecer al Estado salidas que estimen pertinentes. Tenemos que “prevenir para
después no tener que remediar”.
Estos enfrentamientos bélicos
no sólo causarán daños a las naciones en conflictos, o sea, Irán, Israel,
Estados Unidos, Kuwait, Arabia Saudita, Irak, sino que sus efectos se sentirán
a nivel mundial, especialmente en los países pobres.
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