La lección de San Juan: que la cohesión social se mantenga
Por NESTOR ESTEVEZ
La decisión del presidente Abinader de suspender las actividades mineras vinculadas al proyecto Romero no debería leerse como reacción ante una protesta. Habrá quien quiera reducir el tema a una disputa con ganadores y perdedores, pero eso sería un desperdicio.
Este caso tiene una riqueza
que muy bien vale aprovechar a modo de gran lección pública: cuando una
comunidad sostiene con claridad su causa, se organiza y defiende bienes
comunes, puede hacerse escuchar.
San Juan comenzó a tiempo su
reclamo. No salió a la calle por impulso. Desde las marchas de 2022, la
Caravana Ecológica por el Agua y la Vida y las movilizaciones hacia la presa de
Sabaneta, el Movimiento Suroeste Unido por el Agua y la Vida llevó el debate a
su terreno.
La pregunta no era cuánto
podía rendir una concesión. La pregunta era quién tiene derecho a decidir sobre
las fuentes de agua de un territorio que vive de sembrar.
Los discursos
GoldQuest ha sostenido que
el proyecto cuenta con evaluación ambiental y criterios técnicos. La comunidad
plantea algo que ningún expediente resuelve por sí mismo: cuando se toca la
cabecera de un río, la decisión no cabe entera en un permiso. La técnica ayuda.
Pero también hay que mirar quién firma la autorización y quién se queda con el
daño que pueda llegar.
En este caso, las redes
hicieron su parte. Ayudaron a mostrar caminatas y a subir videos que rompieron
el cerco de silencio que muchas veces pesa sobre la gente sencilla.
También pudieron servir para
lo contrario: inflar versiones y volver confuso lo que ya era delicado. Pero en
San Juan cuidaron que la defensa del agua fuera más que simple indignación.
Procuraron acciones revisables y una palabra capaz de sostenerse cuando bajara
la emoción.
Otra lección clave, además
de muy útil para la democracia, la aporta el movimiento sanjuanero: la
transparencia. El Movimiento Suroeste Unido por el Agua y la Vida celebra y
agradece al presidente, pero también quiere pasar de la consigna bonita a la
prueba.
Por eso pide un decreto y
reclama la salida de los equipos instalados en Hondo Valle. La confianza no
nace de un discurso. Nace cuando se pasa del dicho al hecho.
El caso también advierte
contra dos salidas fáciles. Una es convertir todo desacuerdo en guerra y pintar
al otro como enemigo absoluto.
La otra es esconder los
conflictos públicos detrás de informes y permisos, como si la gente molestara.
San Juan enseña un camino más serio: diálogo desde el territorio y garantías
concretas.
Aquí resuena Popper. Una
sociedad abierta no se cuida con gente callada, sino con personas capaces de
defender sus razones.
También cabe recordar a
Sartre: cada elección nos compromete. San Juan eligió defender el agua. El
Gobierno eligió atender una presión que ya no podía tratar como ruido. Ahora
falta que el anuncio se convierta en garantía y que la cohesión social se mantenga.
Comunicación para el cambio
Desde la comunicación para
el cambio social, esta experiencia deja otra lección. Las comunidades no son
simples receptoras de mensajes.
También producen saber
público. Jesús Martín-Barbero insistía en mirar las mediaciones, esos lugares
donde la comunicación se mezcla con la vida real. En San Juan, el mensaje no
salió de una oficina de imagen. Salió del campo y de entender el valor del agua.
Todavía más: el anuncio
presidencial agrega valor si se aprovecha para actualizar nuestra democracia.
No basta suspender; hay que explicar, documentar y dejar constancia jurídica.
Lo ocurrido en San Juan muy
bien puede aprovecharse para crear canales permanentes para que los territorios
participen antes de que el conflicto estalle. La gobernanza ambiental exige
anticipación, acceso a información y respeto por el arraigo local.
La lección de fondo es
ética. La tecnología ayuda a visibilizar causas, pero no sustituye la
organización. La información combate rumores cuando termina en documentos. La
democracia corrige rumbo cuando la ciudadanía insiste y el gobierno acepta
rectificar.
San Juan tiene alto valor
agrícola. Dicen que también guarda riqueza bajo la tierra. Pero acaba de
mostrar su principal riqueza: un valiosísimo capital social decidido a defender
su camino. Y también recuerda algo elemental: la democracia vive mientras los
mandantes hablan y los mandatarios escuchan.
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