Pequeñas empresas que en la RD podrían contribuir a la reducción de la pobreza

 


Además de apelarse en niveles altos y medios del comercio y la industria a la competencia desleal para sacar de combate a los rivales, otras batallas libran desde abajo para sobrevivir los negocios débiles de capital e ineficientes embestidos por factores burocráticos complejos y retardatarios, desigualdades impositivas y costos institucionales que conspiran contra su rentabilidad como lo que les representan integrar nóminas a la Seguridad Social.

Para muestras más de un botón: los detallistas de gasolina se han quejado de márgenes de ganancias reducidos o congelados por los intermediarios grandes, extendidas cadenas de farmacias aniquilan a las boticas barriales y los comerciantes de provisiones, pequeños, medianos y hasta algunos grandes, se sienten sometidos a distorsiones causadas por quienes operan en su ámbito evadiendo al fisco y violando en forma deshumanizada el código de trabajo que debe proteger a los asalariados.

Para los liderazgos mayoristas y detallistas del país, por esa vía existe una amenaza a la estabilidad macroeconómica. El presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes, Iván García, ha dicho específicamente que el Estado debe intervenir con auditorias las anomalías que en el sector farmacéutico asfixian a establecimientos tradicionales y pequeños que perecen por asumir sus responsabilidades como contribuyentes, lo que no estaría ocurriendo de manera generalizada en la intermediación voluminosa de los medicamentos.

La Coalición Dominicana por la Competencia Justa (Codocom) ha dicho directamente: “La competencia desleal es una práctica destructiva que opera al margen de la ley, genera distorsiones en el mercado nacional y provoca pérdidas millonarias al propio Estado por evasión fiscal”.

La entidad cree que la competencia desleal incluye prácticas ilícitas de contrabando, falsificación de documentos y fraudes aduanales que han prosperado por la falta de esfuerzos regulatorios y de sanciones legales por parte de las autoridades legítimamente constituidas.

MÁS INTEGRACIÓN

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) ha recomendado al Estado dominicano aplicar políticas que integren a la economía global los emprendimientos de baja escala, micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) aprovechando la vocación de estos para funcionar como motor fundamental para la resiliencia económica, la diversificación productiva y la reducción de la pobreza.

Calcula que constituyen el 98 % del tejido empresarial y generan la mayor parte del empleo formal e informal, con este ámbito marginal situado en una mayor proporción que la que alcanza la formalidad laboral.

La idea es disminuir la alta dependencia histórica de países como la República Dominicana de la exportación de productos básicos y primarios e impulsar el sector de servicios y tecnologías que aporten recursos humanos al desarrollo.

La Unctad aboga por que en estos pueblos gane espacio el “aprendizaje vivencial” a fin de desarrollar destrezas empresariales que enfaticen en la búsqueda de alternativas productivas, persistencia y eficiencia en las labores, sujeción al cumplimiento de contratos y planificación sistemática para ensanchar los horizontes de microempresarios y estudiantes.

Estos, generalmente son atraídos hacia carreras profesionales que con frecuencia abandonan o saturan de ofertas al mercado. Ahora mismo el INTEC ha emitido la consigna: “¡No más contables ni abogados!”.

El citado organismo de la ONU cifra esperanzas en capacitaciones de mujeres para liderar emprendimientos que en este momento son de baja presencia tanto en América Latina como en República Dominicana y ha puesto el ojo en ellas mediante talleres que impulsan el desarrollo de las microempresas. Percibe la necesidad de que las mipymes ya constituidas y con elevada presencia femenina se fortalezcan dirigiéndoles el programa EMPRETEC que fomenta el espíritu empresarial y fortalece la competitividad.

En alianza con el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, el aludido plan de entrenamiento se aparta de los métodos tradicionales de capacitar a las microempresarias en manejos contables y planificación de negocios y enfocarlas en la adopción de conductas transformadoras de actitudes para maximizar sus probabilidades de éxito.

VISIBLES BARRERAS

La Organización Internacional del Trabajo, OIT, identifica como obstáculos a los emprendimientos tanto en el país como en la región, los siguientes: “El elevado costo de los registros de formalización y las elevadas cargas burocráticas e impositivas que resultan en que más de la mitad del empleo nacional (RD) continúe operando bajo la informalidad”.

Su captación de opiniones sobre la realidad de los pequeños y medianos negocios indicó que el 44% de los microempresarios de estos entornos considera que no vale la pena costear la formalización de negocios de baja escala.

Siendo muy explícitos, los emprendedores y negociantes menores dicen padecer una falta crónica de acceso a nuevas tecnologías sintiéndose expuestos al fracaso ante choques económicos externos como los que ahora amenazan a los grandes y a los que no lo son del mundo económico.

“Los engorrosos procedimientos para liquidar impuestos mensuales saturan la limitada capacidad administrativa del emprendedor. Los procesos de vinculación y desvinculación y pagos obligatorios a la Tesorería de la Seguridad Social limitan la contratación de personal formal.”

Lo anterior es una cita de uno de los informes de la OIT que también destaca la realidad de que empresas de los rangos menores que ya dieron el paso hacia la formalidad están viendo que las demás que no lo han hecho tienen sus rentabilidades más a seguradas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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